Por cuanto:
Valeria R., Condesa de Varela, ha sido hallada culpable de alta traición, conspiración contra la Corona, y maledicencia maliciosa por el Tribunal Superior del Reino.
Por tanto:
Su Majestad el rey dispone que sea despojada de su título nobiliario, y que sus bienes y propiedades sean expropiadas y destinadas al Real Tesoro. Y ordena también que la condenada sea entregada al Verdugo, quien la conducirá a la Cámara de Torturas de la Prisión de la Ciudad, donde la desnudará completamente, y después de suspenderla por las muñecas le aplicará cien azotes en los hombros, la espalda, las nalgas y la parte trasera de las piernas; luego, le aplicará otros cien en los pechos, el estómago, el vientre, y la parte delantera de las piernas. A continuación la amarrará abierta de piernas y brazos a la Mesa de Tormentos, y le propinará cincuenta golpes de vara en cada una de las plantas de los pies, después de lo cual le introducirá astillas de madera bajo las uñas de los dedos de los pies, y se los descoyuntará uno por uno. Finalmente, le inyectará pasta de pimienta en el ano y en la vagina, y le frotará la vagina con el mismo material. Será luego encerrada en un calabozo de reclusión durante un año, del que sólo será sacada una vez por mes, ocasiónes en que se le aplicarán nuevamente los mismos castigos. Finalizado el año, será recñuída de por vida en el Monasterio de la Ciudad. Como es costumbre en estos casos, el Verdugo podrá usar sexualmente a la condenada si así lo desea, en todas las formas y momentos que quiera, cuidando tan sólo de no producirle ningún placer, sino más bien, de aumentar su humillación y castigo.
Que así sea y se cumpla. Por voluntad del Rey.