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  fantasia > RolSediento de poder

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se publicó en la web el 22 de Octubre del 2008

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  Categoría: fantasia > Rol
  Titulo:

Quería entrenarme en el manejo de la espada, así que cogí mi espadón y me dispuse a aprender, el mejor sitio para hacerlo sería matando Orcos, Gnolls, Trasgos, todo lo que se me pusiera por delante. El mejor sitio para hacerlo sería una cueva, si una cueva en las afueras de la ciudad donde si muero no me pueda ver nadie para poder ver mi deshonra. Hablé con el hermano mayor del monasterio donde estudiaba las artes divinas y entonces me dijo que podía hacer lo que me diera la gana que ya era mayor para decidir, sin más dilación cogí mi petate y mi espadón. Salí de “caza”, como se suele decir pero lo que conseguí fue que me cazaran nada más alejarme de mi monasterio, un bandido con una capucha y una mujer, que tenía el rostro descubierto me saltaron encima y me ataron , yo me asuste y empecé a pensar que me irían a vender o algo así, pero cuando llegué a una casita negra a las afueras de la ciudad, detalle cerca de una cueva, lo único que querían era que curara a su hijo, dicen que llevaban esperando que un clérigo saliera del monasterio 6 meses y que cuando me vieron no tuvieron más remedio que lanzarse sobre mí. El hijo lo único que tenía era un resfriado de estos de primavera, yo lo curé y les pedí un favor les dije que si me daban cobijo allí que tenía que ir a la cueva aquella a entrenarme con la espada. Ellos me dijeron que sí y mientras que yo me iba, se les escuchaba hablar y decían que como no iba a volver, habían aceptado que me quedara en su casa, y decían que era un presuntuoso al adentrarme en esa cueva, de la que nadie había logrado salir. Llegando a la cueva me paré un momento y contemplé la luz del día. Se veía muy oscuro en la cueva, así que cogí mi antorcha y la encendí y caminé hacia adentro. La cueva parecía muy pequeña porque la entrada era extrañamente diminuta, tuve que agacharme para entrar. No fue nada más entrar y ya delante de mí había un kobold, le metí la antorcha por la boca y él solito se encargó de quemarse entero; después con el espadón lo levanté, para que me iluminara y entonces vi algo así como 70 orcos que dormían en el suelo, hasta que a mí se me cayó el espadón con el kobold en llamas hasta el suelo. Entonces se levantaron todos y fueron a por mí, y uno me golpeó en la nuca y me dejó inconsciente. Al levantarme no estaba en el mismo lugar, sino en otro sitio, y lo que había a mi alrededor no eran orcos, sino elfos junto a una hoguera. Cuando vieron que me había despertado, me contaron que estaban presos en esa cueva. Al haber intentado conseguir un arma mágica muy potente y valiosa, dijeron que los orcos y ellos vivían en esa cueva, pero que ellos habían logrado escapar y esconderse en su interior. También me dijeron que el que guardaba el arma era un pequeño gnomo que tenía un objeto con el que controlaba a todos los orcos, decían que había veces que mandaba a algunos orcos a explorar la cueva en busca de ellos y que la salida estaba llena de orcos, con lo cual no podían escapar nada más que con la poderosísima arma, y yo les dije: -hagamos una cosa, ¿el gnomo solo es muy fuerte? -no, ¿por qué? -porque le atacaremos a él nada más. –Y bien, ¿Cuál es el plan?. - Un grupo de vosotros irá a la entrada donde distraeréis de alguna manera a los orcos. Al llegarle noticias de que os han visto, el mandará a todas sus tropas, entonces nosotros entraremos dónde él esté le quitaremos el arma, el objeto con el que controla a sus orcos y lo derrotaremos, vosotros obtendréis el arma y yo compañeros de aventuras. Bien, unos cuantos fueron hacía la entrada con sus capas de invisibilidad, yo con Quarion iba a por el Gnomo, él iba también invisible y yo iba al descubierto con mi espadón mellado preparado, cuando llegamos a la “habitación” del Gnomo lo encontramos acariciando el arma, que era un espadón precioso, con un mango con joyas y un color en la hoja rojizo brillante, yo sin pensarlo, me lancé sobre él Gnomo y le rebané la cabeza con un tajo limpio, y entonces cogí el objeto de control y el espadón, pero cuando cogí el espadón para dárselo a Quarion, una extraña sensación de maldad y codicia se apoderó de mí, y cuando Quarion levantó la mano yo se la corté, momento después le pedí perdón, pero el espadón me poseyó aún más, así que le clavé la hoja hasta el fondo del estómago, entonces comprendí que tenía que matar y matar. Para entrenarme con el espadón y que quería más sangre, así que me dediqué a matar orcos con saña con el poder que el espadón me daba, y cuando acabé, no quise pensar en deshacerme de él y mucho menos dárselo a unos miserables elfos, así que cuando llegué a encontrarme con ellos y me preguntaron que dónde estaba Quarion, yo respondí ¡¡¡EN EL INFIERNO!!! y los maté a todos. FIN.


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