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  eroticos > DominaciónPor cierto cariño...

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se publicó en la web el 08 de Abril del 2009

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  Categoría: eroticos > Dominación
  Titulo:

Emma era una mujer normal, casada con su casa, su hogar..., a sus 38 años ya era madre de dos niños. Su marido trabajaba como guardia de seguridad en un edificio lujoso de oficinas. Se conformaba a duras penas con su vida actual, aunque no era la que siempre había soñado. Al fin de al cabo lo único que tenia que hacer- pensaba- era ocuparse de sus hijos y mantener un poco en orden su casa. Con pocas amigas, su única diversión semanal era irse ella sola a los centros comerciales a ver escaparates y probarse ropa que casi nunca se podía permitir dado que la hipoteca de la casa y los gastos generales ahogaban a la familia cada día más. Esta era su única vía de escape a la vida tan poco satisfactoria que llevaba Emma... La verdad es que se había acostumbrado a estar sola, y ya ni la relación con sus hijos la satisfacía, por no hablar de su marido, que como podéis imaginar después de 14 años de matrimonio, la relación se había enfriado tanto que Emma hasta se hizo la idea de que algún día llegaría su marido con lo típico de “Cariño, he conocido a alguien.” Daba igual, llevaba mucho tiempo preparándose para eso, así que no la pillaría por sorpresa. Por culpa de ambos la relación se estaba echando a perder y ninguno tenía el valor suficiente como para detener esa situación tan pésima. Un buen día su hijo mayor Jaime, de 13 años, pidió a Emma y a su marido un ordenador, que al final después de mucho discutir por el asunto, tuvieron que ceder y satisfacer al niño, ya que según él, el hecho de no tener ordenador era una de las causas de su fracaso escolar; además todos los niños de su clase tenían uno, y así no tenia que desplazarse a casa de nadie para realizar los trabajos de las diferentes asignaturas que le mandaban al niño. Así es como Emma descubrió Internet. Empezó a conectarse poco, esporádicamente, para buscar recetas de cocina, mirar catálogos de bisutería….. Pasaron los días y gracias a unas pocas clases prácticas de su hijo Jaime, se convirtió orgullosa en una usuaria más de la red de redes. Era nuevo para ella, una ilusión diaria, una nueva forma de perderse. Como podía imaginarse ella, una simple ama de casa que Internet iba a aportarle tanto? Se pasaba las mañanas charlando con hombres, mujeres, amigos, amigas, conversaciones maravillosas… que mas podía pedir, incluso se sentía popular, se sentía útil dando consejos y puntos de vista, en los diferentes chats y foros que frecuentaba. Un buen día chateando como de costumbre una ventana la sobresalto por encima de las demás un tal “TU_AMO” escribió “Te dominaré pronto”, Emma lo dejo pasar pensando que lo que quería era cibersexo de ese. -A saber quién estaba detrás -Uff, como para contestar. Otro salido-, pensó. Lo dejó pasar pero al minuto, otra ventana. TU_AMO- no me contestas? Más te vale que lo hagas? TU_AMO- Escúchame zorra, te haré sentir, te haré palpitar, te utilizaré y siguiendo mis ordenes encontrarás el lado más oscuro y placentero de tu persona. Te excitarás tanto conmigo que me buscarás desesperada y nunca te iras de mi lado puta. Al leer esto Emma se sobresaltó, sintió miedo, asco, rabia pero... placer a la vez. ¿Cómo podía pasarla esto a ella? estaba excitada!!! No sabía cómo, pero sin quererlo admitir, a duras penas tuvo que reconocer para ella misma que el tal TU-AMO le había excitado con sus sucias palabras, hasta el punto de que había mojado sus bragas. Hacía mucho que no recordaba algo así. - Qué fuerte!! Pero si estoy cachonda y con los pelos de punta.!!!- se dijo para sí misma. Sin poder resistirlo, Emma continuo la conversación. EMMA- Qué es lo que quieres? A qué vienen esas barbaridades? TU_AMO- Baja esos humos puta, A partir de ahora el que hace las preguntas soy yo. Entendido? En ese momento Emma pensó en cortar la conversación, -Pero que coño se creía ese tío? con que derecho?- pensó. Pero su cabeza contradictoria la obligo a continuar. EMMA- Entendido. TU-AMO – Desde ahora me llamarás de usted y al final de cada frase me dirás Señor. Muestra un poco de respeto perra. Emma no salía de su asombro y paso a un estado de excitación total. Inmersa en la pantalla del ordenador, no pudo resistir la tentación de abrir las piernas y por encima de sus bragas húmedas empezar a tocarse suavemente el sexo; sexo que le empezaba a tener suaves palpitaciones placenteras y calidas. EMMA- Sí, Señor. TU-AMO – Emma es tu nombre? EMMA- Si, Señor. TU- AMO- Bien Emma, yo te llamaré zorra, entendido? Ahora si llevas algún tipo de bragas o tanga, te lo vas a quitar y nunca más lo volverás a usar. Quiero que tengas el coño al aire y cuando yo te lo ordene te lo tocarás y te meterás los dedos. EMMA- Pero... no puedo hacer eso. Qué dirá mi marido si me ve sin ellas señor? TU-AMO Me da igual tu marido ahora no eres de él. Tu marido? No me hagas reír. Si tu marido te diera lo que necesitas no estarías aquí. TU_AMO Ahora eres mía y haces lo que yo quiera que hagas, entiendes esto, perra? Acto seguido y sin saber el por qué, Emma se levanta y obedeciéndole se quito las bragas dejándose únicamente su bata de raso. Por un momento, llegó a pensar que lo que estaba haciendo con ese tal TU-AMO, no era muy ético, pero se dejó llevar por el placer, justificándose en que no hacía daño a nadie. - Al fin y al cabo, esto no es ningún tipo de infidelidad, no?- Pensó. -Además, seguro que mi marido hace cosas peores... Y sí; lleva toda la razón del mundo, él no me da lo que realmente necesito - Emma se intentaba justificar de alguna manera. Pasó el tiempo y las charlas continuadas entre Emma y TU-AMO. Emma cambió como de la noche al día, se sentía feliz, se sentía viva, incluso querida por alguien al que aún no había visto. La daba igual; lo que ese hombre la había hecho sentir no se podía comparar con lo que ni por asomo, le había hecho sentir el padre de sus hijos, que más que un marido era ya un desconocido. No sabía por qué, pero cada día estaba más frío, hasta el punto de que Emma pensaba que se olía algo de su ciber relación. Pero no la decía nada, ni daba señales de ningún tipo. Y qué importaba el frío que sentía de su marido, si con creces compensaba el calor que le aportaba su Amo diariamente. Cada mañana hablaban, la relación se intensificaba cada día. Ella seguía las órdenes de su Amo con esa mente perversa que le hacía, a su vez, más deseado por Emma. Cada humillación, cada orden, cada orgasmo, para ella era un estado de plenitud. Deseaba estar con él, servirle, serle obediente; sería capaz de todo por su ciber Amo, incluso se le pasaban por la cabeza locuras como dejar a su marido y empezar una nueva vida de sumisa junto a su Amo, su querido y perverso Amo... - Dios mío, debo de estar muy loca, ¿cómo es posible que me guste tanto esta situación de sumisión hacia una persona? - se repetía en su cabeza. Lo que más deseaba Emma era poder encontrarse con él algún día; eso si que sería perfecto. No podía aguantar mucho más, pero el miedo a su marido, a que la descubrieran, a que se percataran sus hijos, a que la viera alguien... Un día: TU-AMO- Hola zorra EMMA- Cómo estás, Amo? Le he echado tanto de menos... TU-AMO- Te vas a depilar el coño entero, quiero que lo tengas depilado como la puta que eres, lo harás esta misma mañana para mí, y ya nunca más tendrás bello entendido? EMMA- Amo, sabe señor que nunca le he defraudado, que siempre he cumplido sus órdenes... pero... Bueno, si me depilo mi marido sí que ya descubrirá lo nuestro, señor, ya está sospechando, yo se lo noto señor. TU-AMO- Cómo te atreves? Serás castigada severamente por eso, zorra, eres mía puta, solo mía. Harás lo que te digo. Y lo harás ahora. Cuando termines házmelo saber. Me lo enseñarás por cam o me mandarás una fotografía. TU_AMO- y no repliques. Y así fue, fiel a sus impulsos, Emma le obedeció, dejando su coño al aire sin bello como su Amo le había ordenado. Preocupada por lo que pudiera pensar su marido de su nuevo “look”, fue ella misma la que, sin más preámbulos, en una de las pocas noches de sexo que tenía con su marido, le dijo antes de empezar. - Cariño, me he depilado, ¿qué te parece? Lo he hecho por tí - Al decir esto, pensó en cómo podía ser tan rastrera, en cómo podía mentir así a su marido. ¿En qué me he convertido? -pensó, pero con sangre fría y un terrible remordimiento de conciencia, continuó, como si nada pasara. Llegó el gran día. El marido tenía guardia nocturna de vigilancia. Emma acopló a los niños en casa de su hermana pequeña. Le costó bastante, ya que su hermana era más irresponsable que sus propios hijos si cabe. Pero no tenía más opción. Su Amo la quería en persona. Se citaron en un hotel de la Gran Vía para pasar la noche. Emma tirando la casa por la ventana se fue esa misma mañana a comprarse la minifalda negra, la camisa blanca anudada a la cintura y las botas altas de tacón de aguja que su Amo le había mandado ponerse para la ocasión. Todo le daba igual, sólo pensaba en las palabras de su Amo, “Prepárate para sentir puta”. Después de ducharse, peinarse y pintarse, Emma se dirigió a la esperada cita. Nerviosa, con temblera entre las piernas, preguntó al recepcionista por la habitación 322. Al entrar ella sola en el ascensor, vio su reflejo en el espejo de este; se quedo mirándose fijamente la figura. Parecía un auténtica puta. - Quizás eso es lo que soy realmente - se dijo para sí misma...- Soy una puta que deja a su marido y a sus dos hijos para estar con un hombre -. ¿Hasta dónde voy a llegar con esto?. En ese momento quiso llorar. El pitido del ascensor la sobresaltó devolviéndola a la realidad. Y con pasos lentos se dirigió a la habitación. Llamó a la puerta y nadie contestó. Emma, nerviosa, probó suerte, y sí, la puerta estaba abierta. Al entrar en la habitación sintió miedo, y al momento sus ojos se acostumbraron a la oscuridad que en aquel momento reinaba. Frente a ella, pudo distinguir a contraluz de los neones callejeros que entraban por la ventana, la silueta de su Amo. Sentado en un sillón con las piernas cruzadas, una especie de vara en la mano y en la cabeza una capucha de verdugo. El Amo le preguntó: AMO- Qué tal? Emma por un momento pensó en salir de allí corriendo y olvidarse de todo. Pero no podía, era una mujer valiente, ¿qué le podía pasar? Todo el mundo tiene derecho a disfrutar. Había deseado muchas veces este momento. La excitaba tanto la situación. Emma- No muy bien señor, estoy nerviosa, y preocupada, mis hijos están fuera de casa, y eso me incomoda bastante. En ese instante, Emma sintió un malestar que inundó toda su alma. Creyó morirse de repente al escuchar las palabras de su Señor, su Amo; su queridísimo Amo al que tanto ansiaba, que con un tono irónico, le contestó en voz grave. - Olvida eso ahora zorra, he llamado a tu hermana. Los niños ya duermen. "Por cierto cariño..., he conocido a alguien". KAROL


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