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  ficcion > SnuffHappy Hardcore

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se publicó en la web el 02 de Febrero del 2007

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  Categoría: ficcion > Snuff
  Titulo:

Frente a mí, una cuarentona con cara de asustadiza trataba de no mirar a ningún punto fijo. No era guapa, pero tampoco fea. Era totalmente vulgar. Una figura más entre millones. Pero tenía morbo. Comencé a imaginarmela comiendome el rabo; no estaba excitado, pero no podía evitar mirarle los labios imaginándomelos abiertos, con todo mi pene dentro. Comencé a imaginarmelos a todos, desnudos. El tipo fuerte y viejo sentado a mi lado se desnudó y comenzó a quitarle la ropa a una niña de unos 8 o 9 años que iba al colegio. Ella gritaba, pero el tipo fuerte le agarraba con firmeza, desnudándola y violándola de una manera casi paródica. Todos están desnudos. Todos. Sucios, feos y ridículos, tratando de follar como animales en celo. Tratando de agarrarse a cualquier barra de sujección o tratando de meterla decentemente, adoptando posturas incómodas. Tensión física. Todos suspirando, gritando. Dan tanto asco que dan ganas de masturbarse. Cuerpos aparentemente hermosos, traseros bien formados, pechos firmes....todo se quiebra y decae cuando la ropa desaparece. Resulta patético. Masas gordas y blandas moviéndose, uniéndose a todo tipo de fluidos. Y yo, allí, sentado, viéndolo. La mujer sigue comiéndomela, pero le cuesta; no estoy caliente. Realmente todo esto tiene su gracia, pero no me excita. Tengo sueño. (...) Me bajo en la siguiente estación, tengo que cambiar de linea de tren. Muchos se bajan también, y comienzan a andar. Ahora les veo vestidos, aburridos, callados. Igual de sucios y arrugados, pero callados y con ropa. Subo escaleras. Bajo escaleras. Escaleras normales, escaleras mecánicas. Todo automático. Dan ganas de vomitar. Entonces las puertas del tren anterior comienzan a cerrarse. La gente corre, pero yo no. No. Estoy cansado, tengo sueño, y nadie interesante me espera. De hecho, nadie resulta lo suficientemente interesante como para correr. Una chica joven ha quedado atrapada por las puertas. Se han cerrado automaticamente y le han pillado un pie. El tren comienza a moverse y ella se asusta. Se asusta mucho. Todos se asustan. Ella chilla. Todos gritan. El tren sigue, acelera; ella cae y es arrastrada. Se golpea con bancos situados en el anden. Ella grita de dolor. Grita. Y el sonido de su voz para, ahora solo se escucha sus huesos golpendose contra el cemento del andén. Ella se ha desmayado. La veo alejarse por la vía, como un muñeco desfigurado. Dejando tras su rastro carne, sangre y bilis. El próximo tren tardará 7 minutos. Mierda. No tengo prisa, pero me jode esperar. Me siento saco un cuarderno. Comienzo a escribir. Faltan 6 minutos. No sé que escribir, así que dejo el boli suelto. El hijo de puta siempre me saca de más de un apuro. Ojala fuera yo un boli. Ojala fuera un cacho de plástico, nada más. No quiero ser humano. Faltan 3 minutos. Se me acerca un negro. Bien vestido, parece un ejecutivo. Se sienta a mi lado. Creo que mira mientras mi boli escribe, pero no me fijo. No me interesa. Respira fuerte. Como si cada bocanada de aire fuera la última. Tiene mocos en la garganta y se los traga. No me invita. - ¿MDMA? No le miro. Sigo leyendo lo que el boli escribe. Creía que ya nadie vendía MDMA fuera de los garitos del techno ochentero, las grandes salas o los locales de rock garajero. Se queda en silencio. En ningún momento me ha mirado a mí directamente. - Coño. Coño joven. Joder, parece un almacén en rebajas. Me ofrecía de todo. Decidí levantar la vista. Lo tomaría como si le mirara fijamente. Tal vez, con un poco de suerte, me ofrece chupármela. Nadie dice nada. Estaba cansado. Pero tenía curiosidad por saber que más me podía ofrecer. Hacía 10 minutos que faltaban 2 para que llegara el tren, según la señal. No quería que viniera el tren. Si venía, me tiraba a la vía. - Coño muy joven. te gustará. De repente me di cuenta que se levantaba. Esperaba que yo hiciera lo mismo, asi que le seguí. Mientras andábamos me lo imaginaba vestido de cuero y siendo follado por un perro. Creo que me aburro demasiados. A ver si encuentro trabajo. Estoy muy cansado. El caso es que no sé que pasó durante 20 minutos, pero de repente me encontré en una casa vieja en algún lugar que nunca esperé conocer. Una casa vieja llena de coños viejos y con un montón de condones usados por el suelo. Le seguí hasta una habitación. Seguro que me esperaba un negro alto y musculado que me iba a violar y después me sacaría los órganos. Seguro. Entramos en la habitación. Había una niña pequeña. No tendría más de 5 años. Estaba vestida con una faldita y llevaba un par de trencitas. Era negra, pero tenía los ojos azules. No era guapa. La verdad, parecía que la habían parido encima de un montón de alfileres. Posiblemente había sido asi. El tipo parecía excitado. Se movía de una lado para otro. Estaba nervioso. - Coño muy bueno. Poco dinero. Me tenía que follar a la niña y pagarle al tipo de los mocos en la garganta. No tenía ganas de follar, pero no quería hacerle un feo. Hablaron en un idioma que no entendía. La niña tenía voz de vieja, gestos de vieja. Y sospecho que el tipo era su padre. Si, parecía su padre. Le dio un besito en la mejilla y se fue. Nos quedamos solos. Me bajé los pantalones, pero no la tenía dura. Ella me la cogió y trato de calentarme. Joder, si parecía mi primita pequeña. Al final lo logró. Me imaginé a su padre, a su madre, a sus tio, a sus primos, a sus hermanos. Me los imaginé a todos con sus pollas flácidas siendo azotados. No es que me excitara esa imagen, pero al menos me distraría de la niña. Luego intenté metersela. No podía. Creo que era virgen. Lo intenté varias veces. Ella se quejaba. Le dolía. A mi también me dolía, me apretaba. Tenía sueño. Tenía mucho sueño. ¿a quien le pediría los apuntes de clase? Al final cedí. No quise hacer nada con la niña. Dolía demasiado. Me subí los pantalones, ella me miró a los ojos y luego a la polla, que la tapé rapidamente. Parecía extrañada de que no me hubiera corrido. Bueno, no todo consiste en correrse, le dije. Ella no entendió. Salió del cuarto rapidamente y regresó con su padre. Parecían alterados. El tio hablaba en su idioma. - ¿no gusta? Le mire sin decir nada y saqué varios billetes que tenía. No era mucho, pero yo nunca llevaba mucho encima. Bueno, no llevaba mucho ni encima ni debajo ni en ningún lado. El tio se calmó y se fue. Miré a la niña, y sin decir nada me fui. Busqué la salida y me puse a andar. Tenía demasiado sueño. Me paré y me senté en el suelo. Había muchas obras inacabadas, edificios a medias. Vi un montón de ladrillos y me senté encima. Me tumbé como pude y cerré los ojos. Dejé que la brisa me diera en la cara. Hacía demasiado frío. Escuché pasos. No levanté los ojos. Escuché voces. - mirad, un hijo de puta. Creo que se referían a mí. Alguien me cogió, me levantó, y vi varias caras de seres que no podría definir como humanos. Me tiraron al suelo y comenzaron a patearme. Estaba demasiado cansado y demasiado acojonado como para reaccionar. Simplemente me hice un ovillo y dejé que me patearan. Escuché varios de mis huesos partirse. Creo que eran las costillas. Mi cerebro daba vueltas dentro de mi cabeza. La piel me quemaba, me estaban arrastrando por el suelo. Cerré los ojos y traté de concentrarme para que no me doliera. Pero dolía, dolía demasiado. Me pateaban el estómago, no podía respirar. Me pateaban la espalda. Dolía todo demasiado. No solo dolía por los golpes, si no por el miedo a quedar lisiado. El miedo psicológico era mayor. Se fueron. Me quedé ahí, tirado. Traté de incorporarme, pero no podía; me dolía todo el cuerpo. Escupí sangre y un diente. Traté de peinarme decentemente. Me levanté y no podía incorporarme. Me había partido alguna costilla. Con los ojos medio cerrados y la boca abierta, llena de asqueroso sabor a mierda y sangre con saliva, esperé que Dios me mirara y tomara una decisión conmigo. Pero no pasó nada. Nunca pasa nada. Las películas son una mierda, siempre aparece alguien. Siempre pasa algo especial. Siempre la gente es buena o mala. Pero aquí no, aquí eso de “bueno” o “malo” no valen. Y me jodía, por que ni me iban a matar ni me iban a ayudar. Me ignoraban. No pasa nada, yo haría lo mismo. Traté de moverme hasta el local más cercano. Entré, sin saber que era. La gente pareció callarse cuando entré. Pero nadie se acercó a mí. Tenía polvo en los ojos, asi que andaba casi ciego. Nadie me ofreció nada. Nadie dijo nada. Esperaban que dijera algo o que me largara. Pedi, como pude, un vaso de agua. Me lo dio, pero lo costó un rato. Bebí y tragué. Dios, era asqueroso. Sabía a cenizas, a sangre. De un tragó me tomé el resto del agua, y despues me entraron las arcadas. Hice un amago de vomitar, y la gente pareció reaccionar. Me odiaban, me temían. Todos odian lo que temen. Yo también. No soy mejor que ellos. Pero si más inteligente. Yo me habría rematado y habría enterrado mi cadaver. Bueno, no. Soy igual. Me quedé quieto. Esperaba que alguien dijera algo. El dueño se acercó a mi (creo que era el dueño, o por lo menos trabajaba allí) y me dijo que si llamaba a una ambulancia. Seguro que era Dios. Ese tipo era el mismísimo Jesucristo. Ojalá le crucifiquen. Y ojalá me crucifiquen a mi también. Alguien llamo a una ambulancia. Alguien me cogió y me tumbó en una camilla. Alguien conducía muy rápido. Alguien me sacó. Y alguien me clavó varias agujas por todo mi cuerpo, después de desnudarme casi completamente. Yo no reaccionaba, no veía nada. Apenas escuchaba. Debía tener un jodido derrame cerebral, por que parecía un vegetal. Y allí estuve, un tiempo. Allí he abierto los ojos esta mañana. La enfermera ha venido a darme comida asquerosa. Creo que para ella soy como un pisapapeles. No tengo mayor utilidad que la de poner mi boca y comer y poner mi brazo y que me inyecten. Asi se gana el sueldo. Joder, esa tía me debe el sueldo. Tiene unos cuarenta años, y un culo algo gordo. El otro dia estaba en la habitación, y comenzó a comermela. Yo no tenía muchas ganas, pero comenzó a comermela. Sus labios finos recorrían toda mi polla. Todos comenzaron a follar. ...


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