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  ficcion > Narrativa LibreLlorando sobre la muerta

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se publicó en la web el 28 de Noviembre del 2008

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  Categoría: ficcion > Narrativa Libre
  Titulo:

LLORANDO SOBRE LA MUERTA -¡Cáspita!- maldijo Moebius torciendo el gesto y la mirada. -No imaginaba que la muerte fuera tan dura, que fuera el Señor tan severo en estos últimos momentos, por todos los Santos!!-. Yaciendo en trance hipocrático el sacerdote hinchaba sus pulmones con dificultad. - No debéis esforzaros Monseñor, no son momentos propensos a la blasfemia, pensad en vuestra mejoría-. apostilló el edecán Don Elviro. El moribundo balbuceaba con dificultad.- No pretendo eludir estos sufrimientos que como el mismo Señor aceptó los suyos con resignación-. Se llevó las manos a su bajo vientre y con ademán de querer decir algo, se acercó al oído del edecán susurrando.- ¡Ojalá pudiera aliviar este hinchazón de mi vientre!. Don Elviro meditó unos segundos y mandó llamar al médico. Pasaron dos horas sin que el médico diera señales de presencia. La desesperanza empezó a cundir en el animo de los presentes. - Lo haré yo mismo-. Sentenció Don Elviro con decisión.-Que traigan una palangana con agua caliente. Ah.. y paños limpios-. Desapareció unos minutos para lavarse las manos y recoger una imagen de Jesús en el Gólgota, que al volver colocó sobre la cabecera del enfermo. - Escuche bien, su eminencia. Debo examinar el contenido de su abdomen sin más dilación-. Se aproximó a la oreja del sacerdote pronunciando estas palabras con lentitud y seguridad. - Cómo va a hacer eso... ahora... a que se refiere-. El moribundo pareció recobrar un hálito de vida. - Se lo diré con más claridad-. Replicó el edecán.- Debo hacerle una marranada muy gorda-. Moebius espero la continuación de su explicación sin pestañear. - Ahora debe darse la vuelta y relajarse, voy a explorar el interior de su... culo. Moebius cerró los ojos unos instantes con fuerza. El edecán arremangado introdujo poco a poco su mano en el ano del sacerdote hasta que asomaba el codo. Empezó a revolver si dejar de mirar el rostro de Moebius que con la frente fruncida se dejaba hacer resoplando de vez en cuando. - Aquí no hay nada, parece que no hubiera comido en meses-. comentó con incredulidad. El sacerdote lo miró a la cara con gesto beatifico e incorporándose le dijo. - Te quiero. Me das un beso?. El edecán hizo como que no oyó nada, creyendo escuchar el delirio de un moribundo. - Pero si aquí no hay nada...-. Murmuró en voz baja para si mismo con extrañeza. Se dirigió a Moebius inclinando el cuello:- En su ano no he visto nada particular por que lo ha dilatado bien, pero encuentro que teneis el recto muy corto, monseñor. - Siga usted removiendo, se lo ruego, es la única manera de arrebatarme de esta muerte cercana, que no mi alma, pues tiempo ha esta encomendada a Nuestro Señor con resignación..- Suspiró profundamente y arqueó la espalda. Acto seguido la faz de Don Elviro se iluminó. – Espere. Aquí hay algo. Es duro. Lo puedo sacar...-. Extrajo un pequeño objeto metálico que acercó a su vista. – ¡Un anillo de compromiso..!. El instantes antes agonizante sacerdote pareció recobrar energía y vitalidad y clavando una mirada penetrante y autoritaria le ordenó: - Y ahora examine mis órganos sexuales y diga que le parecen...-. El edecán mudo e impávido cumplió su deseo maquinalmente. Sus cejas se arquearon tanto que se unieron con la raíz del pelo de la frente. - ¡Pero..pero si no tiene órganos sexuales, no hay nada ..!. Paró en seco de hablar y apenas pudo balbucear.- si donde tenia la mano metida es una vagina, es una vulva... ¡¡es usted una mujer!!...¿Y qué significa este anillo de oro en sus entrañas..?. Don Elviro era incapaz de salir de su asombro. Moebius le agarró con suavidad de los hombros con un mohín delicioso le respondió-¿Te quieres casar conmigo?.Dime que si ladrón...-. Al mirar el anillo el gesto del sacerdote torno agrio y su expresión mostró incertidumbre y asombro. - Cómo que de oro... será de plata-.Espero unos segundos una respuesta que no llegaba. - No, Monseñor... Parece de oro macizo-. Su labio inferior empezó a temblar y su mirada se hizo mas cristalina.-Véalo usted mismo..-. Antes de tener el anillo en sus manos tuvo tiempo de golpearse fuertemente la frente con ambas palmas. - Dios mío, es la válvula cardiaca que me colocaron a vida o muerte hace apenas un año...¡Voy a morir en menos de un minuto!. Su cara se convirtió en mármol, y le dijo con voz lastimosa: - ¿Pero cómo pudo meter la mano tan adentro?.¡ insensato!-. Su rostro se relajó, una luz celestial emanó de sus ojos, y mirando las pupilas del edecán le dijo: - ¿Nos besamos? - Claro que si cariño.-le respondió Don Elviro, que acercó su cara y empezó a mordisquear el labio inferior del sacerdote, que entonando los ojos se dejaba hacer. El edecán se separó unos centímetros para decirle en voz baja e insinuante.- Sabe que me ha excitado mucho ver su coño, monseñor? - Llámame de tú, amor mío-.Sus lenguas se mezclaron con pasión. Se creó una serpiente de carne que unió sus bocas en un beso interminable. En poco tiempo la lengua de Moebius que ya alcanzaba la faringe de Don Elviro, se dejo de mover y se fue enfriando. el anillo rodó por el suelo hasta chocar con la pared. Había muerto.


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