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  fantasia > Fantasia GeneralTuron

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se publicó en la web el 07 de Marzo del 2008

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  Categoría: fantasia > Fantasia General
  Titulo:

TURÓN Alli estaba yo de nuevo esperando para subir al autocar, ni siquiera me fijé en los demás viajeros, solo pensaba en las cuatro horas tan aburridas que iba a pasar durante aquel viaje, también pensaba que tal vez pudiera dormir durante todo el trayecto, así al menos pasaría rápido. Mientras seguía pensando en la infinidad de sosas que podía hacer durante mi viaje note como alguien me empujaba por detrás con suavidad. -¡Hey!, Te toca a ti; escuche detrás de mí. Me gire rápidamente para pedir disculpas y allí estaba aquella cosa que parecía haber salido de un cuento de hadas; me quede perpleja mirando aquel hombre que parecía un duende, le sonreí cortésmente para que no se diera cuenta que no podía dejar de mirarlo por aquella apariencia tan extraña, tenia las orejas puntiagudas, el pelo largo, era bastante mas bajo que yo y vestía con unos pantalones de tela que yo jamás había visto, una especie de camisa de piel que cubría todo su cuerpo hasta mas debajo de sus nalgas y con un cinturón de cuero se ataba todo aquello, usaba botas de piel, y un sombrero con forma cónica, hubiera pensado que era David el Gnomo si no fuera por que su piel era de un color verde pastel, sus ojos color púrpura brillante con las pupilas verde pastel que me indicaban que debía subir al autocar. Rápidamente me di la vuelta y le entregue el billete al conductor, subí las escaleras y busque mi asiento él numero treinta y nueve allí estaba y parecía que viajaría sin acompañante. Me senté mientras examinaba en mi mente a aquel extraño personaje que acababa de ver; pensé que solo era una imagen de mi subconsciente pues hacia poco había visto “El Señor de los Anillos” y leído “El Hobbit” y mi horóscopo decía que durante mi viaje vería cosas que jamás había visto, me acomode en mi lugar sin darle mas importancia al asunto. El autocar se puso en marcha, yo había conectado mi mp3 y escuchaba música mientras observaba por la ventana como todo se alejaba. De repente sentí como si alguien me estuviera observando, me volví hacia el pasillo y allí estaba de nuevo aquella cosa de ojos púrpura. -Disculpa, ¿ es este él numero cuarenta? Con un movimiento rápido me quite los auriculares y le dije; -¡ Si, si es aquí! Se sentó a mi lado mientras yo lo miraba con recelo. Después de unos kilómetros todo parecía normal yo miraba por la ventana y el extraño personaje se había dormido. Pensé en mandarle un mensaje a mi amiga para contarle lo de aquel extraño compañero de viaje que tenia a mi lado, pero mientras escribía me di cuenta que nadie se iba a creer que había visto a un duende y menos que viajaba en mi autocar y encima sentado a mi lado, seguramente me dirían; - ¿ tía que has fumado? . Mientras pensaba en todo aquello sentí como unos ojos se clavaban en mi espalda, miraba el paisaje por la ventana, me di la vuelta lentamente y me encontré con aquella cosa mirándome fijamente, yo sonreí. - Dime ¿ vas a Barcelona?, Me pregunto sonriendo. - ¡Sí!, conteste yo secamente - Bueno esperemos que no sea un viaje aburrido y nos pongan una película divertida; dijo Era lo que yo estaba pensando antes de subir al autocar así que le sonreí y le dije; -Si, esperemos. - ¿Cuántos años tienes? ; me pregunto -Treinta; conteste -Que joven; yo a tu edad todavía jugaba a la pelota, que rápido crecéis los humanos. Yo lo mire extrañada y pregunte; - ¿ Cuantos años tiene usted?. -Doscientos diecisiete años; me contesto Lo mire anonadada y lo único que se me ocurrió en aquel momento fue; -Pues se conserva usted muy bien Me sentí la mujer más estúpida de la tierra después de aquella contestación; el duendecillo me sonrió y dijo; - Claro estoy en la flor de la vida – yo le sonreía y mis ojos se fijaron en un colgante que llevaba. -Es la rosa de VAF; me dijo desenganchando la cadena de su cuello y enseñándomela para que pudiera verlo mas de cerca, eran tres estrellas superpuestas, dos de cuatro puntas y una de ocho. -Las cuatro puntas amarillas simbolizan el viento, las cuatro azules el agua, y las ocho rojas el fuego; me explico amablemente. -¿Y tiene alguna utilidad o es tan solo un bonito colgante? ;pregunte con curiosidad -Bueno es para recordarnos el poder de estros tres elementos naturales. Yo lo mire extrañada – observa -; dijo él. Agarro el colgante con fuerza, lo puso boca arriba y con un ligero movimiento giro las 4 puntas amarillas en dirección opuesta a las agujas del reloj, de repente una extraña brisa salió del colgante y poco a poco la brisa se convirtió en un fuerte viento que hizo que mi pelo se alzara por encima de mi cabeza, el duende volvió a girar la estrella y el viento paro en seco, yo mire a mi alrededor y los demás pasajeros parecían no haberse enterado de nada, seguí mirando al duende con admiración, el me miro extendió su mano hacia mi y me dijo; - Toma, prueba tu. Yo tome el colgante en mis manos y gire las cuatro puntas azules en dirección opuesta a las agujas del reloj, una gota de agua apareció en el centro del colgante y subió hasta el techo del autocar yo miraba asombrada el colgante cuando de repente una columna de agua salió de las cuatro puntas, el techo, las ventanas y el suelo del autocar se empaparon yo miraba al resto de viajeros pero nadie parecía darse cuenta de lo que estaba pasando, volví a girar la estrella y todo paro, el duende sonreía mientras me miraba esperando que moviera las estrella que faltaba, la de ocho puntas y que simbolizaba el fuego. -¿No será peligroso el fuego?, le pregunte -Bueno gírala tan solo un poco no lo hagas del todo; dijo él. Le hice caso y gire las ocho puntas tan solo unos milímetros entonces pude ver como una llama salía del centro del colgante. -¿Que pasaría si giráramos las tres estrellas a la vez? ; pregunte mientras devolvía a su posición original a las ocho puntas. -Vamos a comprobarlo; dijo sonriendo e indicando con la cabeza que girara las tres estrellas. Las manos me temblaban pero gire las cuatro puntas amarillas, luego las cuatro azules y por ultimo las ocho rojas, entonces los asientos del autocar empezaron a transformarse en extraños árboles alargados, el suelo se hizo hierba, las ventanas se convirtieron en un estanque vertical al suelo formando una especie de túnel a mí alrededor, todo el autocar había cambiado parecía un bosque de aquellos de los cuentos; busque al resto de los pasajeros que venían en el mismo trayecto, pero no había nadie, solo estábamos el duende y yo; quise tocar el agua a mí alrededor y al acercarme vi mi propio reflejo, sumergí mi mano y la vi desaparecer. -Mete la cabeza; me dijo el duende. Lo hice, y cual fue mi sorpresa al ver el exterior del autocar y la carretera por donde viajábamos, asustada metí rápidamente la cabeza y me encontré de nuevo con el bosque, mire al duende que me sonreía y caminaba hacia atrás. -Ven, voy a enseñarte mi aldea; dijo extendiendo su mano su mano hacia mí. Con miedo le cogí de la mano, entonces una especie de torbellino nos envolvió comenzamos a dar vueltas durante apenas dos o tres segundos y cuando reaccione me di cuenta que estábamos en un valle plagado de flores, cervatillos, conejos y un gran oso pardo que se acercaba hasta nosotros. -¡Hola Altus! ; dijo el duende saludando al oso que me miraba extrañado. Yo me quede inmóvil por el pánico y por absurdas teorías que se dicen, “Cuando encuentres un animal salvaje no te muevas y no te atacara”. -Tranquila no hace nada es mi amigo Altus; dijo el duende -Altus, esta es mi amiga... -Mónica; dije yo Yo sonreí mientras observaba a Altus que se acercaba a mí olisqueándome, alargue la mano para tocarlo, y lo acaricie, era tan suave con los osos de peluche me gusto tanto que lo abrace. -Perdona, ¿ cual es tu nombre?, le pregunte al duende ya que todavía no me lo había dicho. -Turón, así me llaman; contesto Me indico que debíamos seguir caminando así que continuamos caminando por aquel maravilloso valle. En pocos minutos llegamos a una pequeña aldea llena de pequeñas casitas de paredes redondas hechas de barro y techos de paja, después de ver la transformación del autocar pensé que aquellas casas debían ser algunos de los asientos que no se habían transformado en árboles y allí dentro estarían los pasajeros que venían conmigo, pero me equivoque; allí había un montón de duendecillos iguales a Turón, que nos saludaban en un lenguaje extraño que yo no podía entender. Turon me llevo a su casa y desde la puerta divise una cama al final de la habitación, y en el centro una mesa de madera en forma de rombo y cuatro sillas a su alrededor, Turón me animo a sentarme mientras él preparaba algo de comer, así que me senté a la mesa y espere; no tardo mucho, y regreso con un pastel, me ofreció un pedazo y yo lo acepte con gusto; estaba delicioso y tenia un fuerte sabor a moras. Turón se sentó a mí lado y me contó como su pueblo a través de los años se había ido extinguiendo por culpa de personas que experimentaban con ellos o los mataban por ser diferentes. -No entiendo porque hay personas que matan a otros por ser diferentes, dije yo. -Hay personas que tienen miedo todo aquello que pueda ser diferente a lo que conocen, por eso hay tan poco respeto por los demás; me explico él. -¿ Cómo se podría arreglar eso? -Bueno como es imposible que toda la humanidad cambie de forma de pensar a la vez, la única solución que tenemos son personas como tu que ayuden a entender a otros que ser diferente no tiene porque ser malo. - Pero, ¿ cómo puedo contagiar a otros mi forma de pensar? - Tan solo tienes que hablar a los que conoces y estos les hablaran a los que conozcan y así se establecerá una especie de rueda que poco a poco hará que todo el mundo entienda que ser diferente no es malo y cuando esto pase mi pueblo y todos aquellos que viven escondidos por ser diferentes podremos ser felices sin miedo a ser despreciados. Me pareció una idea genial y aunque talvez nos llevara años conseguir que las personas aceptaran se aceptaran aunque fueran diferentes acepte el reto y decidí respetar a todo el mundo fueran como fueran. Después de aquella conversación Turón me contó historias de Unicornios, princesas, dragones y reyes malvados... -Fin de trayecto, escuche a lo lejos, abrí los ojos rápidamente y me di cuenta que seguía dentro del autocar mire por la ventana y vi que estaba en la Estación Norte de Barcelona, me di la vuelta buscando a Turón pero allí no había nadie; el resto del pasaje estaba recogiendo sus cosas para bajar del autocar, pensé que todo había sido un sueño que me había subido al autocar y había dormido todo el viaje así que me levante para bajar pero al hacerlo algo se me cayo, me fije y vi una nota en el suelo la cogí y la guarde en mi bolsillo. Cuando baje del autocar y recogí mi equipaje leí lo que decía, “ Querida Mónica te quedaste dormida mientras te contaba la historia de la princesa enamorada, así que te deje en el autocar para que llegaras a tu destino, ven a visitarme cuando quieras ya sabes como funciona el colgante. Turón.. Por cierto al final de la historia triunfa el amor.” Yo mire hacia mi pecho y allí estaba el colgante con las estrellas, sonreí alegremente y me di cuenta que había sido el viaje más maravilloso de mi vida además aprendí que el respeto es lo más importante.


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