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  terror > vampirosPuntos de vista: Elisabeth

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se publicó en la web el 30 de Marzo del 2009

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  Categoría: terror > vampiros
  Titulo:

Puntos de vista: Elisabeth Llevaba 40 años intentándolo, pero aún no había conseguido ningún éxito. Miro a su alrededor, algo cansada. Había estado trabajando toda la mañana en su santuario. Un pequeño laboratorio que había construido en la buhardilla de su antigua casa. Todas las ventanas estaban tapiadas, pues por culpa de su enfermedad no podía darle el sol, pero aun así había hecho un agujero en una de ellas. A las 3 en punto entraría, pasaría un rayo de luz. Se dio prisa para colocar el prisma de vidrio sobre su pedestal, delante de esa ventana. Ella se puso enfrente, apoyada en la pared. El rayo de sol entro tímidamente en la buhardilla, su laboratorio, su escondite. Pronto impacto sobre el prisma de vidrio, que refracto la luz y cubrió de colores su cuerpo. Le gustaba esa sensación, no era como lo que sentía ante la luz natural. No le dolía, y notaba esas cosquillas que tanto le gustaban. Se desnudo para que la luz bañase toda su piel. Hacia tantos años que nadie la tocaba... La última vez fue al poco tiempo de enfermar. No le extrañaba, era un monstruo. Trato de recordar ese momento. Ocurrió un par de meses después de cumplir los 18. Estaba con un chico que por aquel entonces ara su novio, su amigo o algo que ni ellos mismos sabían demasiado bien que era. Era 4 años mayor que ella, era sanitario en la Marina. Norbert. Se conocieron una vez que volvió de permiso, recordaba que era octubre y que el le mintió sobre donde trabajaba… No quería que supiese que pronto volvería a desparecer. Cuando se fue trataron de tener todo el contacto posible, siempre se contaban lo que pasaba. Hasta el día que ella decidió ocultarle que contrajo su enfermedad, no quería que la abandonase, que pensara que ella era un monstruo. "...y volveré a Washington la ultima semana de marzo y la primera de abril, me gustaría llevarte a un sitio especial. Te quiero”. Cuando recibió esto no sabia que sentir, si miedo o alegría, pues habían pasado más de 5 meses desde la última vez que se vieron, pero sólo hacía un par de semanas que estaba enferma... Ella quería volver a estar con él, pero le daba terror el poder infectarlo, pero tal vez le producía más pánico que no la aceptase tal y como era ahora... tan diferente del resto... Quedaron la misma noche que él volvió, ella intentó ponerse lo más bonita que pudo, pero frente al espejo se daba asco. Se había convertido en un ser horrible, no podía ocultarlo... Él apareció con un coche que había alquilado sólo para esa noche, nunca habría podido permitírselo... Un precioso Cadillac rojo descapotable... Estaba fuera del coche cuando ella bajo, y lo primero que hizo al verla, fue besarla en los labios, con toda su pasión, sin saludarla. Parecía no darse cuenta de lo que a ella le pasaba... Se colaron en el parque de West Potomac, donde sus 3000 cerezos recibían la primavera, llenado sus copas con flores blancas y rosa… Le encantaba recordar ese momento, le daba una tremenda sensación de paz y serenidad. Al contrario de todo lo que pasó, después de eso se tumbaron en el suelo, ciegos de pasión, sin saber bien ni dónde se besaban. Los dos estaban muy excitados, y no hizo falta mucho tiempo, para que Norbert se bajara los pantalones y le subiese la falda a ella... De pronto, ella se sintió invadida por él. Era su primera vez, y la excitación, el dolor, el placer y algo que ella no sabía qué era, la invadieron. En ese torrente de sensación se dejó llevar, hasta tal punto que perdió la consciencia. En su laboratorio, el rayo de luz estaba a punto de desaparecer. Lo tenía todo calculado. Después de una hora el juego de espejos que tenía en el exterior de la buhardilla desviaría la luz, hasta mañana a la misma hora. El hecho de que estuviese encerrada en esa buhardilla 30 años no quiere decir que estuviese parada. Desde su infección, había estudiado a distancia las carreras de química, biología, medicina y antropología. Había sido autodidacta en sus conocimientos de bioquímica, seguramente superando los niveles de un doctorado... Ella sólo quería curar esa enfermedad, su enfermedad y la de muchos otros. Recordó entonces cuando despertó en el jardín de cerezos. Norbert esta pálido en el suelo, no se movía ni respiraba. Ella empezó a llorar, y cuando se secó las lágrimas se dio cuenta de que su cara estaba llena de sangre... Echó a correr hacia el coche. Norbert estaba muerto y no sabía si era por su culpa. Tal vez los hubiesen atacado mientras ella dormía..., pero dentro de ella sentía que tenía toda la culpa. En ese momento le entró hambre, fue la nevera que tenía en el laboratorio, pues el batido de anoche ya se había acabado. Cogió un trozo de hígado de ternera, un par de sesos cerdo, y el último bazo de toro que le quedaba. Lo puso todo en la batidora, y añadió azúcar y nata... Sabía que con esto sería suficiente para pasar la noche, también sabía que no se estaba alimentando bien, y que le pasaría factura... Llegó al coche, pero ya había alguien dentro, era aquella hermosa mujer rubia que la había acompañado a casa la otra noche, y le había dado de beber cuando se desmayó un par de semanas antes, cuando empezó a sentir los síntomas. En ese momento no entendía su enfermedad. Cyntia se ofreció a explicársela. En la actualidad la entendía a la perfección, se quedó parada frente al espejo. Era verdad, alimentarse sólo con eso no era bueno para ella. En ese momento tenía unas ojeras enormes, pero sus enormes ojos marrones no habían perdido ni un ápice de su brillo, y su larga melena rubia seguía teniendo todo su esplendor. Su pálida piel no tenía aún ninguna arruga, ni su pecho había caído un centímetro... Tenía exactamente el mismo aspecto que cuando tenía 18 años... Según Cyntia, era una bendición de Caín, pero para ella era una enfermedad que curar...


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