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  ficcion > Ciencia FicciónMadhí, capítulos 16 a 20

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se publicó en la web el 04 de Agosto del 2008

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  Categoría: ficcion > Ciencia Ficción
  Titulo:

16 Chris bloqueó el golpe de Galdian con su pesada espada de estilo medieval, haciéndolo retroceder lanzándolo contra el montón del dinero. Tras esto metió la mano en el manto rojo y sacó una de las uzis que llevaba en la espalda. Con ella apuntó Galdian. -No me obligues a hacerlo… Créeme que no me gustaría- Dijo -Dispara, no te tengo miedo- Dijo Galdian agarrando firmemente la espada-chapa. -No te mereces una muerte así, tan poco honorable. Antes de alguno diera el siguiente ataque, Kimura y sus soldados de élite irrumpieron en la sala. Los japoneses se dispersaron disparando con sus armas a los hombres de Chris, grotescos con el manto y las máscaras, y a los golem. Pero Kimura fue directamente hacia el dinero. El comandante llevaba una expresión mucho más seria de lo normal. -¡Kimura, por fin! Vamos, con tu ayuda mataremos a Chris- Dijo Galdian volviéndose hacia el japonés. Pero Kimura, una vez se acercó al dinero, accionó el mecanismo del elevador. El dinero comenzó a descender y Kimura con él. Cuando Chris vio que su preciado botín desaparecía disparó su metralleta, pero Galdian volteando la espada-chapa delante suyo a modo de escudo paró las balas. Después, mientras la plancha de acero cerraba el hoyo, saltó cayendo sobre los sacos de dinero. Aun le dio tiempo de mirar hacia arriba antes de se cerrara el agujero completamente, y vio a Chris mirándolo con rabia y gritando su fracaso. Debajo del elevador, había un túnel. Allí, iluminado levemente por unos focos dispersos por el techo, Galdian vio un camino asfaltado y una furgoneta. Junto a ella esperaban dos de los soldados de Kimura. Los hombres sabían el procedimiento a seguir, y en cuanto el elevador tocó el suelo, los dos hombres y Kimura comenzaron a meter las riquezas en el vehículo. -¿¡Qué se supone que estás haciendo?!- Dijo Galdian cogiendo a Kimura de su armadura de samurái. -El plan ha fallado. Ahora lo importante es huir para evitar que Anger se lleve el dinero. -¿Que el plan ha fallado? ¡Pero si ni si quiera has luchado! ¡Has dejado a tus hombres allí arriba y ni siquiera has intentado pelear! -En cuanto vi a los golems me di cuenta de que no había escapatoria Galdian le soltó. En eso tenía razón. -Por lo menos el dinero volverá a quien realmente lo necesita- Dijo Kimura miró a sus hombres, y a una señal desenvainaron sus katanas. -Me temo que no lo entiendes… Nunca venceremos a Chris. Los soldados de élite que manda son muy poderosos, ya sabes por qué. Si preparamos una trampa o dos o las que sean, al final solo será ofrecerle el dinero en bandeja. Los soldados atacaron. Galdian se agachó para evitar al primero y con el contraataque lo dejó medio partido por la mitad. Medio segundo después se incorporó levantando en el aire la oxidada espada y al bajarla destrozó el cráneo al segundo hombre. Después lamentaría matar a aquellos hombres pero ahora solo pensaba en Kimura, en lo falso que era. Al final la advertencia de Barf resultó ser cierta. -Desde el primer momento planeabas hacer esto. Nunca te importó tu misión, solo querías huir con el dinero. ¿Y tú eres un soldado lleno de honor? ¿Tú, que has sacrificado más de doscientos hombres solo para enriquecerte?- Gritó Galdian -Si hubiéramos luchado, habríamos muerto. Sí, lo tenía planeado desde el principio, pero estuve tentado de no seguir adelante, ya que en cuanto vi a los golems pensé en olvidarme del dinero. Yo no quiero morir todavía, pero esta era una buena ocasión para poder jubilarme a lo grande. Es honorable morir por tu causa, si, pero en esta misión no hay honor, solo hay estupidez. -Morirás. Yo mismo te mataré por traidor y por cobarde. -¿Y si repartimos el dinero?- Kimura intentó un último método de evitar la pelea. -En guardia, hijo de puta -No hay elección pues…- Desenvainó las dos katanas y se preparó para pelear. Galdian cargó pero el japonés bloqueó la pesada espada poniendo sus katanas en cruz. El japonés sería un cobarde, pero hay que reconocer que sabía luchar. Muchas veces Galdian se las tuvo que ver para parar con rapidez los ataques de Kimura. El japonés no usaba una espada para atacar y otra para defender como era habitual, en cambio, alternaba el ataque y la defensa con ambas espadas, siendo totalmente impredecible. Galdian tuvo que hacer un gran esfuerzo para parar todos los ataques. Nunca hasta ahora había tenido que mover la espada con tanta rapidez. Los envites del japonés eran tan veloces que Galdian solo podía defender. Cada vez retrocedía más y más hasta que tropezó con un saco de dinero y cayó de culo. Kimura aprovechó el momento para clavarle la Katana pero Galdian se apartó a tiempo y el japonés clavó la katana en el saco. Galdian aprovechó el momento para lanzar un tajo en horizontal, pero Kimura se apartó, desclavó la katana y se puso en guardia de nuevo. Ambos contendientes se miraron, midiéndose, intentando anticipar el siguiente movimiento del otro. Entonces Galdian sonrió y bajó el arma. -Tu mismo lo dijiste.- Dijo- Aquí no hay honor, solo hay estupidez. Kimura lo miró, desconcertado, sin saber lo que iba a pasar. Galdian, con calma, desenfundó su pistola, la que solo le quedaban cinco balas. Con ella Galdian apuntó a Kimura. La combinación de la penumbra del túnel con la lucecilla azulada que salía del marcador digital del arma hacía que la cara de Galdian tomara un tono azul, fantasmagórico, espectral. Kimura vio su muerte en aquel rostro. No iba a morir con honor, en combate singular, iba a ser asesinado como un delincuente cualquiera. -Ésta es la muerte que te mereces. Aunque aún no es tarde…devuelve el dinero al pueblo y saldrás vivo. Kimura se lanzó al ataque, pensando en que Galdian fallara. Pero no falló. El disparo le dio en la frente y el japonés cayó encima de los sacos de dinero. Ahora la pistola marcaba cuatro balas. 17 El castillo Fuhinawa se derrumbaba. En la porción de tierra que separaba la península, Patrick y Calcetines observaban el derrumbe. A su alrededor yacían todos los soldados japoneses que formaron parte del escuadrón de Patrick. No había rastro del Duque ni de sus hombres, por lo que supuso que o bien Chris salió del castillo y se los llevó o tuvieron que batirse en retirada. De pronto, por la puerta del castillo, rodeada de llamas, salió cojeando tratando de correr un hombre, que estaba agotado. Llevaba su espada arrastrando por el suelo y se le veía asustado, corriendo sin dejar de mirar por encima de su hombro. Llevaba un manto rojo, por lo que era uno de los soldados de élite de Chris. Aunque lo más sorprendente fue que lo perseguía un hombre de fuego. Patrick recordó aquél día en la nieve y se tranquilizó porque sabía quién estaba detrás de todo eso. Aquel hombre de fuego no estaba completo y se tambaleaba, no caminaba muy rápido además, pero como el soldado estaba cojeando, no podía huir muy rápido. Pronto por la puerta salió Barf, envuelto en su eterna capa negra, levitando. Se le veía sufriendo, haciendo mucho esfuerzo, y su cerebro palpitaba a una velocidad asombrosa. Por fin, haciendo un terrible esfuerzo y poniendo una mueca mucho más horrenda que de costumbre, lanzó al hombre de fuego contra su enemigo, que se envolvió en llamas hasta que sólo quedaron los huesos. -Veo que has mejorado, chiquitín- Dijo el irlandés. -Y yo veo que sigues tan estúpido como siempre- Dijo Barf con sorna- Aún no hago


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