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  eroticos > SadomasoGraduada con honores

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se publicó en la web el 12 de Abril del 2005

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  Categoría: eroticos > Sadomaso
  Titulo:

El año en que descubrí que me excitaba con el dolor fue mi último año en el internado. En Saint Louis que es como se llamaba el internado, eran todas Belgas o Francesas, solo Begoña y yo hablábamos Español, y por eso, supongo, que nos hicimos inseparables. Begoña era tremenda, era todo lo que yo había soñado ser. Era independiente, aventurera, desinhibida,... y eso nos llevó muchos problemas. Pero nunca olvidaré cuando a Begoña se le ocurrió ir al invernadero a fumarnos unos porros. Para ser, sinceros no era la primera vez que nos saltábamos la hora de estudio, para irnos al invernadero a esparcirnos un poco. Pero aquella tarde, el destino quiso que nuestro tutor pasará por allí. Cuando nos vio a Begoña y a mí, se nos heló la sangre. Una cosa es que te pillen fumando un cigarrillo o saltándote una clase, o incluso el toque de queda. Y otra bien diferente es que te pillaran fumando Maria dentro de las instalaciones. Subimos al despacho del tutor temblorosas y suplicando que no se lo comunicará al director, que era la primera vez y que no volveríamos a hacerlo. A lo que él solo contestó que por supuesto que no volveríamos a hacerlo. Una vez en el despacho nos dijo lo serio que era todo, lo grave que era nuestra conducta y lo decepcionado que estaba con nosotras. Sobre todo con Begoña, ya que eran compatriotas y dejaba en muy lugar a su país. Begoña que en esto era muy buena, comenzó con la lagrimita y con la pena que doy, y lo arrepentida que estamos y apiádese de nosotras, bla, bla, bla. Pero el tutor no paraba de repetir lo grave de nuestra acción y que no debía quedar impune. Y en algún momento entre gimoteo y gimoteo debió de decidir que él mismo nos castigaría. Y que tal sería el castigo que nunca jamás se nos ocurriría quebrantar una norma. Así que hizo bajar los pantalones a Bego y cogió su cinturón y comenzó a golpearla con dureza en sus braguitas. Yo en aquel momento sentí mucho miedo pero también me excité hasta el punto de mojar mis bragas. No podía para de pensar en su fuerza y rudeza y a la vez, que cuando me tocara a mi se daría cuenta que mis braguitas estaban mojadas. Temblaba de miedo y de placer, y no podía parar de llorar mientras oía lamentarse a la pobre Bego. No recuerdo cuanto tiempo estuvo pegando con el cinturón a Bego, pero debió de ser mucho, y siempre con la misma intensidad. Cuando hubo acabado Bego se subió los pantalones adolorida de tanto correazos, y salió corriendo y llorando de la sala. Ahora me tocaba a mí, pero yo estaba todo húmeda de la excitación y del miedo. El tutor me ordenó que me acercara, pero mis piernas no respondían. Aquello le hizo enfurecer y me agarro por el brazo y me colocó sobre sus rodillas e hizo petar su cinturón con mi trasero. Aquello fue un extraña alivio me habría salvado de bajarme los pantalones y que él contemplara mis braguitas mojadas. Pero después de aquel primer correazo se puso en pies, tirándome al suelo, y me ordenó que me bajara los pantalones. Trague saliva, e intenté moverme pero el miedo continuaba teniéndome paralizada. Él se enfadó aún más y me levantó de un tirón de pelo del suelo. Y me volvió a ordenar que me bajará los pantalones. yo seguía sin poder moverme, él me dio una bofetada y me lo volvió a ordenar. Aquello me excito, yo no quería excitarme, pero su rudeza y violencia me excitaban. Él mismo me bajó los pantalones hasta las rodillas y me volvió a colocar sobre sus rodillas. Y cogió de nuevo su cinturón y golpeó mis nalgas con él. Pero después de aquel segundo correazo se dio cuenta que estaba toda húmeda y paro. Yo creí que me mataría, que me violaría o algo. Pero no. Solo me quito las bragas me limpio el coño con ellas y me las metió en la boca, mientras decían. Para que no sientan tus gritos, desearas no haber desobedecido mis ordenes nunca. Y con mi culo desnudo comenzó a darme con el cinturón con tal violencia que incluso se llevo trozos de mi suave piel. Aquello me asustó mucho pero de repente noté algo duro y grande en su pantalón mientras me golpeaba. Él también se había excitado. No sé como, pero le suplique que me metiera su berga hasta el fondo. A lo que él, solo respondió limpiándome el coño de nuevo con las bragas y volviéndome las a meter en la boca. Después cogió un palo de críquet y comenzó a pegarme con él. Cuando me desmayé me despertó con una tunda de bofetadas, y prosiguió con la amonestación. Cuando hubo acabado me ordenó dejar las bragas encima la mesa, subirme los pantalones e ir a mi habitación y pensar sobre mi mal acción. Después de aquello, ni Bego ni yo, volvimos a ir al despacho de nuestro tutor. Visitamos un par de veces la sala de retención y el despacho del señor director, pero no volvimos a entrar en aquel despacho. El día de nuestra graduación, lo celebramos a lo grande en una discoteca en Bruselas, al estilo de Bego; máquina, ron y maría. Mi sorpresa fue cuando me encontré con nuestro tutor en la barra, agarrándose el cinto con una mano y mi brazo por el otro. Me dijo; creí que habías aprendido la lección. Ya eres mayorcita para hacer tantas tonterías, pero yo te voy a quitar las tonterías a correazos, ¡golfa!. Y me sacó de la discoteca, y me llevó al parking y allí me dio tremenda paliza que ni siquiera pude sentarme en el viaje de vuelta. Pero aquella vez si que después de mucho suplicarle me dio a aprobar su berga, solo me la metió en el culo, sin vaselina, sin caricias, sin delicadezas, de golpe y hasta el fondo. Él también se lastimó y fue mi espalda la que sufrió las consecuencias. Comenzó a darme puñetazos y pellizcarme los pezones mientras me enculaba, y en pleno climax sacó de alguna parte su cinturón y me marcó toda la espalda con la hebilla de hierro. Aquella fue mi graduación, y sé que me gradué con honores.


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