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  eroticos > AnalesSeis para tres

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se publicó en la web el 23 de Octubre del 2008

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  Categoría: eroticos > Anales
  Titulo:

Esto nos sucedió a dos amigos y a mí hace seis años y es algo que no podré olvidar nunca porque, por muy desagradable que haya sido, fue el inicio de mi inclinación sexual. Un día después de la escuela andaba con mis amigos Santiago y Nelson. Nos fuimos a la casa de Santiago, teníamos la costumbre de jugar a cosas extrañas, como vestirnos de mujer y desnudarnos y todo. Pero sin nada de sexo porque no teníamos ninguna experiencia. Ese día en particular decidimos jugar en el patio, todo parecía ir bien, pero al rato nos dimos cuenta de que alguien nos observaba. Era el vecino de la casa de al lado, un hombre mayor de unos treinta y algo de años. Nos asustamos muchísimo y nos metimos dentro de la casa. A los días nos encontramos con el mismo hombre en la calle. Se llamaba Diego, nos paró y nos dijo que tenía algo que mostrarnos y nos dio una cinta de video. Nos fuimos a mi casa y pusimos la cinta, enseguida nos dimos cuenta de que era sobre lo que estábamos haciendo. Había un papel que decía que si queríamos hablar del asunto debíamos ir a una dirección específica el sábado de la misma semana, con puntualidad. Los tres nos miramos sin poder creer lo que estaba pasando, no sabíamos qué pretendía hacernos ese Señor, pero en el fondo teníamos idea de que se trataba de un chantaje. Pasaron los dias y llegó el sábado. Nos reunimos en la casa de Santiago y decidimos que lo mejor era obedecer, antes de que se supiera lo que habíamos hecho. Llegamos al mediodía, y al abrir la puerta, estaba Diego esperándonos. Nos hizo pasar y nos sentamos, enseguida habló: - no voy a perder tiempo, ya saben que tengo el vídeo de ustedes haciendo mariconadas, no van a querer que nadie lo vea, sobre todo sus padres, así que para mantener el secreto entre pocas personas, ustedes deberán obedecerme en todo, entendido? Nosotros nos miramos y no nos quedó otra que asentir. - muy bien, ahora desnúdense. En ese momento, nos dimos cuenta de que nuestras sospechas eran ciertas, aquel hombre quería aprovecharse de nosotros. Tratamos de negociar otra cosa, pero él no cedió, así que después de tanta negativa, nos tuvimos que quitar toda la ropa. Estábamos muy avergonzados, nos empezó a tocar y vio que teníamos bellos en el culo y las bolas, y nos dijo que teníamos que rasurarnos. Nos llevó a un cuarto y sacó unas afeitadoras y nos tuvimos que afeitar entre nosotros, mientras él observaba. - Apúrense, que ya mis amigos llegarán. No podiamos creer esas palabras, no sería él sólo, sino que habría más. Nos mandó a bañarnos. Al salir, Diego nos dio unas tangas que debíamos usar, nos llevó a la sala y a los cinco minutos llegaron cinco hombres más. Estábamos asustados, nos obligaron a mirar hacia la pared. Entonces se acercaban a tocarnos el culo, yo estaba que me cagaba. Uno de ellos cargaba un bolso y sacó unas correas y otras cosas. - Ahora van a ser nuestras mascotas - dijo uno de ellos. - Hay que calentarles el culo primero - dijo otro. Fue entonces cuando tomaron a Santiago y lo acostaron en un taburete, Diego sacó el cinturón y le empezó a dar azotes en el culo. Uno de ellos me tomó y me llevó al sofa y empezó a nalguearme con fuerza. Fueron tantos los nervios que hasta me cagué, mientras que a Nelson le dieron con una fusta. Luego nos pusieron unos collares de perros con correas. Después se sacaron sus enormes vergas. Nosotros estábamos arrodillados y ellos hicieron filas, nos hicieron chuparle la verga a cada uno. No teníamos experiencia pero a punta de bofetadas lo hicimos. Luego se pusieron a beber mientras nosotros aún seguíamos arrodillados. Más tarde, nos convirtieron en sus sirvientes. Teníamos que servir la bebida y comida. Después de unas dos horas, tomaron a Nelson y lo metieron al cuarto. Santiago y yo nos quedamos con cuatro de ellos. Al rato se ecuchaban los gritos de Nelson, que chillaba sin parar. Al rato salieron y Nelson se agarraba el culo llorando. Luego siento una nalgada indicando que era mi turno, con otros dos. Entramos al cuarto y sin perder el tiempo me dieron unos azotes en el culo. Me pusieron en cuatro y me registraron el ano. Usaron mi mierda como lubricante. Entonces sentí una verga en la puerta de mi ano y sentí el empujón. No pude evitar llorar y gritar, mientras aquel señor me embestía, mientras el otro con cámara en mano grababa todo aquello. Luego se invirtieron, esta vez el otro hombre me sentó encima de él y me cogió. Esta vez no dolió tanto y no pude evitar una erección. Al final, me hicieron masturbarme. Luego le tocó el turno a Santiago con Diego y el otro tipo. Yo no podía dejar de pensar en las dos vergas que desvirgaron mi culo. Al salir Santiago, los que violaron a Nelson, me tomaron a mí, no podía creer que iría al matadero otra vez. Esta vez me trataron mejor, no me pegaron, y me dejé llevar. Antes de que me lo ordenaran me puse en cuatro patas, lo demás fue igual, ambos me cogieron, no pude evitar correrme. Esta vez no lloré tanto, y creo que en cierto modo lo disfruté, el culo me dolía intensamente. Más tarde, me tocaron los otros dos. Nos dejaron ir con la amenaza de haber grabado todo lo que sucedió, y que volveríamos a coger cuando nuestros culos se curaran. Esa noche no podía dejar de pensar en lo que sucedió. Pasé todo el domingo masturbándome. No sabía por qué, si aquellos tipos me parecían tan desagradables. Esperé nervioso y con ansiedad el siguiente sábado. Luego les contaré más.


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