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  terror > Asesinos en serieMaika

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se publicó en la web el 12 de Enero del 2009

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  Categoría: terror > Asesinos en serie
  Titulo:

EN EL LUGAR Y MOMENTO EQUIVOCADO Es un sábado noche, donde la mayoría de la gente disfruta del fin de semana, haciendo una escapada de la ciudad, o bien quedando con los amigos para tomar algo. Maika tiene una entrega importante para el lunes, un favor que tiene que devolver a su colega Esther. Este fin de semana decide aprovecharlo para terminar con los detalles. Sabe que será una tarde muy larga y que tendrá que pasarla sola en su oficina. Así es, ya ha pasado la medianoche y Maika sigue con lo suyo. El despacho esta iluminado solamente por la luz de una pequeña lámpara de mesa a su lado y la pantalla de su notebook. A su alrededor parece todo muy oscuro y se oye la música desde la ventana, como también las voces de la gente en la calle que pasea o que sale de los locales del edificio en frente. Nada, en esa noche tan tranquila, deja imaginar que pueda pasar lo peor. Ese trabajo tenia que terminarlo su colega, Esther sabia que no habría conseguido entregarlo el lunes sin la ayuda de Maika. Maika la vio bastante desesperada y que necesitaba absolutamente tenerlo listo para el lunes por la mañana, pensó de no negarle su apoyo. La mala suerte quiso que ahora en la oficina este Maika en lugar de su amiga Esther. Sentada delante de su escritorio, Maika sigue trabajando con su personal computer, hace un calor increíble esa noche, un bochorno tan húmedo que hace sudar pingando. Tampoco le llega llevar ropa muy ligera, su clara y ceñida camiseta de tirantes con nada por debajo le queda tan apretada que empapada y pegada a la piel deja asomar através del fino tejido sus turgentes pezones y una minifalda tan corta que al estar sentada se le sube hasta las caderas, mientras las sandalias abiertas de tacón son lo único que le deja los pies un poco más frescos. Entretenida en el dibujo que está desarrollando no se da cuenta de que su sicario, mejor dicho, de su amiga, ha entrado por la puerta abierta y que ya esta a unos metros de ella enroscando el silenciador de la pistola. El ruido metálico del cargador llama su atención: levanta la cabeza desplazando el pelo de su cara y su mirada se cruza con la única cosa un poco iluminada más allá de la pantalla, el arma apuntada que la amenaza. Maika se arrastra con la silla un poco atrás y con la expresión incrédula pintada en su cara intenta balbucear algo: ¿quien…? pero es demasiado tarde, el silbido atenuado del disparo corta las palabras entre sus labios. Una súbita reacción al sentirse traspasada: sobresalta en la silla desencajando los ojos y pegándose al respaldo. Centrada en el vientre, trata de reaccionar como puede, apretándose con una mano la herida y jadeando débilmente. Sus ojos espantados que piden piedad no pueden ser observados en la penumbra, es un blanco indefenso y fácil de acertar. No tiene ni el tiempo de suplicar que su malvado asesino aprieta el gatillo otra vez, y sin fallar la trayectoria primero destroza la pantalla y luego la alcanza perforándole el costado: un espasmo convulso hace levantar de repente sus caderas y con la respiración cortada la pobre victima se retuerce en agonía. Unos pasos hacia delante y el cruel asesino se acerca a su inerme presa. Maika a duras penas implora salvarla: ¡no!..!espera! pero sus tímidos lamentos se detienen en la garganta cuando una ráfaga la sacude: unos disparos en rápida secuencia la impactan uno tras otro haciéndola menear y al fin estirar, dejándola tensa un largo instante con la espalda arqueada y la mirada hacia el techo. Tres tiros en el costado y pecho y Maika empieza lentamente a rendirse, arrodillándose al suelo. Medio escondida detrás del escritorio intenta escapar, arrastrándose al suelo a cuatro patas. Sus sandalias resbalan en el suelo y el asesino admira su victima jadeando, sangrando mal herida en esa inútil huida. Sin conocer la razón ni la persona que la estaba persiguiendo Maika busca su salvación con un desesperado intento de levantarse: se agarra a una estantería y como llega a despegar sus rodillas del suelo dos tiros en la espalda la fulminan. Maika se queda colgada con las manos sobre un estante con toda su fuerza pero otro tiro entre las escapulas y su tremendo gemido le hace gritar: ¡cabrón!! ¡Que quieres de mí!! Arrodillándose otra vez despacio pegada a la estantería. Un brazo rodea su hombro, y siente la pistola apuntada a la cintura. Su cuerpo débil apoyado a su asesino que le respira en el oído: ¡te voy a matar como mereces perra! Maika no se lo puede todavía creer, lo único que puede hacer es aceptar esa tremenda tortura: ¡hijo de puta! ¿Porque no acabas conmigo de una vez? Y mientras sus atrevidas palabras desafían el malvado asesino, Maika siente la pistola acariciarle las piernas, rozar los muslos, subir lentamente hasta colocarse en su entrepierna. Un escalofrío inesperado, cuando el tibio silenciador se apoya en su braga, abriéndole los labios e insertándose suavemente en sus carnes. Una sensación desconocida cautiva Maika y sus pensamientos. El amenaza del arma entre sus piernas le daba un efecto intenso a sus sentidos, el peligro la asusta y al mismo tiempo sentirse apuntada en el coño la pone caliente. Pero las heridas empiezan a darle también sufrimiento y dolor, y de su boca entre suspiros la sangre se asoma desbordando en sus mejillas. ¡Maldito hijo de puta! ¿Como quieres matarme?.. ¿dime porque? ..!La respuesta no salvará tu vida! Se siente susurrar, con el sádico tono en la voz de su asesino. El arma estimula el placer que Maika no puede rechazar, la pistola juega entre sus labios através del tejido adherente de su braga, el roce en su clítoris la esta enloqueciendo, se mantiene de rodillas y su piernas se abren un poco mas como ofreciéndose sumisa. ¡Eres un asqueroso hijo de puta! ¡Eres un cobarde y no me vas a disparar! son las sofocadas palabras que Maika entre el placer y el agonía consigue pronunciar. Se siente apretar con el brazo que la rodea y de repente la pistola desliza entre sus húmedas carnes, el silenciador la penetra, clavándose con la braga hasta el fondo. Un gemido ahoga en la sangre que le llena la boca, arqueando su espalda y desencajando sus ojos, Maika agarra istinctivamente la mano de su asesino entre las piernas como a tenerla firme y bien colocada en el coño. ¡Me estoy corriendo maldito cabrón! Es la incompresible frase que Maika confiesa envuelta en el goce que la posee. El cuerpo de Maika se curva sobre su asesino que al verla excitada primero empuja el arma un poco mas y luego abre el fuego disparandola dos veces. Maika se estremece cuando las balas la laceran traspasando las tripas y saliendo por debajo de su ombligo, una convulsa reacción y la espalda de Maika se queda apoyada sobre el hombro de su asesino, con los pies de puntillas, las piernas medio dobladas, los brazos abiertos y la cabeza hacia atrás. Hijo de p… y la sangre ahoga el lamento en su garganta, los temblores la hacen arrodillar otra vez y a duras penas Maika implora su cruel ejecutor: ¡dispara!..dispa… …!Calla zorra! y un tiro silenciado le corta la suplica haciéndola estirar rígida, la bala desde el coño le alcanza el pulmón, la perfora toda y sale por el pecho izquierdo. Maika se entrega a su inexorable condena, su asesino deja el agarre de su hombro sujetándola con una mano y manteniéndola en equilibrio sobre sus rodillas. Maika se queda arrodillada, con las piernas medio abiertas, la cabeza que cuelga a un lado y con una pistola clavada en el coño que todavía la apunta, mientras disfruta con el sinuoso e imperceptible movimiento de su pelvis. Maika se abandona al intenso placer de sentirse sometida y cuando el inesperado orgasmo la envuelve murmura: ¡remátame!...!Será un verdadero placer Esther!!!. Muere puta! En el silencio del despacho el ruido atenuado de tres disparos y los gemidos entrecortados de Maika que los acogen, tres tiros en lenta secuencia y las balas la atraviesan por completo, saliendo por el medio del pecho, entre sus firmes senos, uno tras el otro y la pobre victima se estira con la espalda curva abriendo los brazos y levantando el pecho mas y mas cada vez que se siente perforar, tres agujeros a lo largo del esternón que las manos luego cubren juntandose en el medio del pecho, el corazón de Maika ha sido acribillado sin piedad terminando la tortura, su ejecutor se aleja de ella soltando la pistola y dejándola colocada. Maika tambalea de rodillas unos instantes, babea sangre de su boca y se sienta sobre sus talones clavándose el arma hasta el gatillo y desgarrandose las entrañas, abre sus ojos de par en par con la mirada incredula y se cae hacia atrás con los brazos abiertos y las palmas hacia arriba. Maika se menea convulsa al suelo en su final y atroz agonia, sus brazos temblorosos y las caderas que dan espasmos, una mano al suelo y la otra que busca la pistola entre sus piernas, las uñas rascan el metal de la culata, hasta que inspira hondo y retiene el aliento arqueándose tensa y apoyada sobre la cabeza, unos lasos latidos y una aguda punzada exprimen su destrozado corazón, los dedos se retuercen y la mano entre las piernas es como una garra que hinca las uñas en su pubis, los ojos se hunden en sus órbitas parpadeando, las rodillas resbalan en el suelo haciendo abrir las piernas y levantando las caderas, un débil estertor y se estremece una ultima vez, su corazón cesa de latir y exhalando un lascivo lamento se va aflojando lentamente en un charco de sangre sin vida. Se queda así, y así la encontrarán: sentada sobre sus talones, con las piernas abiertas y una pistola incrustada en su coño con su mano que la aguanta, la cara de lado, la mirada fija a la nada con el cuerpo acribillado de balas. Una ejemplar y cruel ejecución; un trabajo cumplido de la mejor forma, como tenía que ser, simplemente vengativo y eficaz, pero a la vez equivocado e injusto castigo.


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