criticas (886)
    Criticas de Cine (145)
    Deportivas (37)
    Duras (222)
    Generales (252)
    Juegos (27)
    Literatura (50)
    Musica (76)
    TV y Famosos (77)
   eroticos (3048)
    Anales (115)
    Desvirgaciones (403)
    Dominación (116)
    Fantasías Eroticas (210)
    Gays (497)
    Hetero (787)
    Lesbianas (161)
    Lluvia dorada (28)
    Orgías (164)
    Otros (332)
    Sadomaso (35)
    Transexuales (57)
    Voyerismo (67)
    Zoofilia (76)
   fantasia (2148)
    Epica (233)
    Fantasia General (543)
    Poesia (424)
    Rol (182)
    Romantica (766)
   ficcion (1044)
    Ciencia Ficción (192)
    Futuristas (102)
    Narrativa Libre (660)
    Ovnis (27)
    Snuff (67)
   humor (1088)
    Asi soy yo.... (60)
    Bromas (28)
    Chistes (398)
    Citas y Frases (42)
    Fabulas (45)
    Hechos Reales (186)
    Parodias (197)
    Piropos (67)
    Sexuales (65)
   terror (2722)
    Asesinos en serie (160)
    Espiritismo (124)
    Hechos reales (724)
    Pesadillas (256)
    Teorias (69)
    Terror General (790)
    vampiros (599)
 
 Top 5
    Como escapados de un ..
    Solo se ...que me sie..
    Las cosas que nunca t..
    De repente oscuridad
    Valiente Guerrero, Mo..
 
Recomendamos
Relatos Cortos, la mayor web de relatos te trae relatos de terror, eroticos, humor, ficcion, fantasia y criticas.
     

  ficcion > Ciencia FicciónMadhí, capítulos 21 a 25

------------------------------------------------------------------------------------
 
se publicó en la web el 06 de Agosto del 2008

Desde entonces este relato ha sido leido 1,449 veces desde que apareció en www.relatoscortos.com, y ha recibido 16 votos.

Los visitantes han dejado escritos 0 comentarios

------------------------------------------------------------------------------------
  Categoría: ficcion > Ciencia Ficción
  Titulo:

21 Los dos helicópteros de combate bombardearon la antigua finca de la familia de Galdian hasta los cimientos. En medio de aquel horror, todos los soldados allí reunidos intentaron huir y ponerse a cubierto. Chris Anger desapareció, sin que Galdian pudiera ver si huyó o si murió. Un cohete derribó parte de la pared de la casa haciendo que los escombros cayeran sobre Galdian. Éste reaccionó instintivamente cubriéndose con su espada-chapa. El impacto de los escombros lo derribó al suelo dejándolo medio inconsciente. Allí, semienterrado por los ladrillos, veía a la gente huir o morir entre los misiles y las balas disparadas por los que iban en los helicópteros. Finalmente cayó inconsciente y los sueños le abordaron, sueños libres de antiguos bloqueos y de conmociones pasadas, sueños que le devolvían a su base en oriente, al día en que Anger dejó entrar a los hombres de Perro del Desierto. Solo que esta vez la auténtica verdad de lo ocurrido aquel día paseaba por su cerebro: aquel día por su base no entró ni uno solo de los soldados orientales. Fue arrasada por completo por Chris, tan sólo por Chris. Aquella mañana se levantó, salió de su tienda de campaña y comenzó a aniquilar él solo a todos los soldados bajo su mando. Galdian se veía a si mismo sin saber qué hacer y corriendo por la base intentando descubrir la manera de hacer algo para detener a su general. Anger, que estaba concentrado en destruir a los tanques que enviaban contra él con su espada y sus uzis, iba serio y decidido, no daba la impresión de ser alguien que ha perdido el juicio. Entonces llegaron los cazas de la Alianza. Galdian pensó que alguien había debido de dar parte al mando central y habían mandado refuerzos, pero su misión no era ayudar a sus compañeros de la base, sino al parecer erradicar todo rastro de vida con los cazas para así asegurarse de que Anger moría. Galdian vio como las bombas caían de los cazas reduciendo más a cenizas la base militar. Tras su vuelo mortal dieron la vuelta y realizaron un nuevo bombardeo. Esta vez Galdian salió despedido por los aires, no sin ante ver como una de las bombas caía sobre Anger y ése desaparecía entre el fuego. Cuando por fin Galdian despertó le costó adivinar si estaba en el desierto o en las ruinas de su mansión, pues la muerte reinaba de la misma manera en ambos sitios. Debería haberse sentido desorientado, pero tras aquel sueño no se sentía para nada desconcertado, al contrario, por fin recordaba todo con exactitud, los recuerdos que probaban que los planes de Anger no tienen nada que ver con Perro del Desierto, la prueba de que Anger más que un traidor era un desertor, un tercer jugador en aquel ajedrez gigante que era el mundo ahora. Patrick había logrado ponerse a salvo y con él al blanco algodón. Blandía el brazo sierra por si acaso hubiera alguno de los fanáticos de Chris por allí. Levitando junto a el iba Barf, con sus ropas negras casi blancas por el polvo que levantaron las bombas. Cuando encontraron a Galdian, el mutante sapiens usó su poder para quitarle los escombros de encima a Galdian. -¿Dónde está Calcetines?- Preguntó Galdian -No lo sé, aunque sería mejor que no apareciera...-Dijo Patrick -Será mejor que vaya a buscarlo, porque si dependemos de estúpidos como tú no tardaremos en ver morir al pobre golem- Dijo Barf mientras se alejaba levitando y encendiéndose un puro. Galdian y Patrick caminaron entre los restos del hogar del primero, el cual no sentía ninguna pena ni dolor por haberlo perdido. Observaban a los muertos y comprobaron que había pocos muertos, al parecer muchos lograron huir. Ni Chris ni el Duque estaban entre las bajas. -Malo será que todos ellos se hayan unido a Anger…- Dijo Patrick Entre los cuerpos encontraron a Gálvez, que aún respiraba. Galdian se arrodilló junto a él y le sujetó por el cuello. El pobre no sabía dónde estaba y se convulsionaba y vomitaba sangra cada vez que intentaba hablar. Al reconocer a su Galdian, Gálvez dejó de hacer esfuerzos, sonrió y murió en paz. Barf regreso en ese instante llevando de la mano a Calcetines que lloraba como un niño. -El muy inútil se había escondido debajo de un montón de hojas que sólo le tapaban un poco la espalda- Dijo Barf con cinismo. Cuando el golem vio a Patrick vivo, se alegró y dejo de llorar e hizo un amago de acercarse a abrazarlo, pero el irlandés le enseñó el brazo sierra y la bestia se detuvo. Antes de que el grupo pudiera digerir todo lo ocurrido, uno de los helicópteros aterrizó y de el bajaron los tres agentes e la CIA: John, el del bigote y el de las ojeras, los tres con sus trajes negros y las capas blancas encima. Los tres iban acompañados de varios soldados de la Alianza. -Al parecer estabais aquí…y estáis sanos y salvos por lo que veo…- Dijo John Galdian corrió hacia él con la espada-chapa en ristre, pero los soldados le apuntaron y se detuvo. -¡¿Qué habéis hecho, animales?! ¡¿Por qué nos habéis bombardeado?!- Gritó -Es evidente, ¿no?-dijo John- Descubrimos que Anger estaba aquí y aprovechamos para intentar destruirlo. -¿¡Qué nos hicisteis?! ¿Os parecíamos conejillos de indias? ¡Malditos vosotros, hijos de puta, y vuestro jodido virus replicante! -Habías una guerra que ganar y teníamos que hacer todo lo posible para ello- Dijo John sin alterarse, mirando a Galdian a través de sus gafas negras. -¡¿Y qué es mío y qué es de Anger?! ¡¿Qué es lo que me ha dado el virus?! -No estoy autorizado a responder a eso- Dijo John- Ahora disculpadme un momento- El agente de la CIA se dio la vuelta y activó el comunicador que llevaba en la oreja. Un minuto después se dio la vuelta. -Subid al helicóptero, el presidente quiere veros- Dijo -Joder, ya estamos otra vez…- Dijo Patrick 22 De nuevo viajando en helicóptero, de nuevo en otra villa, y de nuevo en un despacho ante Ember Flamestrike. A Galdian le seguía sorprendiendo que alguien tan joven haya llegado tan lejos. Como otras veces, John estaba junto a la puerta y el bigotudo y el de las ojeras esperaban fuera. Durante el viaje Galdian logró calmarse y ahora estaba ante el presidente con un ánimo bastante sereno. Patrick no estaba realmente furioso al enterarse del asunto del virus replicante, a fin de cuentas, sólo perdió sus ojos por otros nuevos e incluso más elegantes que los viejos así que le daba igual. Para Barf este asusto era una muestra más de la estupidez y arrogancia humanas y ardía en deseos de volver junto a su maestro para contarle todo esto y abrirle los ojos a sus ideas de un mundo de convivencia pacífica. Calcetines simplemente ignoraba dónde se encontraba así que como para preocuparse por este tipo de asuntos. En la sala había un incómodo silencio, el cual rompió Ember. -Parece que tenéis muchas cosas que decirme… -En efecto-dijo Galdian con frialdad- En primer lugar, dime porqué se creó el virus replicante. Flamestrike cerró los ojos y suspiró, pensando en que no debería dar esa información, pero era necesario para sus intereses. -Desde que Chris entró en combate la guerra empezó a inclinarse a nuestro favor. Era el soldado perfecto. Pero a fin de cuentas es sólo un hombre, por lo que se ideó el plan de clonarlo. Aunque no resultó. Pero sí se creó algo parecido a la clonación: el virus replicante. Con él las personas se transformaban en Anger tanto a nivel físico como a nivel emocional. Era la forma de crear un ejército de soldados perfectos con el que acabar la guerra. -Estúpidos humanos, siempre buscando el camino fácil: el camino que deba destruir las vidas de otros.- Dijo Barf -Es cierto- Dijo Patrick- Con eso han sido muchos los soldados de élite los que han perdido su identidad. -Bueno, es como morir por su país e ideales, es lo mismo que morir en combate. Además ¿Qué son unas vidas a cambio de salvar a millones?- Dijo Ember- Los soldados son piezas, en conjunto hacen andar la máquina, y si esas piezas se cambian por otras mejores, la máquina rendirá mucho mejor. -Y por eso elegisteis soldados de élite- Dijo Galdian. -Al principio usamos soldados normales pero ninguno sobrevivió a la inyección del virus. Después descubrimos que los soldados de élite poseían una fortaleza y enterezas mejores y que sí que podían sobrevivir al experimento. Aunque ninguno fue un éxito y por eso solo cambiaron algunas de sus partes por las de Chris, no su cuerpo por completo. -¿Y cuál de sus partes tengo yo?- Preguntó Galdian -Tú eres lo más parecido a un experimento perfecto. Tú, y solo tú, recibiste su capacidad de combate. Sabes manejar las armas de fuego y la espada tan bien como Anger, por eso eres el único que puede detenerle. Ahora todo cuadraba a Galdian. Recordó aquel día, tras despertar en las ruinas de su base, cuando le rodearon tres árabes dispuestos a matarle. Aquel día recogió una chapa oxidada del suelo y la manejó como una espada, matándolos a todos. Hasta aquel día nunca había tocado una espada. -Por eso me decías que solo yo puedo detenerle…-Dijo Galdian Flamestrike asintió con la cabeza -¿Y ahora qué quieres de nosotros?- Preguntó Patrick -Bueno, ahora vamos a atacar a Perro del Desierto, así debilitaremos a Anger. -Pero eso no servirá de nada. Chris dijo que no trabajaba con él- Dijo Barf -Y puede ser cierto, pero hemos averiguado que mantienen una relación. Perro del Desierto se queda sin apoyos y por lo tanto, sin dinero. Chris tiene dinero pero no recursos ni intermediarios. Nuestros agentes han descubierto que llevan tiempo queriendo reunirse. Es el momento de eliminarlos a ambos y acabar tanto con la guerra como con Anger. -¿Y porqué debería hacerlo? No puedo evitar pensar que nos manipulas, jodido cabrón.-Dijo Galdian -¿Y quieres que Anger destruya al mundo? Sabes que no puedes quedarte de brazos cruzados, y más ahora sabiendo que eres tan bueno como él y que solo tú puedes detenerle. Flamestrike tenía razón. Ahora Galdian no estaba en disposición de negarse. No era ese tipo de persona. -Perro del Desierto se esconde en Irán. Viajaréis a Chipre que es donde se encuentra nuestra base más cercana. Allí os uniréis a la próxima ofensiva de la Alianza pero con la diferencia de que vuestra misión no será tomar el país, sino matar a Perro y a Chris Anger. Para ello os ayudará un agente especial en asesinatos, llamado Archacón, que ya se encuentra allí. -No tenemos elección, amigo- Dijo Patrick apoyando su mano en el manto de lona de Galdian. -Esta es una misión de máximo secreto, así que no salga de vuestras bocas. Recordad que sospechamos que hay un traidor entre los altos cargos de la Alianza y no queremos que se entere y se lo comunique a Chris. Por otra parte, es posible que ya lo sepa y os espere, así que ir con cuidado.- Dijo el presidente. El grupo se dispuso a salir, pero justo cuando el bigotudo y el de las ojeras abrieron la puerta desde fuera, Galdian se dio la vuelta. John se había acercado a Ember y le había dado un maletín negro que estaba sobre su mesa. -Una cosa más- Preguntó- ¿Porqué Anger cambió? ¿No sabía nada del virus replicante? A Ember parecía que no le gustaba hablar de ello, por lo que respondió a con un aire triste. Chris era íntimo amigo mío, hasta que cambió por completo. De la noche a la mañana arrasó su base y yo me ví en el apuro de ordenar un ataque aéreo para matar a mi mejor amigo. Sigo sin comprender por qué cambió, ya que Chris sabía perfectamente que había en marcha un experimento para crear réplicas suyas. Es más, el mismo colaboró donando sangre y células necesarias para el proyecto. Galdian se dio la vuelta y se reunió junto a sus compañeros, en camino en un nuevo intento, esta vez parecía que el definitivo, para acabar con Chris y con la guerra en un solo golpe. 23 -¿Qué soy? ¿Soy yo? ¿Soy Chris? No se qué pensar. Estas preguntas hacía Galdian a Barf mientras viajaban en un avión de carga destino a Chipre. El mutante sapiens intentaba ayudar a su amigo a buscarse a sí mismo. -No deberías tomarte las cosas así. Eres Galdian y siempre serás Galdian. ¿No crees que si fueras como Chris ahora estarías en su banda? -En eso tienes razón…Aunque es curioso…siempre quise ser como Chris Anger y ahora que casi lo soy, no quiero serlo… -Mira Galdian, por algo a mi raza se la llama mutante sapiens. Somos mutantes si, pero inteligentes, mucho más que los humanos. Por eso fíate de mí, sé que tengo razón.- Barf levitó levemente y se dispuso a marcharse- Sé fuerte amigo, eres el único humano que he conocido que merezca la pena, lo cual es triste por cierto… Ahora si me disculpas, voy a ver si encuentro algún soldado que quiera jugar al póker. En otra parte del avión, Patrick estaba junto a Algodón, del cual se había hecho inseparable. John, que viajaba con ellos, se acercó a él. -Eres curioso, ¿sabes, irlandés? No llego a adivinar tus motivaciones ni el por qué sigues aquí. De Galdian aun comprendo que siga, pero tú… -Bueno, la verdad es que todo esto me divierte y no tengo nada mejor que hacer. ¿Por qué te interesan tanto mis motivaciones? -Como agente de la CIA me dedico a la inteligencia, y debo saber todo lo posible sobre nuestros hombres. Además recuerda que se sospecha de un traidor. -¿Y crees que soy yo? -Bueno, nunca se sabe… -Cambiando de tema- Dijo Patrick- ¿Cómo es Archacón el asesino? -Oh, te gustará, créeme Cuando por fin llegaron a Chipre fueron conducidos en unos carros hasta la base de la alianza. Era realmente desolador ver lo atrasado y lo falto de recursos que estaba el mundo por culpa de la guerra. De los soldados allí destinados más de la mitad usaba armas blancas por la falta de balas. Los uniformes estaban remendados y sucios y pocos eran los tanques que funcionaban por que aún conservaban combustible. Así se lo explicó el oficial al mando de la base, el general Summers, que había ido al aeropuerto a recibirlos. El general estaba además al mando del grupo encargado de la misión: el batallón de los Reales Hostigadores Británicos. Una ven en la base Galdian y los suyos junto con John se instalaron en una sala de proyecciones junto a los Reales Hostigadores donde Summers explicó la misión. El objetivo era la toma de la capital de Irán, rebautizada como Nueva Persia. El fin era capturar así la principal base de Perro del Desierto. La misión sería de infiltración. Treinta soldados a parte de Galdian y su grupo entrarían en la base y desde dentro capturarían a los líderes orientales y sabotearían sus sistemas de seguridad para que, una vez a salvo, pasara a atacar el grueso de las fuerzas de la Alianza. Una vez clara la misión, los miembros de los Reales Hostigadores Británicos se fueron a prepararse para partir al día siguiente. John se llevó a Galdian y a los suyos por los pasillos de la base. -Ahora iremos a conocer a Archacón.- Dijo John Los llevó a una habitación en la que sólo había un camastro y una ventana. No había nada más, ni decoración ni nada. Tan solo un juego de cuchillos y dos uzis extendidas sobre una manta en el suelo. En el alféizar de la ventana estaba sentado Archacón. -Ya estamos aquí- Dijo John -Ya era hora- Dijo el asesino Archacón se dio la vuelta y bajó del alféizar. Para sorpresa de todos, resultó ser una mujer, y muy guapa además. Era morena con el pelo corto como un chico y con unos tatuajes formado un intrincado dibujo que le bajaban de la frente hasta la mejilla recorriéndole todo el lado derecho de la cara. -Archacón, éste es el grupo que comparte tu misión- Dijo John- Éste es Galdian, el que tiene las habilidades de combate de Anger, el pelirrojo es Patrick, también soldado de élite. El sapiens es Barf, que nos ayudará con su poder mental y el grande es… -Mí ser Calcetines- Dijo el golem contento. -Eso, el golem servirá como señuelo o como distracción para vosotros- Siguió John -Eh, no te pases con él- Dijo Galdian -Archacón dio un salto y con una rapidez asombrosa se plantó frente a Galdian. El soldado de élite se puso nervioso, más que por ser pillado por sorpresa por tener a aquella preciosidad tan cerca. -Con que tú eres tan bueno como Anger, ¿eh? Pues a mí no me lo pareces. Mira esto- Archacón se remangó el brazo izquierdo mostrando una épsilon. Yo también soy soldado de élite y también fui sometida al virus replicante. -¿Ah si? ¿Y qué has adquirido tú?- Preguntó Patrick. -Archacón ha adquirido la habilidad con armas de fuego de Chris. Eso sumado a su anterior entrenamiento con cuchillos y tácticas de sigilo hace que sea la asesina idónea para la misión- Dijo John mirando a Patrick a través de sus gafas negras. -Estúpidos humanos- Dijo Barf con sarcasmo -Así que recuerda, por mucho que seas más parecido a Chris que yo eso no significa que tú seas mejor que yo, así que vigílate bien las espaldas si quieres seguir vivo, guapo.- Dijo Archacón a Galdian antes de retirarse. En ese momento Galdian se dio cuenta de que le había estado amenazando la garganta con un cuchillo- ¿¡Y con esta gente mataremos a Chris y a Perro del Desierto!? ¡Si son unos inútiles!- Gritó Archacón -No les subestimes, se las han visto con él varias veces y siguen vivos- Dijo John Archacón se cruzó de brazos y se resignó. -Recordad que vuestra misión será infiltraros con los Reales Hostigadores Británicos en la base pero una vez allí olvidaros de los mandos orientales y de los sistemas de seguridad. Centraros sólo en buscar y matar a Perro del Desierto y a Chris Anger. Es la única manera de acabar con la amenaza que suponen para el mundo y para poder poner punto y final a la guerra. Recordad también que es posible que el traidor haya avisado sobre la operación, así que abrid bien los ojos. -De acuerdo. Esta vez todo terminará- Dijo Galdian -No hay que distraerse por nada, no hay que pensar en nada, tan sólo hay que superar la misión. Vivimos y morimos por ello, por la misión- Dijo la asesina. Galdian pensó que eso era lo que debía aplicarse: no pensar en nada excepto en la misión. No pensar en Archacón. 24 En un edificio fortificado en pleno centro de Nueva Persia, Perro del Desierto ladraba. La guerra estaba yendo de mal en peor y cada vez tenía menos apoyos. El dinero escaseaba y sin dinero no podía comprar armas ni pagar a los soldados, y sin armas ni soldados no podría detener a los occidentales, y si no podía detener a los occidentales no podía ganar la guerra. Por lo tanto, gritó unas cuantas órdenes a sus edecanes y ayudas de campo para que salieran de inmediato a cumplirlas y así poder quedarse solo con sus pensamientos. Una vez solo, se arrodilló, miró al este, y rezó a Alá para que le iluminara. Chris Anger entró en ese momento. -No deberías molestar a un musulmán cuando reza a su dios- Dijo Perro -Eso no te servirá de nada. -No deberías hablar así. En la guerra es mejor contar con todos los poderes del mundo de tu lado, por eso procuro no ofender a Alá. -Lo más parecido a Alá que hay en esta sala soy yo- Chris, como siempre con sus pantalones y botas militares, el pecho descubierto y la gabardina sin mangas, se acomodó en una butaca y miró a su anfitrión con sus profundos ojos azules. -Tengo prisa- Dijo- Así que cerremos ya el trato. -De acuerdo- Dijo Perro- cien millones de dólares a cambio de que te preste indefinidamente a todos mis científicos e ingenieros. -Eso es- Quiero partir hoy, así que tenlos listos esta tarde en mi avión. De repente se oyó una explosión y luego un fuerte estruendo que hizo temblar la habitación. -¡Por Alá! ¿Qué ha sido eso? Chris sonrió -Parece que ya han llegado. Aquella mañana los Reales Hostigadores Británicos se prepararon. Mandados por Summers, eran treinta en total. Diez de ellos armados con fusiles de asalto M4 con silenciador y el resto con cuchillos largos de combate ideales para eliminar guardias sin hacer ruido. Patrick puso a punto su brazo-sierra, Barf se enfundó en un traje negro de kevlar y a Calcetines le pusieron una armadura de placas improvisada con restos de chatarra que había por allí, aunque tampoco es que le hiciera falta debido a su piel dura. El golem insistió tanto en ir para estar al lado de su amo que no se pudo hacer nada para detenerlo, aunque nadie era partidario de llevarlo en una misión como aquella. Al final, tras demostrar que podía ser sigiloso como nadie (a fin de cuentas, su especialidad era esconderse) a Summers no le importó llevarlo, a pesar de que a Archacón le parecía un locura. Galdian siguió con su manto medio quemado hecho con lona de tienda de campaña y con su espada-chapa. No aceptó un cargador nuevo para su pistola con cuatro balas pues pensaba que era como un talismán. En la batalla cada soldado tiene algún tipo de superstición que le da esperanzas para volver con vida. Aunque sí aceptó un M4 y además se vendó la cabeza con una tela, igual que hace tiempo, para así ir más camuflado. Archacón se enfundó en un ajustado traje que le permitía movilidad y comodidad y se armó con dos uzis, para así sacar provecho a que tenía la capacidad de disparo de Chris, y además llevaba varios cuchillos sujetos por su cuerpo. John no iba a ir y Algodón tampoco, Patrick lo dejó en los establos de la base. El plan era ir escondidos en un avión de ayuda humanitaria. Cada semana llegaba un avión a Nueva Persia con víveres y medicamentos para los refugiados. Los soldados se esconderían allí y, una vez en la ciudad, se dividirían en grupos de cinco para llegar al centro de mando de Perro del Desierto, del cual conocían su ubicación gracias a las fotos vía satélite que poseía la Alianza. A Galdian le parecía un golpe muy bajo esconderse entre la ayuda humanitaria, pero era necesario acabar con todo ello así que no le dio más vueltas. El avión en el que montaron ya era conocido por las tropas orientales de Nueva Persia así que no tenía porqué haber problemas. Además la aviación de la Alianza estaría patrullando por las proximidades de la ciudad, con cuidado de no ser detectada por los radares, esperando a que los Reales Hostigadores hagan caer los sistemas de seguridad, entonces los aviones sobrevolarían la ciudad y soltarían a sus paracaidistas. Galdian tenía la impresión de que últimamente se pasaba la vida en aviones. Esta vez estaba recostado contra la pared pensando en la misión. Pero no podía dejar de mirar a Archacón. Ella estaba sentada afilando sus cuchillos. Estaba muy guapa con su tatuaje y su pelo corto alborotado y ligeramente en punta. En un momento en el que ella alzó la mirada vio a Galdian al que pilló mirándola a pesar de ser difícil verle los ojos con la cara cubierta. Éste apartó la mirada aunque ya era tarde. La asesina se le acercó. -Pareces muy nervioso por una misión para ser un soldado de élite. –Dijo -La verdad es que tengo muchas cosas en las que pensar. -Pues no deberías. ¿Es que os enseñaron mal? A mi grupo de soldados de élite nos enseñaron en no pensar en nada más que en la misión, en vivir por la misión y en morir por la misión. Ese es el fin de un soldado. -Tienes razón pero antes que soldado eres humana, y los humanos sienten y disfrutan la vida, a parte de sus obligaciones como soldados o como lo que sean. Archacón lo miró fijamente, y su tatuaje en la cara le hacía parecer más dura. -Un soldado de élite no debería decir eso. Vas a poner en peligro la misión si sigues así y si por tu culpa fallamos te juro que antes de que nos maten yo misma te mataré. -En ese caso te mataría yo antes, y créeme, no me daría lástima -¡Vaya, por fin te haces el chulo! ¡Era raro que alguien que puede luchar igual que Anger no se pavonee de ello, pero por fin has mostrado tu verdadero rostro!- Dijo Archacón -No me refiero a eso. Me refiero a que por muy soldado que sea, me afecta quitar una vida. ¿Pero una vida de alguien como tú, que no sabe lo que es vivir? Eso es como romper un objeto o desenchufar un aparato. No puedo quitarte la vida porque ni siquiera tienes una. Galdian la miró a los ojos y le sorprendió ver cómo se le habían enrojecido. Galdian sabía que eso que acababa de decir era mentira, pero ella le había provocado. En el momento en que Galdian iba a pedirle perdón, la asesina se levantó enfurecida y se marchó, aunque antes se dio la vuelta. -Ya no quiero que te dirijas a mí como Archacón, ése es mi nombre clave- Dijo -¿Entonces cómo debo llamarte? -Por mi nombre real: Casiopea. -Galdian asintió y Casiopea le hubiera visto sonreír, si no fuera porque llevaba cubiertos casi todos sus labios. Cuando por fin se acercaban al aeropuerto de Nueva Persia, Summers dio la orden de prepararse para desembarcar. Las órdenes inmediatas eran matar a los soldados que fueran a recoger el cargamento humanitario y luego en los grupos de cinco ya establecidos, colarse en la base de Perro del Desierto. Aunque algo falló. Una de las alas del avión explotó. -¡¿Qué ocurre?!- Gritó Patrick -¡Nos han dado en un ala con un misil! ¡Nos estrellamos!- Gritó el piloto El avión empezó a descender vertiginosamente y los soldados se agarraban donde podían. -¡Intenta aterrizar cerca de la base oriental!- Gritó Summers al piloto. ¡Oídme todos! ¡Se acabó el ataque sorpresa! ¡Entraremos por la fuerza en su centro de mando! -Ha debido ser cosa del traidor- Dijo Galdian -Ahora Chris y Perro estarán más protegidos, será difícil matarlos- Dijo Archacón. Calcetines se puso a sollozar como un bebé, y sus grito sobresalían entre los del resto. Solo Barf estaba calmado y se mantenía levitando en medio del aparato. -¡Intentaré frenar el avión con mi poder! –Dijo Su cerebro palpitaba a una velocidad increíble y el sapiens estuvo a punto de desvanecerse varias veces, pero consiguió enderezar algo el avión. El piloto aprovechó esto para hacer un aterrizaje forzoso cerca de al base de Perro, y se acercó tanto que chocó contra uno de los muros exteriores de las instalaciones, derribándolo y metiendo el avión dentro del recinto. No había bajas, pero Barf se había desmayado por el esfuerzo y un hilo de sangre le caía de la nariz. -¡Ahora salgamos rápido antes de que los orientales rodeen el avión!- Gritó Patrick Y así la misión se transformó en pesadilla 25 Dentro del avión, los soldados prepararon sus fusiles y espadas aguardando a que los orientales abrieran la puerta y los mataran allí dentro como ratas arrinconadas. Summers se puso en contacto con las tropas que iban a formar parte del segundo asalto. Al final, cortó la conversación con una blasfemia. -¡Esos hijos de puta no van a mandar a nadie a rescatarnos!- ¡Dicen que no quieren tener más bajas!- Dijo Estaban solos y no les quedaban muchas opciones. -Solo queda resistir hasta el final…Dijo Galdian sujetando en una mano el fusil M4 y en la otra la espada-chapa -No.-Dijo Archacón- Antes de morir tenemos una misión que cumplir. -¡No debemos aguardar aquí! ¡Salgamos a matar a esos cabrones! –Dijo Patrick mientras se quitaba la capa que le cubría el brazo-sierra y lo activaba con un chasquido. Los soldados vitorearon y su valor creció. Summers desplegó a sus hombres alrededor de la puerta y ésta la abrió. De repente una ráfaga de fuego del exterior entró en el fuselaje del avión y los Reales Hostigadores respondieron con su propio fuego. Patrick azuzó a Calcetines a salir el primero y éste salió corriendo y llorando mientras los demás salían detrás de él. Una vez fuera los británicos espaderos cargaron contra los orientales aunque a su vez mandaron a su propio cuerpo de espaderos, armados con curvas y afiladas cimitarras. Galdian miró a su alrededor entre disparo de fusil y embestida de espada-chapa. Adivinó que estaban en los exteriores de la base de Perro del desierto, pues estaban rodeados de cajas, tanques, había pistas de aterrizaje, y en el centro había un edificio. -Allí estarán los objetivos ¡Vamos!- Le gritó Casiopea -¡Patrick! ¡Barf! ¡Calcetines! ¡Corramos hacia allí!- Gritó Galdian. Los cuatro compañeros más la asesina se zafaban entre los camiones y tanques avanzando a paso muy lento debido al continuo envite de los orientales. Los Reales Hostigadores se dispersaron por la base tratando de resistir el mayor tiempo posible. Galdian clavaba la hoja-chapa en el suelo y se protegía tras su anchura desde donde disparaba. El marcador digital de la M4 descendía cada vez más y pronto se quedaría sin balas. Archacón danzaba y daba saltos por todos los lados disparando sus uzis y lanzando cuchillos. Barf creó un hombre con la arena del suelo y lo lanzó al combate manejándolo con una mano mientras con la otra usaba su poder para lanzar a los orientales o para desarmarlos, su cerebro palpitaba con frenesí y aún le caía sangre de la nariz debido al esfuerzo anterior, pues aún estaba muy débil y le costaba mantenerse en el aire. Calcetines se hacía un ovillo cada vez que paraban para despejar el camino de enemigos y allí se quedaba llorando. Eran muchos los muertos y cada vez se acercaban al edificio principal. Allí, Perro del Desierto y Chris miraban por la ventana. -¿Tú sabías que esto iba a pasar?- Preguntó Perro -Así es. Tengo un espía en el núcleo de la Alianza que me informa de todo. Por eso mismo he puesto a algunos de mis hombres en un batería antiaérea para derribar su avión. Aunque no contaba con que sobrevivían… ¡Claro! ¡Ya lo tengo! ¡Por eso están vivos!- Dijo Chris -¿Por qué? -Ven, mira allí entre esos tanques… ¡Ha sido por ese mutante sapiens, estoy seguro! Galdian y los suyos se apuntan a todas las que la Alianza prepara contra mí… y siempre sobrevive… -En ese caso concentraré a mis hombres contra ellos. -No, déjamelos a mí. -¡Esto nunca va a acabar!-Gritó Galdian mientras abatía orientales con la espada chapa. Hacía rato que se había quedado sin balas y en el transcurso de la lucha la tela que le cubría la cara cayó al suelo. -¡Un último esfuerzo!- Gritó Archacón mientras derribaba a otro enemigo con sus cuchillos. En ese momento los orientales pararon de combatir y poco a poco se retiraron. Galdian y los demás no comprendieron muy bien qué ocurría, pero antes de que pudieran moverse aparecieron los hombres de Chris, sus soldados de élite vestidos con pasamontañas. Entre ellos estaban Chris y el Duque. -Esto empieza a ser costumbre... ¿No crees, Galdian?- Dijo Chris -¡Te tengo!- Archacón apuntó a Anger con sus uzis y éste y el Duque tuvieron que rodar por el suelo para evitar los disparos. Los hombres de Chris amenazaron a la asesina y ésta tiró sus armas al suelo. -¡Qué rapidez! ¡Es sorprendente ese manejo de las uzis!- Dijo Chris -¿No será una de los nuestros, señor?- Dijo el Duque con su fino acento francés. -¡Yo también soy una soldado de élite! –Anger, no puedes hacer nada contra mí, ¡Lucha como un hombre! Anger no se inmutó ante la bravata de Archacón, simplemente la observaba como se observa un espécimen de laboratorio. -Recuerdo leer un informe sobre que se administró el virus replicante a una mujer soldado y que el resultado fue más o menos exitoso…Debes de ser tú…- Dijo Anger. -Debe de poder manejar las armas de fuego como usted, señor. –Dijo el Duque -Archacón no dijo nada y Chris interpretó su silencio como una confirmación a las palabras del Duque. -Esto sí que no me lo esperaba…Una mujer de los nuestros…una mujer genéticamente perfecta…-Chris hablaba sin dejar de mirar a la asesina- Eres heredera de una genética perfecta, no mereces morir con el resto del mundo… ¿Por qué no te unes a nosotros? Te daré un destino tan grande como el de la mismísima madre de Cristo. -No digas estupideces- Dijo Archacón. -Tu destino está ya marcado, no hay más mujeres expuestas al virus replicante, debes venir conmigo- Dijo Chris- Ya veo que estás iluminada con la verdad sobre el virus replicante pero aún puedo ganarte iluminándote con más verdades que seguro no conoces… -Déjate de estupideces y acabemos con esto, Anger- Dijo Galdian mientras le amenazaba con su espada-chapa. Pero antes de que Galdian pudiera moverse uno de los soldados de Chris corrió hacia Galdian y le sorprendió dándole un codazo en el pecho. Galdian cayó de bruces al suelo y cuando alzó la vista vio al soldado que se había quitado el pasamontañas: era Raúl, su antiguo amigo, todavía con su expresión perdida y con signos evidentes de padecer recuerdos superpuestos. -¡Nadie amenaza así a nuestro salvador! ¡Mereces morir por ello!- Gritó -Tranquilo, Raúl, ahora no puede hacer nada- Dijo Anger- Y bien, pequeña ¿vendrás conmigo?- Dijo a Archacón. -¡Ya estoy harto, joder! ¡Peleemos de una puta vez y déjate de estupideces!- Esta vez era Patrick el que hablaba, pero Chris hizo una mueca de exasperación y, cansado de interrupciones, sacó su uzi y lanzó una pequeña ráfaga contra el irlandés. Éste cayó al suelo herido de muerte y desangrándose. El brazo-sierra perdía su potencia poco a poco hasta que se apagó. Galdian le miró horrorizado y la rabia empezó a apoderarse de él, pero Raúl le seguía apuntando y no podía hacer nada. Hasta Barf se preocupó por el estúpido mono, como le llamaba. Sólo la asesina se mantuvo fría. Pero lo más inesperado fue la reacción de Calcetines. El golem apretó sus puños con fuerza y luego lanzó un grito que se oyó en toda la base. Luego miró con sus horrendos ojos a Chris e hizo una mueca de rabia. Entonces sin dejar de mirarlo le señaló. -¡Has matado a amo! ¡Mí no perdonar! ¡Mi va a matarte! Y Chris Anger sintió miedo.


------------------------------------------------------------------------------------
Vota este relato
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

------------------------------------------------------------------------------------
Comentarios



Busca relatos



InicioAgregar a favoritosPoner como página de inicio
siguenos en feedsiguenos en facebook.comsiguenos en twitter.com


¡Tu también nos puedes enviar tus propios relatos!
[Enviar relato]








Web desarrollada con Iwcms.com
Impresiones Web, SL. C/ San Bernardo, 123, 7ª Planta;28015, Madrid (España).Tlf: +34 911 61 01 13 E-Mail : info@impresionesweb.com
Inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, Tomo 19602, Folio 112, Sección 8ª, Hoja M-344480, con CIF B-83844787.