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  ficcion > SnuffLas 6 Balas de mi Vida {2ª Bala}

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se publicó en la web el 22 de Junio del 2004

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  Categoría: ficcion > Snuff
  Titulo:

Allí seguía el arma. Le costó trabajo sacarla, pero mereció la pena. No pudo pegar ojo en toda la noche, había algo que lo mantenía en vilo. Una extraña y fría voz que lo advertía del peligro de que llegara a caer el arma en manos diferentes a las suyas. Pero ya la tenía. Cada vez que la observaba, se creía más las palabras de aquel hombre extraño que le habló. Desde luego, no eran palabras normales, pero ahora, algo le decía que tenía razón en todo. Aún así, seguía necesitando un fundamento para creer a plenitud. Era de madrugada. Estaba empezando a amanecer y Curtys no quería llegar tarde al trabajo. Volvió tan rápido como pudo a su casa. Corriendo extasiadamente. Iba a meter la pistola en uno de sus cajones del cuarto. Pero mientras la dejaba, mas se arrepentía. Sentía una necesidad de no separarse de ella. Así pues, la cogió, y se la metió entre el pantalón, por la parte de la espalda. Seguidamente se fue hacia el campo. Allí le esperaban sus “compañeros”, quizás con otra de las bromas que permitía su malvado padre. -Hola Curtys, ¿Cómo te va la pierna?-preguntaba uno de ellos déspotamente. -Bastante bien. Ni me duele, suerte que estabais ahí para ayudarme a salir, que si no, no lo contaba.-Dijo con segundas Curtys. El hablarle de esa forma a los demás, lo había cambiado. No era así, y el lo sabía. Ese algo nuevo, le gustaba, le daba confianza. En otra parte de allí, a unos metros de Curtys, El padre hablaba con dos de los compañeros… -Llevo ya cerca de 3 años esperando el día que deseo borrarlo de mi vista, Vosotros dos sois mis mas allegados, y se que seréis capaces de hacer lo que yo os mande. Pues bien, quiero que lo llevéis cerca del río, por la parte del precipio que asoma, me da igual la excusa que utilicéis. Y sobre todo, que parezca un accidente. Ya me entendéis..Dijo el Padre. Los trabajadores se miraron entre ellos y asintieron. Sabían que serían bien recompensados. Así que accedieron sin pesar alguno. Sin más dilación, se dirigieron a Curtys y le hablaron: -Ey! Cur! Tenemos trabajo. Vamos! Cogete 2 sacos de abono y acompáñanos. Así hizo, tal y como se le mandó. El camino se salía de los parajes del campo, Curtys se extrañaba hacia sus adentros. “Ya estamos llegando” decía uno de ellos. Así en 3 minutos saliendo del campo llegaron a la zona indicada, el precipicio. -¿Qué pasa aquí? Esta zona no está arada ni removida. ¿Por qué me lleváis hasta aquí?- Preguntó Curtys. Mientras hablaba nerviosamente, uno de ellos se puso detrás de el para que no pudiera escapar, y el otro avanzaba hacia su frente. -Son ordenes de tu padre, chico, se ve que nos quiere mas a nosotros que a su propio hijo. Jajá jajá! –Se reía el que iba de frente Ya sabía claramente desde hace tiempo la intención de su padre, pero no lo veía capaz de realizar semejante acción. Ahora si lo sabía, y se encontraba perdido, había descubierto que no existía ningún sentimiento hacia el. Pero ahora ya daba igual. Estaba a punto de morir por dos esbirros conocidos. No podía dejarse vencer, había que luchar para vivir, era el momento. En ese mismo momento, el que estaba posicionado detrás suya lo agarró para que el otro pudiera pegarle unos cuantos puñetazos antes de tirarlo al río. Con lo que no contaban era con el salto que dio de forma que sus dos pies se engancharon en el pecho de su rival de enfrente de forma que lo empujó tanto que lo tiró por el precipio. Sacó la fuerza de sus adentros, y no creían que llegara a tanto viéndolo tan débil. Ahora solo quedaba uno, el que lo tenia agarrado por debajo de los hombros. Después de ratos de forcejeo consiguió separarse tumbando pero de tan mala suerte que el cayó al suelo y su enemigo quedó de pie. A la vez que se sacaba una navaja para clavársela. -Toda la gloria al final será para mi solo-Mencionó el loco aquel creyendo que iba a cometer una proeza. Curtys lo miraba quieto observando sus movimientos, no tenia mucho espacio para moverse, el arma blanca iba directo hacia el. Se acordó del Mágnum, esto era una necesidad para vivir. Así pues lo sacó rápidamente y el otro sin saberlo y quedándose extrañado cayó al suelo debido al tremendo disparo que le fue propinado en el mismo centro del pecho. Aún podía mirarse y tocarse. Empezaban los mareos y solo le quedó aliento para una leve risa, seguidamente murió. El drama venía ahora. Con lágrimas en los ojos dejó de mirar al cadáver, y se fue al borde del precipio. Allí no había rastro del otro cuerpo. Nunca había matado a nadie, y justo ese mismo día mató a dos personas. Lo terrible en realidad fue saber como pensaba su padre. ¿Por qué le guardaría tanto rencor? A fin de cuentas era su padre. Y el aunque poco, pero le tenia un mínimo de afecto y ante todo, respeto. Ante todo, Curtys no sabía que hacer. Pensó y pensó hasta que horas después de dar vueltas por aquel paraje se le ocurrió una idea, quizás buena o quizás mala, eso dependerá de el. Mientras las lágrimas de los ojos se las llevaba el viento, iba anocheciendo y seguidamente estaba enterrando el cadáver cerca de allí. Aprovechó también el abono como relleno. Y al terminar, se despidió de aquel lugar y se fue camino hacia abajo, por un andaje cerca del río, hacia la ciudad, a buscar otro tipo de vida e intentar olvidarse de su Padre. Mientras iba caminando río abajo, cogió el arma y volvió a mirarla. Ahora había gastado una bala más. Ya solo quedaban cuatro. Si era verdad lo que dijo aquel hombre extraño, estaba gastando las balas a un paso acelerado. El miedo otra vez lo llenó, pero ya no se separaría de aquel revolver, jamás, hasta el día de su muerte. Así pensaba en sus adentros. {Fin de la Segunda de las Seis Partes}


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