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  terror > Asesinos en serieel temible castillo de elizabeth bathory

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se publicó en la web el 02 de Enero del 2008

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  Categoría: terror > Asesinos en serie
  Titulo:

El temible castillo de Elizabeth Bathory El moreno esa mañana aun seguía desorbitado con las noticias que habían sido plagadas en el pueblo, el rey de Polonia aun atribuía a que todos sus discípulos contribuyeran a un tributo que debía pagarse 2 veces a la semana, su padre preocupado por la demanda que recibía para el rey era muy alto. Por el cual pidió a sus hijos que buscaran un empleo en el pueblo, el moreno era el menor de varios hermanos (tenía 14 años), y poseía una gran inteligencia a pesar de que su familia no lo tuviera muy en cuenta. De esta forma, todos los hermanos de la familia incluyendo a las muchachas partieron hacia el pueblo. Cuando llegaron se instalaron en seguida en lo de un tío lejano a ellos, puesto que su tío venía de una respetada familia de aristócratas, (era sirviente de la condesa Elizabeth Bathory), su trabajo para él era hora, por el cual solo les permitió que sus sobrinos durmieran en su patio. Los más chicos pudieron almorzar solo agua y pan, dejando así al pobre moreno con más hambre de la que tenía hacia una semana. Las facciones de su rostro apenas se podían ver, porque su carita esta cubierto de mucha mugre y suciedad, incluyendo también que la palabra “baño” no estaba incluía en su vocabulario. Era un chico como cualquier otro, que vivían en el mundo de las fantasías, pero al volver a la realidad solo podrían asegurarle al pobre moreno que la realidad era mucho peor que la fantasía, era preferible más la segunda opción. Sus hermanos mayores volvieron ya cuando atardecía, llevando con ellos buenas noticias: -hermanos hemos conseguido un empleo para nosotros tres-dijo Nurket, el mayor de los hermanos mientras señalaba a Cronch y Orange- con este trabajo podemos asegurar el bien estar de la familia, además nuestra hermana Yina también obtuvo la misma suerte que nosotros, una aristócrata muy rica la ha contratado a ella y Yumai para trabajar en su castillo como sirvientas, al igual que nuestro tío. Todos los demás contentos apreciaron mucho la noticia, menos el moreno que perseguía con la mirada a su hermano Nurket, este también observo la intención y se acerco a él para preguntarle lo que le molestaba. Si bien el moreno tardo en contestar, le había dicho a su hermano que él desea ayudar a la familia de algún modo, Yina para ese momento también se acerco a él. -hermano te propongo algo, vendrás con nosotros al castillo de la condesa y te presentaremos ante ella para que te otorgue la oportunidad de trabajar para ella- dijo finalmente mientras se volvía a poner de pie, para luego caminar hacia el fondo del patio. La tarde concluyo y entró la noche frío, su tío había vuelto del castillo de la condesa, y se había dispuesto a servir a los niños las sobras de comida que traía con él. Les contaba lo mucho que apreciaba su trabajo, y las personas que habitaban en ellas, los hechiceros y brujas que continuamente visitaban el castillo para leerle el futuro a su señora, también les contaba que ya hacía muchos que su marido había fallecido n la guerra por el cual la señora conservo su soltería y hermosura. - mi señora es muy estricta así que muchachas cuando les pida algo siempre estén atentas y dispuestas a lo que se les ordene ¿está claro?- dijo su tío con un toque de picardía. -si señor- dijeron al unísono las dos muchachas, mientras todos regocijaban de la noticia. Pero el moreno aún creía que no sería aceptado por aquella condesa, ya que su débil cuerpito no le serviría de nada a ella. Pero aun así todos contentos por las oportunidades ofrecidas, su tío ordeno que los demás chicos a la mañana siguiente volvieran con sus padres para anunciarles que tendrían respectivos empleo sus hermanos mayores, y su hermano menor. La primera semana trascurrido fue muy rápida y alentadora, Yina presentó a la condesa su hermano menor, quien ella a primera vista le había costado bastante decidir si dejarlo trabajar o no, pero finalmente accedió a la petición de la muchacha. Pero lo extraño de la condesa era que cada ves que se encontraba con Yina sus maravillados ojos negros cambiaban repentinamente. Esto asustaba muy seguido a nuestro querido amigo, pero esto no impidió que sus tareas en la cocina no fueran aptas para él. Su tío era el encargado mantener los establos del castillo en buen estado, cosa que el moreno fue apreciando en su tío. Días más tarde la condesa había anunciado que recibirían a unas jovencitas de la aristocracia en el castillo, por el cual pidió a todos que la limpieza fuera a fondo y que todo estuviera en perfecto orden. Pues así fue que todos colaborando cuando sus deberes fueron cumplidos, tomaron un descanso. El moreno estaba en la cocina con su tío, cuando en la habitación entra Yina, con su uniforme hecho pedazos y sus piernas se mostraban al descubierto. Preocupado el moreno preguntó a su hermana lo ocurrido ella le aseguro que solo se había caído muy cerca de los perros quienes le rompieron su ropa por completo, el sudor nacía de su pecho y frente, y muchas veces a el moreno le incomodaba ver así a su hermana, sabiendo él en secreto que su hermana de pequeña había sido violada. Su tío no le dio mucha importancia al tema, y continúo comiendo su pedazo de pan. El moreno en aquella semana había podido conocer a las doncellas que visitaban el castillo, su belleza rebalzaba por doquier, mucho más que la condesa, por el cual el muchacho habría sospechado en un momento que la misma Elizabeth estaba celosa de sus invitadas. Muchas cosas desde aquel momento comenzaron a ocurrir, cada dos o tres días una o dos muchachas nuevas del pueblo se quedaban a vivir en el castillo para trabajar para la condesa, pero el moreno de todas las doncellas que ingresaban solo se cruzaban a dos de las 100 numerosas mujeres que habitaban el edificio. Por las noches el moreno se asustaba al oír los gritos de una muchacha cuando lloraba, en su imaginación creía que un ladrón entraba por lasa noches a robar y se encontraba con alguna doncella, la torturaba para que no dijera nada, la violaba y luego mataba. El pobre moreno asustado salió una noche a ver si sus hermanas se encontraban bien, pero antes de que pudiera abrir la puerta de la habitación de sus hermanas, escucho gemidos de los cuales pertenecían a sus hermanas, pero no eran de aquellos que necesitaban ser socorridos, ni que tenían miedo, sino que eran gemidos de placer ¿cómo podía ser que las dos estuvieran gimiendo al mismo tiempo? ¿Sería posible qué? Muchas estas preguntas surgían en la cabeza del moreno, pero ante todo reaccionó con rapidez y muy despacio abrió la puerta, como estaba oscuro se deslizo por el piso hasta llegar a un armario, solo podía ver las patas de la cama, entonces muy despacio se fue levantando hasta que pudo ver a dos mujeres totalmente desnudas una sobre la otra, pudo reconocer que una era su hermana Yina, pero no podía saber quien era la otra pues tampoco hallaba a su hermana Yumai. Ambas mujeres continuaron haciendo su ritual en la cama por unos cuantos minutos más, pasada la media hora la mujer de bellos rizos se levanto, se coloco la ropa y antes de salir de la habitación miraba con deseo a Yina, el moreno no podía creer que aquella mujer fuese nada menos que la condesa Elizabeth, el muchacho quedó absorto por aquel rostro sin facciones marcadas que solo por el sudor que corría por su pecho. La condesa salió de la habitación, y en el ambiente aun queda una mujer que seguía excitada en la cama, el moreno cuando se aseguro que no había nadie más en la puerta de la habitación, se acerco a su hermana, llamándola su manito fría, el cuerpo de su hermana estaba hirviendo como nunca, aún en el estado en que se encontraba decidió tomar la iniciativa de la situación y le arrojo agua que había en un jarro. La muchacha despertó de su deseo sexual, y cuando vio a su hermano, enseguida se tapo con sus sabanas. -¿Desde hace cuando se encuentran tú y la señora de esta forma?- pregunto el moreno contemplando el rostro de su hermana. Ella en cambio había empezado a llorar y de la desesperación le contó a su hermano la verdad. Desde que había sido contratada para trabajar con la condesa, debía firmar su pacto para pertenecerla por siempre en vida o en sangre, por ello para cerrar el tratado tuvo mantener su relación con la condesa desde entonces. El moreno consoló a su Yina, y prometió quedarse con ella por esa noche para protegerla de todo mal, tomó unas mantas del armario y se acostó al lado de la cama de su querida Yina. Así pasó la noche, y no recordó que Yumai había desaparecido. A la mañana siguiente se encontró el cuerpo una joven descuartizado en tres en la cocina del castillos todos fueron a ver el suceso hasta la misma condesa, Yina lloraba desconsolada junto al cuerpo de su hermana, el tío y el moreno permanecieron a su lado, el muchacho se sentía destrozado por dentro no sabía lo que había ocurrido y nadie parecía que quería hablar, su tío principalmente era el más callado de todos los sirvientes que habitaban el castillo… Los casos se fueron multiplicando y con ellos más muertes, la condesa por extraño que fuera se encontraba cada día más alegre y más joven por alguna causa extraña. Todos los cuerpos que iban apareciendo eran enterrados en el cementerio que se había construido al lado del castillo o algunos incluso sin que nadie se diera cuenta (excepto el moreno), conservaban las partes de algunos cuerpos y los colocaban en frascos muy grandes, y con ellos los hechiceros, alquimistas y brujos aprovechaban para seguir sus investigaciones y alabar al diablo mismo. El moreno harto de que cada doncella, fuera asesinada una vez que entraba en el castillos, decidió investigar lo que sucedía por la noches, puesto que él creía que ese era el momento que el asesino aparecía. Para ello engaño a uno de los sirvientes diciéndole que le era necesario ir al baño, este accedió y lo dejo pasar hacia los cuartos de baño, que se encontraban en la planta baja del castillo. Mientras este iba bajando lasa escaleras diviso al final de las mismas a la condesa Elizabeth, su tío y una doncella nueva que había ingresado hacía menos de una semana, el rostro de la muchacha estaba desfigurado por los moretones y la sangre que corría en su cabeza, su tío parecía no mostrar nada de piedad ante ella, Elizabeth disfrutaba ver mucho aquella escena viendo como el tío del moreno violaba y tortura a la doncella. Cuando la muchacha cayo al suelo sin compasión, su tío la agarro d los pelos y la llevo hacia otra habitación, la condesa solo se limito a seguirlos. El moreno bajo con rapidez y delicadeza las escaleras del lugar, y se asomo a la puerta de la habitación en donde se habían metido los delincuentes. Ellos habían abierto una puerta secreta que conducía hacia un sótano, el muchacho continúo siguiéndolos, cuando vio que estos se detuvieron frente a un extraño cajón que colgaba de un sitio alto del lugar, él se escondió detrás de un tambor grande donde generalmente el cocinero tiraba los restos de comida que sobraban en una cena para Elizabeth. El sótano era grande y albergaba muchos elementos puntiagudo, algunos cuchillos, horcas, la rampa para decapitar a los presos y… mujeres colgando del techo! Todos los cuerpos tenían expresiones de horror como si el diablo las hubiera atravesado con su tridente, sus perfectas curvas sangraban con intensidad, y la misma sangre caía en unos baldes que se llenaban con exageración, lo más extraño del lugar era que debajo del ataúd había una bañadera ¿para que serviría la bañadera? Y fue en ese momento que su pregunta fue sangrientamente respondida por los gritos de la joven, que fue introducida en aquel baúl (en su interior abundaban unas afilados dientes puntiagudos), la condesa se quitó la ropa dejando al descubierto su extensa belleza femenina y se colocó debajo del ataúd, su tío la coloco a la muchacha y la encerró, un espantoso gritó inundó el sótano, y por una agujero de había en la parte inferior del mismo cajón, en forma de lluvia cayó sangre en el bello cuerpo de Elizabeth, mientras que regocijante se bañaba y cantaba al son de los gritos, reía muy altaneramente y fría. El moreno sin poder contenerse lazo un suplico de piedad, pero ya era tarde, la joven había muerto y los asesinos lo habían descubierto, espantado intento escapar pero su tío ágilmente lo alcanzó, y lo llevo ante la condesa, mientras que ella se lamía exitosamente la piel llena de sangre. -¿por qué asesino a todas esas doncellas mi señora, por qué?- dijo el moreno con su vos atemorizante. -¿por qué? Já, te diré porque. Como verás mi fiel sirviente, hacía tiempo que no contaba esta historia a nadie desde que mi esposo falleció en la guerra. Desde ese entonces tuve que divagar sola por el mundo haciéndome cargo de mi palacio y con ello de las personas que lo habitaban, pero por extraño que te suene durante un buen tiempo, mantuve relaciones con un hombre cuando mi marido aún vivía, el pueblo rumoreaba que yo tenía como amante al sin duda alguna el honorable Sr. drácula, puesto que fue verdad. Pero cuando mi esposo volvió de la guerra, me tuve que alejar de él. Allí no termina la historia puesto que, mi vida sexual continua, manteniendo relaciones con mis hermosas y frescas sirvientas…- -Lo sé. Pues usted señora estuvo con mi hermana desde el momento en que vino a trabajar a este sitio- la interrumpió en seguida el moreno, mostrando su valentía. -tu hermana es la mujer más bella que he visto en mi vida, y si estar con ella reduce mis nervios y me otorga a cambio el placer que mis sirvientes deben entregarme. Pero aún no la hemos matado debido a que no me he animado a hacer tal acto y más con ella, pues como verás ella es el centro de mi diversión… al igual que todas esas doncellas que entraron a este castillo con la esperanza de que yo les brindara el trabajo, por el cual acepte, a cambio de su eterna juventud de la cual todas las noches me baño con gozo y bebo con energía, esa es la razón, por ello recojo su sangre vendita, para obtener la eterna juventud que merezco- dijo finalmente la condesa mientras volvía a tomar unas sabanas y cubrirse con ellas del frío que se colaba por una de las ventanas cercanas- de aquí nadie sabrá lo que ocurrió con las doncellas, ni tú ni nadie más- dijo Elizabeth indicándole a su tío unas cadenas que colgaban del techo. La expresión del rostro de su tío era absorta, casi sin vida, un muñeco manejado por la aristocracia. El moreno tenia tanto miedo, pero a su ves mostraba un valor tremendo que escondía en su interior, tenia muchas ganas de retroceder todo el tiempo para volver a su amado campo donde su vida era hacer vivir y dejar morir, pero volvió a la realidad, las reglas habían cambiado y todo era maligno, hacer morir era la regla principal para la sangrienta condesa. Lo colgaron de los pies y la propia Elizabeth tomó unas tijeras que había en la mesa más cercana y con ella le cortó la garganta al moreno, viendo como este desangraba, lo bajaron y dejaron que su vida fuera tomada por la muerte. El dolor se mezclaban con las lágrimas y de esta forma falleció el muchacho que vivió en el horrible castillo de la Condesa Elizabeth Bathory. Los años pasaron, y las muertes continuaron en el castillo y la condesa creyéndose volver más joven, gozaba de una juventud que no existía, arrebatándole la vida a más de 650 jovencitas. Un día a los oídos del rey, llego el rumor de que cosas extrañas sucedían en el castillo de la condesa, por el cual él mismo mando a investigar a un grupo del ejército. Cuando ellos llegaron al lugar encontraron a la pobre Yima a punto de morir, toda desangrentada en el suelo mientras que Elizabeth en su manos intentaba esconder unas tijeras, los soldados la detuvieron y registraron el lugar por completo, donde luego hallaron la cámara de tortura y muerte, junto con algunas prisioneras que estaban heridas y se hallaban moribundas, al lado de todos aquellos elementos de tortura y descabellados cuerpos que yacían en el suelo del lugar. Los soldados del rey también detuvieron al tío de Yima y todos los sirvientes implicados en la causa. Elizabeth Bathory fue llevada a juicio, se mostraron todas las pruebas y cargos que tenían en su contra, mientras que sus cómplices fueron ahorcados, mutilados y luego quemados en la hoguera, pero como ella era de la nobleza y era aristócrata se la sentencio a permanecer detenida en su habitación hasta el final de sus días. Los años pasaron para la condesa, quien se encontraba detenida en su propio castillo, solo podía alimentarse de lo que le dejaban bajo la puerta. Pero un día dejo de comer y falleció al rededor de los 52 años, este había sido el fin de la sangrienta condesa vampiresa de Polonia. Yina años más tarde logró encontrar los restos de sus hermanos ella y la familia que había construido, los sepultaron juntos en el campo donde hoy en día se puede escuchar a lo lejos la temible voz de Elizabeth maldiciendo al pobre Moreno por toda la eternidad…


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