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  eroticos > TransexualesPara ser hembra

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se publicó en la web el 02 de Enero del 2007

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  Categoría: eroticos > Transexuales
  Titulo:

Para Ser hembra... Desde niño siempre había soñado con ser hembra y un día casarme vestida de blanco. Me imaginada vestida como una novia, que después es llevada por su macho a su noche nupcial. Y todas las veces que podía me metía al cuarto de mi hermana y me ponía su vestido de primera comunión con calzón, sostén, enaguas, velo, guantes y así vestido me masturbaba hasta reventarme la pinga, imaginando que era la novia al ser violada por primera vez. Un día domingo que me quede solo en casa me puse toda esa ropa y así vestido salí del cuarto de mi hermana y me pasee por toda la casa y me dieron unas ganas de meterme incluso a la ducha de agua fría para masturbarme con furor. No lo hice porque después no podría explicar porque estaba toda esa ropa mojada. Estaba así paseándome por la casa cuando entró una tía mía que tenía llave de la puerta de la calle y me atrapó vestido así. Lo que me sorprendió fue que no se molestó ni se escandalizó, se limitó sólo a abrazarme, acariciarme y besarme, para luego masturbarme con violencia, diciéndome que le gustaban las hembras y que yo me veía como una de ellas y que eso la excitaba muchísimo. Le respondí que a mí también me excitaba y que quería más. Recién allí supe que mi tía era lesbiana y no me importó. Me invitó a visitarla en su casa para hacerme gozar mucho más de los placeres del sexo prohibido. Y acepté. Fui un sábado al mediodía y salí de su casa como a las cuatro de la tarde. Al entrar me llevó a una habitación al fondo de la casa donde había una gran cama matrimonial delante de una pared toda de espejo. Al costado de la cama había un ropero todo lleno de ropas de niña y de mujer (había calzones, sostenes, enaguas, fustanes, faldas, polos, blusas, vestidos, ropas de baño, partís, de muchos modelos y colores), además collares, cosméticos, labiales, etc... además de todo tipo de artefactos sexuales como falos, palos, guantes grotescos, cadenas, etc... todo lo necesario para hacer realmente gozar del placer sexual a las más frígida hembra imaginable. Y esa tarde iba a ser yo. Por ser la primera vez, me dejó amplia libertad de vestirme con la ropa que quisiera, pero me dijo que la próxima vez jugaríamos según las escenas de películas pornográficas que veríamos en el gran televisor que había a un lado de la cama. Esta vez me vestí de niña recatada con sostén, enaguas y un ajustado vestidito de muñequita de color verde. Y ella me ayudó a vestirme y a maquillarme y eso a mí me excitó mucho que lo haga. Luego empezó a besarme y a acariciarme, luego agarrándome la pinga me la masturbó violentamente hasta reventarla y hacerme votar todo el semen. Y me hizo mirar todo en el amplio espejo de la pared. Me excite mucho y ella me dijo que no me reprimiera, que si quería gritar, gritara como hembra. Jadee, gemí y cuando me reventó la pinga, de mi garganta salió un grito agudo: ¡No... no... no... mamá!... ¡Mamá!... Y yo sentí que quería más, mucho más. De allí en adelante fui todos los fines de semana y cada día salía más tarde y más satisfecha de lo hembra que era para mi angurrienta tía. El ritual era que al llegar entre de frente al cuarto, me desnude y que ella me ayude a ponerme cada pieza de ropa: sostén, calzón, medias, enaguas, fustán, vestido o falda y blusa... y eso me excitaba mucho (de hecho se me paraba) y la excitaba también a ella. Luego me maquillaba peinándome, poniéndome rubor, pintándome los labios, etc... y todo eso delante del gran espejo de la pared. Y luego me hacía todo lo pervertido que quería. La segunda vez que fui era también Sábado, entre de frente al cuarto del fondo y encontré sobre la cama todo un conjunto de prendas femeninas como para vestirme como una niña recatada y virgen, otra vez. Sostén, calzón, enaguas, medias, fustán y un ceñido vestidito color celeste. Ella ya estaba esperándome para ayudarme a desnudarme y a ponerme una por una esas piezas de ropa. Eso me excitaba bastante y a ella también, y en el proceso de vestirme, empezó a acariciarme la pinga que al instante se me paró, el pompis y los pechos. A cada caricia e insinuación me excitaba más y yo dejaba volar la imaginación pensando en lo que vendría después. Cuando hubo terminado de vestirme me abrazo y me beso diciéndome que estaba guapísima. Entonces empezó por manosearme el pompis bajándome el calzón hasta la entrepierna. Hizo que me agachara como para recoger algo del suelo levantando el pompis y estirando las piernas y me lo acarició más, diciéndome: Relájate cariño... relájate!. Y de arranque me metió un dedo al culo haciéndome gemir del placer y para que no lo sienta mucho me metió también un dedo a la boca. Así estuvo metiendo y sacando el dedo por un buen rato, para luego meter otro dedo abriéndome el culo, haciéndome gritar del dolor y tapándome la boca colorada del labial para que no grite. No pude dejar de gritar: No... mamá... no... no... mamá... mamá! cuando metía y sacaba los dos dedos a la vez. Y al rato eran tres los dedos que entraban y salían de mi adolorido culito. Y ella repetía: Relájate cariño... relájate! Y seguía metiendo los dedos cada vez con más violencia y que al rato eran ya cuatro, haciéndome gritar más fuerte: No mamá...no... mamá...mamá... mamá! Ya estaba jadeando, gimiendo, sudando y gritando, cuando sentí que con una mano me abrió el culo y con la otra me metió hasta el fondo un grueso palo, haciéndome desgañotarme del dolor: mamá... mamá... mamáahahahahah!. Y a ella no le importó que gritara, ni que me doliera, pues siguió metiendo y sacando con ruda violencia ese grueso palo hasta que casi me desmayo. Ella solo repetía: ¡tienes que aprender a ser una perra!... ¡tienes que aprender a ser una perra!... Y aun con el palo adentro con una mano me agarró bruscamente la pinga que la tenía parada y me la masturbó hasta reventármela, lo que me excitó aún mucho más. Cuando terminó de violarme me dejó tirada en la cama con el culo adolorido y con la pinga reventada. Demore en recuperarme después de tan brutal violación y demore en cambiarme de ropa para irme a mi casa. Al principio no podía casi caminar de lo mucho que me dolía el culo y la pinga. Pero llegue a casa y estaba tan excitado que me masturbe otra vez recordándolo todo y pensando en lo que me haría mi tía la próxima semana, pues quería mucho más de lo que les hace a las hembras hambrientas como yo. Y recordé lo que me había dicho al salir: que iba a invitar a varias de sus rudas amigas para que jueguen toda la tarde conmigo, como si yo fuera su hembra. Llegó así ese esperado fin de semana y fui a la casa de mi tía dispuesto a gozar al máximo de esos momentos de placer que me harían pasar ella y sus tres más grandes amigas, que en realidad eran grandotas y toscotas, lesbianotas como ella. Y yo sería la hembra que por toda la tarde ellas harían gozar. Al llegar ya me estaban esperando las cuatro y todo un ajuar de prendas de vestir que me ayudarían a ponerme e incluso cambiarme. Había los acostumbrados calzones, sostenes, medias, enaguas, fustanes, vestidos, faldas, blusas, además de collares, pulseras, cintas, cadenas, palos, falos, etc... De inmediato me ayudaron a vestirme primero de niña cachonda, y de paso me iban acariciando y manoseando los labios, los pechos, el pompis y la pinga, y eso me excitaba mucho y ellas lo sabían. No querían de arranque reventarme porque eso apuraría mi rendición y el final de ese encuentro. Así que empezaron por cacharme metiéndome los dedos a la boca y al culo, e iban turnándose una a la otra, besándome y apretándome con fuerza entre sus manazas, sus brazazos y sus rechonchos cuerpos sudados. Y yo me excitaba cada vez más, jadeaba, gemia y chillaba del placer sexual que me exacerbaba. Al rato empezaron a violarme con los palos y los falos, hundiéndomelos en el culo con suma violencia y brusquedad, y haciéndome gritar: ¡No... no... mamá... mamá... mamáahahahahah! Y en medio de todo ese dolor excitante yo quería cada vez más y tenía la pinga parada esperando. Luego me ayudaron a cambiarme de ropa para así vestido de hembra caliente meterme a la ducha de agua fría para seguir manoseándome y violándome hasta la exacerbación máxima. Y yo no dejaba de chillar y ellas no dejaban de violarme. Toda mojadita me llevaron a una cama y dejándome allí, se sortearon entre ellas quien era la que me iba a reventar la pinga con su gruesa y ruda manaza. Entonces me pararon, me rodearon, me violaron y finalmente la que ganó el sorteo me cogió rudamente de la pinga y me la masturbó hasta reventármela y sacarme todo el semen, que recogieron en un vaso y me obligaron a tomar, para que aprenda a saborear el dulce excitante del semen caliente y fresquito, diciéndome que en las próximas reuniones invitarían también a algunos machos cachondos para que como hembra hambrienta les mame la verga al palo hasta reventarlos y tragarme todo su semen. Y que algún día sería por el culo. Una semana después tenía miedo de ir a la cita de los sábados, pues sabía o intuía lo que me iban a hacer mi tía, sus obesas y grotescas amigas y los machos que hayan invitado para que les mame la verga. Pero fui y al entrar encontré a todas ellas ya listas para ayudarme a vestirme con ropas de hembra y prendieron la televisión y pusieron una película porno para ir excitándome al máximo. No había machos por ahora. Y empezaron a acariciarme y a cacharme como las veces anteriores, primero con los dedos y después con los palos y los falos hasta violarme con rudeza. Cuando estaba con el culo bien abierto y con la lengua afuera jadeando y gimiendo entraron en la habitación cinco machos igual de grotescos y toscos, que también me manosearon y me cacharon metiéndome los dedos y los palos a la boca y al culo. Luego me arrodillaron en el suelo y dejaron que jugueteara con sus vergas que al instante se pusieron al palo y empezaron por exigirme que se las mame. Primero me mame a uno que tenía la verga gruesa. Le pase le lengua como si fuera un delicioso helado y se la cogí con la boca chupándosela con gula desmedida. Sentí en mi boca como se hinchaba y se ponía más gruesa, más larga, más grande, más caliente y así coloradota e hinchadota se la mame hasta que se la revente y sentí como todo su semen pegajoso, salado y caliente inundaba toda mi boca hasta la garganta y me lo trague todo, hasta la última gota chupando y exprimiendo esa vergaza hasta dejarla exánime. El macho chilló y se retiró totalmente debilitado. De inmediato seguí con otro al que le hice lo mismo y más. Y así con los cinco machos a los que les mame la verga como una hembra golosa que se alimenta solo de semen. Luego las grotescas amigas de mi tía y ella me llevaron a la ducha de agua fría y me violaron con violencia y me masturbaron la pinga hasta reventármela, haciéndome gritar como una loca: ¡No... no... no... mamá... mamáahah... mamáahahahahah!. Haciéndome gozar de un exacerbado placer sexual para luego dejarme toda mojadita en la cama, jadeando y gimiendo. Y me dijeron que ya estaba lista para casarme y ser victima de mi primera violación. Que me preparara para ser violada por un semental macho, energúmeno y salvaje, una bestia y que vaya preparando mi culito para eso y para mi primera prostitución masiva, en mi noche de bodas. Y el día llegó, me llamó unos días antes para que el sábado fuera temprano que me tenía una sorpresota. Y así lo hice, llegue al mediodía y de frente entre al cuarto del fondo con su gran cama y su pared de espejo y su ropero todo lleno de ropas de niña y de mujer. Sobre la cama había un calzón, un sostén, unas medias de nylon, unas enaguas, un fustán y un vestido ambos ceñidos de la cintura para arriba y amplios para abajo, todas esas prendas eran de seda y de color blanco, había también guantes y un velo transparente. Además había lápiz labial rojo encendido, maquillaje y un falo enorme del tamaño de una trompa de elefante. Me desnude y entraron en la habitación mi tía y sus amigotas, las que me ayudaron a vestirme y maquillarme con toda esa ropa de novia, pues según ellas esa tarde me iba a casar con un bruto animal, con un semental salvaje, eso me decían para excitarme cada vez más. Vestida ya como una novia arrecha en el día de su boda, espere y de pronto entraron a la habitación los cinco machos de la vez anterior acompañados de muchos más, seguidos de dos enormes cerdos grandotes completamente calatos, que a una señal me cogieron entre sus toscas y sudosas manos y me manosearon y me cacharon metiéndome sus dedazos al culo y a la boca. Eso me gustó mucho y empecé a jadear y gemir de las ganas de más. Al rato estaba más arrecho y cuando estaban aun manoseándome, cachándome y hasta masturbándome entro a la habitación un gorila energúmeno, de más de dos metros de alto, con una manazas, unos brazazos, un pechazo y una vergaza descomunal. Sentí que mi culito se hacia agua de las ganas. El semental se unió a los dos cerdos en el manoseo y el cacheo, y cogiéndome fuertemente entre sus brazazos con una manaza me agarró con brutalidad animal la pinga. Se acercó un fulano que me preguntó: ¿Tu como hembra aceptas a este semental como tu macho para que te manosee, te cache, te masturbe, te viole, te ultraje y te prostituya como a una perra por el resto de tu vida?? No pude reprimir un rotundo SI!! ... SI!! Y fue entonces cuando el semental dio rienda suelta a sus instintos más animales delante del espejo para que lo vea todo y me masturbó la pinga hasta reventármela mientras yo me desgañotaba del dolor y del placer gritando: Mamá... no... mamá... mamáahahah... mamáahahahahahahah!, salpicando todo mi semen por todos lados. Acto seguido también delante del espejo me tumbo sobre la cama y levantándome el vestido de novia me abrió el culo con sus manazas y me metió de un solo golpe brutal su enorme vergaza que ya la tenía al palo para violarme con sumo sadismo. Yo sentí como me penetraba y me rompía el culo sin detenerse, como una bestia violadora, como un bruto animal salvaje. Me violó y siguió violándome y yo sentí como su vergaza entraba y salía y se ponía más gruesa, más larga, más grande, más dura, más caliente, hirviendo y como sus manazas me abrían el culo para que me lo rompa más. Y en el espejo veía como sus brazazos y su pechazo se ponían hinchadotes y coloradotes, y como sudaba el energúmeno. Habían prendido el televisor con alguna película porno de violaciones continuas porque lo único que se oía eran puros gritos desgarradores de hembras al ser violadas. Y eso me excito mucho más porque yo también gritaba hasta desgañotarme. Finalmente, después de más de media hora violándome, la vergaza del semental se puso rígida como un bate de béisbol y reventó inundándome todo el culo con todo su semen caliente, jadeando como un animal. Se retiró con la vergaza aplastada dejándome tirada en la cama votando semen y sangre por el culo pues me lo había roto brutalmente. Y allí no terminó la boda porque sus amigotes también me violaran uno después del otro como a una perra hasta rellenarme todo el culo con su semen. Así fui violada, prostituida y rellenada de semen, convertida en hembra y en puta, en una sola tarde calurosa y estaba aun vestida de novia.


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