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  terror > TeoriasLa verdadera Guerra Santa.

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se publicó en la web el 10 de Enero del 2006

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  Categoría: terror > Teorias
  Titulo:

La verdadera Guerra Santa.. -¡Aldrick!, ¡Aldrick!, ¿Estas bien?, fue un golpe muy fuerte el que te llevaste, no te levantes aun, menos mal que sigues vivo.- Estas eran las palabras de mi amigo después de una batalla sangrienta, estábamos como idos del tiempo y del espacio, apenas y sabíamos quienes éramos y por que estábamos en ese lugar, quien me hablaba era Ángelus, nos conocimos seis meses antes pero ya éramos buenos amigos, él me salvo varias veces de morir a manos enemigas, al principio no sabíamos cual seria nuestro destino y contra quien pelearíamos, pero fue mas espantoso saberlo justo a la hora del combate, yo era alguien normal por así decirlo, tenia una familia, un hogar, iba a la escuela, pero una noche todo eso cambio mi vida radicalmente, pensé al igual que cualquiera que no existían cosas mas allá de nuestra imaginación, pero vaya sorpresas que depara el mundo, no me seguiré explicando ¿Que será?, un sueño, algo a lo que algunos le denominan viajes astrales, o en verdad me esta pasando, tengo una sensación de temor el dormir y saber que si muero en mis sueños jamás podré regresar a mi vida normal, solo sé que cuando despierto mi cuerpo en verdad esta maltrecho y adolorido por los combates. -¡Vaya masacre!, nunca pensé que esas cosas fueran tan fuertes, mira ¿No es él Darius?, santo Dios, nunca imagine que terminara así, pero en fin, en esta guerra nada es seguro y menos cuando fuerzas muy poderosas están detrás de todo esto, solo espero que no acabemos como todos los buenos guerreros que están aquí, al menos sabemos que todos ellos perecieron por una razón sublime y que en el otro lado nos vamos a encontrar, no es por nada, pero pienso que es mejor que nosotros estemos aquí arriesgando nuestras vidas por mantener al margen esta dimensión con la nuestra.- -Tienes razón, al menos sabemos que nuestra vida aquí es importante para la estabilidad de esta dimensión y que gracias a que estamos luchando, nuestro paso por aquí no será olvidado, al menos aquí si se toma en cuenta lo que es un amigo y estar a su lado en los momentos de apuros, pero todo esto no nos hace mas ni menos por ser leales triados, yo estoy aquí no por que me hubiese gustado serlo, si no por que yo no voy a permitir que esas Ordaz crucen a nuestra dimensión para acabar con la vida y alentar nuestro mundo a las tinieblas, yo creo en nuestra dimensión y sé que ahí hay personas justas, sé también que algunas personas son aliadas de esos bastardos y que anhelan ver al mundo envuelto en la prophelion, pero por esa razón estamos aquí, para impedir su paso al umbral. -Vaya que profundo se oyó eso, tranquilo, ya paso, ahora debemos descansar, pero antes vamos a ver quienes siguen con vida, ya que últimamente hemos estado en el frente de batalla solos, no hemos recibido apoyo desde hace mes y medio y la verdad esto me esta alarmando por que esos ataques han sido cada vez mas frecuentes en nuestro flanco y se debilita con cada ataque, espero que pronto nos apoyen, por que no sé por cuanto tiempo mas podremos resistir. -A decir verdad, si es extraño que no manden apoyo a un flanco que esta en ataque continuo, pero supongo que dentro de poco vendrán a ayudarnos, creo que no ha llegado el apoyo por que nuestras tropas aun pueden soportar y están mandando nuestro apoyo a lugares que escasean sus tropas con facilidad, por ejemplo en el punto del pilar del este, ahí si que tienen problemas, pues me entere que están siendo atacados por 135 legiones. -Pero aun así, no deberían de dejar sin asistencia nuestro punto, que tal si estos ataques solo son para debilitarnos y el verdadero ataque esta por venir. No sabemos que nos depare después de todo es una guerra de la cual no estamos acostumbrados nosotros los hombres. Estuvimos buscando sobrevivientes de aquel encuentro, fueron muy pocos los que aun quedaban heridos, pues esas cosas no tomaban prisioneros o dejaban heridos, los pocos que sobrevivan era por que nuestro código se basaba en cuidarnos las espaldas mutuamente, todos a todos. Tuvimos varios encuentros y con cada uno de ellos, nuestras tropas iban disminuyendo alarmadamente, ahí estábamos defendiendo nuestro punto para evitar la llegada al pilar del sur, me dolía el que con cada lucha morían soldados, soldados que iba conociendo, yo no era alguien de cargo, pero mi amigo Ángelus si llego a serlo, no entiendo los cargos en ese lugar pero pude deducirlo mas o menos como el de un mariscal, yo aun que no tenia cargo, muchos me seguían, por el solo hecho de que en las batallas luchaba con entrega y definición. Aun recuerdo una batalla que quedara grabada por siempre en mi memoria, por lo desagradable y lo vil que esos demonios fueron. Se nos mando a hacer una misión de reconocimiento, a un fortín como a cincuenta kilómetros de nuestro punto, decidimos que como era una misión de reconocimiento, solo mandaríamos 15 hombres, era justo para que unos a otros se cuidaran la espalda, pero nunca sabíamos contra que tipo de cosas se enfrentarían, esperamos tres días y nada, entonces Ángelus organizo una misión de rescate y reconocimiento, fue ahí por vez primera que sentí lo que es el miedo en persona y por vez primera sentí miedo a la oscuridad, íbamos caminando por un bosque, los árboles que nos rodeaban eran distantes unos de otros, esto hacia que nuestros soldados caminaran libremente entre el bosque, tomando una distancia de metro y medio entre soldado y soldado, éramos 30 soldados, entre los que destacaba, Ángelus, Samuel, Marcus, Jonathan, Yves, Levy y yo, conforme avanzábamos, íbamos perpetrando mas aquella oscuridad que creíamos tan lejana, de pronto nos vimos envueltos en las tinieblas, esto agregado a una niebla tan espesa que no dejaba ver mas allá de dos metros, entonces se pudo notar en el aire un olor pútrido conforme avanzábamos, yo mire para todas direcciones tratando de observar entre esa oscuridad rastros de aquella emanación asquerosa, pero nada, entonces se escucho el grito de dolor de uno de nuestros hombres, un alarido desgarrador que nos hizo desenfundar nuestras espadas a un mismo tiempo, al momento que se dio la orden de acercarnos espaldas a espaldas, pero en esos momentos creo yo, ya habían muerto varios soldados, cuando estuvimos todos juntos solo nos veíamos y decidimos avanzar a un mismo paso, el fortín ya estaba cerca y sabíamos que si llegábamos a el podríamos estar salvos al menos el tiempo que necesitábamos para planear algo, fue entonces cuando pude notar y creo que no fui el único, demonios parecidos a bestias descarnadas, de aproximadamente unos dos metros de estatura, garras como afiladas, ojos rojizos, cabezas como de una combinación de toros y cabras con algo parecido a perros, largos colmillos, patas curvas como de cabras y en vez de pesuñas algo parecido a garras de águilas o patas de ave, era una escena verdaderamente para no olvidar nunca, eran aproximadamente unas diez de esas bestias pero supimos mantenerlas al margen, en el transcurso no murió ninguno de nosotros ni de aquellas cosas, todo cambio cuando llegamos al fortín, ahí nos invadió el miedo a la mayoría de nosotros, tómenlo como quieran, pero si nos querían asustar lo habían logrado, cuando entramos no pudimos percatarnos que ese fortín no era un lugar seguro, el hedor pútrido era mas intenso en ese lugar, y cuando pudimos observar claramente, todos los hombres que habíamos mandado a la expedición estaban regados por todos lados, sangre, vísceras, órganos, miembros, todo esparcido por el lugar, las paredes estaban embarradas de sangre y en ellas escritas palabras algo así como denigrantes para los hombres que ahí perecieron; “guerreros de Dios, hijos del creador, venid, venid al banquete del señor”. Todo lo que teníamos frente a nuestros ojos fue traumático para muchos de nosotros, pude notar una sensación escasa de temor en los ojos de Ángelus, pero él sabia al igual que yo que si demostrábamos titubeos a los ojos de los demás, lo único que haríamos seria sentenciarnos a muerte todos, pues ese era el objetivo de esos demonios, quebrar nuestra voluntad y hacer escasa nuestra consciencia, Yves diviso a lo lejos que esas bestias se iban acercando, era la hora de poner nuestro corazón y empeño en una batalla, fuimos llevados a una trampa, esos bastardos sabían que en Ángelus estaba la entrada al pilar del sur, por lo que decidieron tendernos una trampa, nos pusimos en posición de combate, no había marcha atrás, bien teníamos que enfrentarlos y morir, o morir sin luchar, yo no creo en las peleas hasta la muerte, pero ahí no tenia alternativas, mire ligeramente a mi derecha y pude notar como Marcus apretaba una cinta roja a su espada en la mano derecha con la boca, Jonathan a mi costado izquierdo observaba el suelo, como pensando en algo antes de morir, y en Samuel pude notar una pequeña risa al momento que le decía a uno de los demás soldados; -parece irónico que hoy estemos aquí a punto de morir y que yo este durmiendo en mi cama, yo sé que no despertare de ese sueño, pero al menos voy a morir junto a las personas que quiero, aquí junto a ustedes, allá junto a la mujer que amo.- Esas palabras eran de resignación, por que no decir, voy a luchar y a salir victorioso, pero no estábamos luchando contra humanos, era lo mas lógico pensar el que moriríamos. Así se acercaron, y por un momento se me fue el aliento, me dije yo mismo, ¡no voy a morir aquí!, ¡no voy a morir aquí!, y después solo se escucho un grito, que decía; “por la sagrada orden y por la gloria de Dios” y así nos lanzamos a la batalla, yo no veía a quien iba descuartizando, solo sé que lo tenia que hacer para no morir, podía ver por escasos segundos a mis compañeros, algunos morían otros mataban, eran demonios, demonios que salían del abismo, que estábamos en el abismo, no lo sabría, de los 24 que quedábamos vivos antes de la batalla, solo salimos vivos 9, de ahí destacamos los mejores, Ángelus, Yves, Jonathan, Samuel, Carlos, Levy, Andru, Luís y yo, Marcus no pudo continuar con nosotros, tres de esos bastardos lo atacaron simultáneamente, logro evadir el primer ataque, pero los otros dos no, decidimos entre todos que no sobreviviríamos si nos quedábamos, todos pactamos ahí, juramos que si algo pasaba esa noche, todos en esta o en la otra vida nos encontraríamos juntos como en este momento y que por sobre todo haríamos que Ángelus llegara al punto, no podíamos dejar que los demonios se salieran con la suya y dejar desprotegido a el pilar del sur. Así, partimos todos hacia el bosque y nos apresuramos, para no tener que lidiar con esos demonios de nuevo, conforme avanzamos nos iban atacando, demonios de categoría mas baja, pero en grupos mas grandes que el nuestro, entre esos combates murieron casi todos, solo quedábamos vivos Ángelus y yo, yo le tenia mucho respeto a él por que me enseño técnicas de lucha cuerpo a cuerpo, me enseño a luchar a dos espadas, mi estilo de pelea es con una sola espada, pero era mucho mas letal con dos espadas cortas, pues las usaba como escudo y también como ataque, entonces, me dijo; -“fuimos los mejores y los únicos, hemos peleado y salido ganadores, pero ahora estamos solos, y a pesar de la desigualdad no podemos ceder el paso, ni huir de nuestro destino, recuerda que siempre serás mi amigo y si algo nos llega a pasar esta noche, solo quiero que sepas que fue un honor conocerte y que a pesar de las diferencias que tuvimos en un principio, te deseo suerte en el camino a la divinidad, espero que en la promesa que hemos hecho nos volvamos a encontrar aun que no sea en esta vida”-, yo solo me limite a decirle; -espero que tus palabras antes de la batalla sean sinceras amigo mió, por que si así lo has dicho así será, ahora no me queda mas que decirte ante nuestros caídos amigos, “somos y seremos los mejores ante los nuestros, y que lo que pase hoy se vuelva un recuerdo por la eternidad”. Así él desenfundo una espada que traía en la cintura y yo desenvaine dos que traía colgando a mis espaldas, mientras veíamos como se acercaban varios demonios, me le quede mirando y le dije: “por la eternidad”, así nos lanzamos al ataque, el por mi flanco izquierdo, yo solo podía observar lo rápido que era, así acabo con los primeros 7 demonios, yo solo había acabado 4, de repente nos vimos rodeados, a él se le abalanzaron unos treinta yo apuradamente y podía con unos 15, escurría la sangre y no era la de nosotros, eran como enjambres, nos desasíamos de unos y llegaban mas, así sin titubeos, él arremetía contra ellos acabándolos, como ellos ya sabían que Ángelus era alguien de cuidado, decidieron atacarlo casi todos, yo solo me encargaba de 25 cuando pude notar por una fracción de segundo, como era rodeado, no sin que diera lucha pero no pudo con tantos, iba siendo tristemente vencido, al ver eso, me distraje y me hirieron de una tajada en el costado izquierdo del cuerpo, me vi tan desesperado y molesto que todo lo que pude hacer es acabar con mis adversarios, no sabia lo que hacia, solo lo hacia, y acabe también con los de mi amigo Ángelus, ya habían pasado dos días desde que salimos del punto del pilar del sur, por eso decidieron mandar refuerzos, justo cuando pensé que iba a morir, llegaron los refuerzos, pero llegaron muy tarde, pues todos mis amigos yacían tendidos por el camino, solo me acerque a Ángelus y tome su espada, le dije que la sagrada corte sabría de nuestra acción y que no se preocupara por que los refuerzos ya estaban aquí, los soldados ahí muertos estaban en el reino de la paz, defendieron justamente y se lo habían ganado, “mi amigo, mi hermano, mi maestro, mi promesa estará aquí por la eternidad”... A.A.R.L.


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