criticas (886)
    Criticas de Cine (145)
    Deportivas (37)
    Duras (222)
    Generales (252)
    Juegos (27)
    Literatura (50)
    Musica (76)
    TV y Famosos (77)
   eroticos (3048)
    Anales (115)
    Desvirgaciones (403)
    Dominación (116)
    Fantasías Eroticas (210)
    Gays (497)
    Hetero (787)
    Lesbianas (161)
    Lluvia dorada (28)
    Orgías (164)
    Otros (332)
    Sadomaso (35)
    Transexuales (57)
    Voyerismo (67)
    Zoofilia (76)
   fantasia (2148)
    Epica (233)
    Fantasia General (543)
    Poesia (424)
    Rol (182)
    Romantica (766)
   ficcion (1044)
    Ciencia Ficción (192)
    Futuristas (102)
    Narrativa Libre (660)
    Ovnis (27)
    Snuff (67)
   humor (1088)
    Asi soy yo.... (60)
    Bromas (28)
    Chistes (398)
    Citas y Frases (42)
    Fabulas (45)
    Hechos Reales (186)
    Parodias (197)
    Piropos (67)
    Sexuales (65)
   terror (2722)
    Asesinos en serie (160)
    Espiritismo (124)
    Hechos reales (724)
    Pesadillas (256)
    Teorias (69)
    Terror General (790)
    vampiros (599)
 
 Top 5
    Suicidio Concertado
    Como escapados de un ..
    Solo se ...que me sie..
    Las cosas que nunca t..
    De repente oscuridad
 
Recomendamos
Relatos Cortos, la mayor web de relatos te trae relatos de terror, eroticos, humor, ficcion, fantasia y criticas.
     

  fantasia > Fantasia GeneralOtro sueño

------------------------------------------------------------------------------------
 
se publicó en la web el 23 de Octubre del 2008

Desde entonces este relato ha sido leido 1,841 veces desde que apareció en www.relatoscortos.com, y ha recibido 18 votos.

Los visitantes han dejado escritos 0 comentarios

------------------------------------------------------------------------------------
  Categoría: fantasia > Fantasia General
  Titulo:

Otro sueño. Te ibas a otra de tus exploraciones por este mundo y el de al lado. Algunos decían que eras un hippy con ansia de llegar tan lejos que acabarías llegando al infierno. Yo no discutía mucho, pensaba que tal vez tuvieran razón, pero sabía que si te tenías que ir, seria al cielo, pero de las malas lenguas ya se sabe. Temía que no volvieses, sobretodo después de saber que la más inocente bestia que acechaba era un caimán de tres metros de ancho. Yo conocía tu mente, sabía que eso a tí no te asustaba, que seguirías subiendo, hasta resbalar y caer en la mismísima boca del feroz bicharraco. Lo supe antes de que me dieran la noticia, lo que no había previsto era que después de haber penetrado en su boca, le habías mordido con la fuerza de un elefante protegiendo su manada; habías salido de su interior y habías nadado hasta lo más hondo con el fin de coger conchas para otro de tus étnicos collares. Mientras tanto ya me tenías a mí en trance, como cada vez que te ibas. Con otro indeseable más dando la lata jugando en el barro como un crío nativo. Yo contestaba a su sonrisa burlona, simplemente a causa de toda la droga que llevaba dentro para poder soportar tu marcha. Luego volvías y yo daba botes. Pero como siempre, tú con carácter protector y distraído y yo a tu alrededor, observando. Como poco a poco te limpiabas el brazo de los arañazos de los monos con los que compartías cama; mirando la manera en que las conchas se iban haciendo más blancas y formaban una cadena que marcaba el contorno de tu cuello; viendo y sufriendo cuando preparabas tu monociclo para partir de nuevo. Una madrugada salí temprano. Yo intentaba reñir contigo, convenciéndote para que dejaras tus locuras y te quedaras conmigo, en esa pequeña comarca, al lado del barranco. De pronto, comenzaste a hundirte, el suelo se hundía. Conseguiste salir de allí, eso no fue gran hazaña para tí. Salimos de allí, pero al poco rato, cuando los dos y algunos más habíamos conseguido salir de la comarca, observamos cómo ésta se consumía. Comprendimos que unos de nuestra misma especie pero de diferente tribu, una caníbal, nos habían robado nuestras tierras. Pasaban los años y ese tiempo acabó sin moraleja. Luego me volví hombre, un hombre en una calle que bien conocía. Seducía a una muchacha, y al rato se intercambiaban los papeles. Yo era la muchacha. Me iba con mi motocicleta violeta. Vi a unos perros a través del espejo retrovisor. De pronto, éstos me seguían. Más tarde, veía cómo se convertían en ratas despeluchadas. Las calles parecían sucias alcantarillas en esa noche sin luna. Y entonces yo despertaba. Pero esa paranoia de las ratas seguía, pues bien sabía que, desde hacía poco, muchos bichos que no me atrevía a identificar acechaban mi jardín. Entonces oía un chirrido de mi puerta, y a los dos minutos otro. Me giré a ver, y lo vi. Era un cocodrilo de tres metros con la boca tan abierta que temía que se le descoyuntara, con una canino tan pequeño y despeluchado como una rata en el interior y un collar de conchas en su cuello escamoso.


------------------------------------------------------------------------------------
Vota este relato
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

------------------------------------------------------------------------------------
Comentarios



Busca relatos



InicioAgregar a favoritosPoner como página de inicio
siguenos en feedsiguenos en facebook.comsiguenos en twitter.com


¡Tu también nos puedes enviar tus propios relatos!
[Enviar relato]








Web desarrollada con Iwcms.com
Impresiones Web, SL. C/ San Bernardo, 123, 7ª Planta;28015, Madrid (España).Tlf: +34 911 61 01 13 E-Mail : info@impresionesweb.com
Inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, Tomo 19602, Folio 112, Sección 8ª, Hoja M-344480, con CIF B-83844787.