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  ficcion > FuturistasFuturescop

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se publicó en la web el 15 de Abril del 2008

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  Categoría: ficcion > Futuristas
  Titulo:

FUTURESCOP Año 2050, en el mundo hay muchos adelantos, ya algunos coches vuelan sobre el suelo a medio metro, no han podido conseguir que suban de altura el vuelo, pero lo está investigando para que lleguen más alto. Para que la gente se transporte, se ha inventado un Esfericobús, una especie de teleférico gigante, que va pasando por la alto de la ciudad, a través de cables de aceros y a una velocidad de 200 kilómetros por hora, debido a su estabilidad, los pasajeros no notan el balanceo del vagón colgado. Pero lejos de todo eso, está un chico, un chico a quien le gustaba los adelantos y soñaba con crear sus propios inventos, para ayudar a la humanidad. Su nombre era Javier Trez, moreno, alto, ojos claros castaños, delgado, soñador y conmovido por la timidez, era sin duda un gran chico, querido por sus conocidos. 18 años de edad, vivía con sus padres, salía con sus amigos y se encontraba en el fondo solo, por que no encontraba a la chica que le quisiera lo suficiente. Trabajaba conduciendo una máquina de extraer aceitunas, debido al adelanto en el campo, las personas tenía que estudiar para manejar las máquinas, ya no quedaban trabajadores en la aceitunas, solo los dueños, las máquinas y quien manejaban las máquinas. Javi, había estudiado durante dos años, para conductor de maquinaria agrícola, pero su verdadero sueño era acabar con un invento, que nadie había logrado crear y que era sueño de muchos, la Máquina del tiempo. Le gustaría saber como iba a ser su futuro, el de su familia, quien sería su mujer, ¿tendrías hijos?, ¿cómo será el mundo y qué adelantos habrá?. Aunque sabía que era imposible crear ese invento, pues nadie lo había logrado, él sentía que debía intentarlo. Fue un día normal, o casi normal, cuando Javi regresaba a casa después de 10 horas de trabajo. Justo en la puerta del los pisos donde residía, había un hombre extraño, rapado, pantalones y camisa negra, con gafas de sol, era muy llamativo. - ¿Javier Trez?- preguntó el extraño. - Sí, soy yo- contestó Javi. - Ven conmigo- dijo el extraño, apuntando con una pistola a Javi. - ¿Estás loco?- dijo Javi caminado, obligado por el sospechoso- hay muchas personas, no ves que te están viendo y llamará a la policía. - No hay problema- dijo el sospechoso, que se tocó el reloj. Al tocarse el reloj, algo extraño sucedió, y fue increíble para los ojos de Javi, entraron en una dimisión misteriosa, solo se podía ver muchos colores hermosos alrededor, era como sus sueños. - Ahora te encuentra perdido en el pasillo del tiempo, aquí nadie nos verá- explicó el sospechoso. - ¿Qué quieres de mí?- preguntó Javi. - La pregunta es, ¿qué no quiero de ti?- preguntó el sospechoso. - Yo ni siquiera te conozco- dijo Javi. - Tu vida es muy importante, permanecerá aquí perdido en el tiempo muchos años, solo, para que nadie te encuentre- explicó el sospechoso. - No entiendo nada de esto- dijo asombrado Javi. - Adiós- dijo el hombre desapareciendo de allí. - ¡Espera!...- gritó Javi. Javi estaba solo, rodeado de luces de colores, por más que caminara, no avanzaba. Gritaba, pero allí no había nadie. Sentía que era su fin y se arrodilló y se echó a llorar desesperado. - Ojala sea solo una pesadilla y despierte- decía una y otra vez. Al pasar media hora aproximadamente, pudo ver a lo lejos, una figura humana que se acercaba. Javi empezó a gritarle, mientras se acercaba a él lentamente. - ¿Eres tú otra vez?, ¡sácame de aquí!- le gritaba Javi. Cada vez la persona estaba más cerca, finalmente se encontraba a un metro de Javi. Se trataba de una chica morena, ojos castaños, pelo largo y liso, era delgada y alta. A Javi le parecía hermosa. La chica le sonrió a Javi y le dijo: - Ven conmigo, te sacaré de aquí. La chica extendió la mano, invitando a Javi a darle la mano. - Gracias- dijo Javi dándole la mano. Al darle la mano, la chica tocó su reloj, al igual que el anterior individuo y las luces de colores que les rodeaban, desaparecieron. Pero las cosas no eran iguales, Javi abrió bien los ojos y vio un mundo nuevo, coches volando por el aire, edificios enormes, miles de personas caminando por las calles con indumentaria exótica, farolas extrañas, poca vegetación y abundancia de contaminación, a Javi le costaba mucho respirar, sin duda alguna estaba en el futuro, ver para creer. - ¿Qué es esto?- preguntó Javi. - Bienvenido al año 3007, ¿te gusta?- preguntó la chica sonriendo. - No esta mal- contestó Javi. Javi seguía mirando a su alrededor, sin saber como estaba allí, ¿sería un simple sueño o era real? - ¿Cómo te llamas?- preguntó de nuevo Javi. - Sonia- contestó con amabilidad la chica. - ¿Quién era ese tipo de antes?- preguntó otra vez Javi. - No lo vi, pero creo que trabaja para Mauricio Conez. - ¿Quién?- se asombró Javi. - Parece que te voy a tener que contar muchas cosas- dijo la chica, invitó a Javi que le acompañara caminando- ven conmigo, te lo contaré todo. Caminaron hacia un lugar que parecía ser la carretera, aunque no era de alquitrán, era de aluminio y las rayas eran de láser. Y sobre todo, los coches pasaban por encima volando, nunca tocaba el suelo, solo para aparcar y recoger personas. Un coche bajó y enfrente de Javi. El coche era ovulado y azul metálico, cristales negros, tubo escape plateado, sin ruedas, tocaba el suelo con cuatros patas de acero, poseía dos puertas estrechas y casi de la altura del coche, que una de ella se abrió de arriba abajo, como si de una rampa se tratase. - Debe de ser, Jonás- dijo Sonia. - ¿Quién?- preguntó Javi. - Sube, es amigo. Sonia y Javi entraron en el coche, dentro era asombroso, dos asientos delante y una especie de sofá atrás, todos de cuero. El asiento del copiloto, se tendió entero como si de una cama se tratase, y se cubrió del acero con el que estaba hecho el coche, como si fuera tapado por una puerta. El piloto era un hombre alto, bastón, muy pelado y castaño, mirada dura y cara ancha. - Buenas, aquí está con nosotros, Javier Trez- dijo Sonia. Jonás miró el espejo retrovisor, que era también ovulado y cristales negros, y dijo: - Es tal y como decía. - No sé de que va todo esto- dijo Javi. - Es el momento de explicártelo- dijo Sonia, que tras una breve pausa, contó- aquí en el futuro eres una leyenda, eres nada más ni nada menos que el creador de la máquina del tiempo… - ¿yo, creador de la máquina del tiempo?, te tiene que equivocar, es mi sueño, pero jamás sería capaz de construirla- interrumpió Javi. - Pues si eres capaz y no veas, eres el único que sabes hacerla funcionar correctamente- explicó Sonia. - Esto tiene que ser un sueño, no es real- decía Javi. - Sonia, demuéstrale que es verdad- dijo Jonás, que conducía. Sonia sacó de su bolsillo una especie de lápiz negro, con punta plateada, la que puso en la mano a Javi. - Lo siento, Javi- dijo Sonia. Javi sentía un dolor cruel, nunca había sentido tanto dolor, el extraño lápiz, le había hecho daño. - Ves, sientes dolor, si fuera un sueño, no te dolería- explicó Sonia. - ¿Qué es?- preguntó asombrado Javi. - Un pen celular- contestó Jonás. - Tú eres el único que sabes arreglar la máquina del tiempo- dijo Sonia. - ¿Arreglar?- preguntó Javi. - Sí, está rota- dijo Sonia. - Pero, yo he viajado- dijo Javi. - Sí, pero es debido a una pequeña parte de la potencia total de la máquina del tiempo, que se almacena en 4 relojes, creados por Mauricio Conez, que aprovechó la energía de la máquina original.- explicó Sonia. - ¿Pero solo 4 relojes?- preguntó Javi. - Sí, el gobierno descubrió su invento y lo detuvo antes de que crearan más relojes, sería un caos en el mundo si todos pudiesen viajar en el futuro. - ¿Y por qué me necesitáis todos?- preguntó Javi. - Tú solo puedes arreglar la máquina del tiempo- dijo Sonia. - ¿Yo?- se sorprendió Javi- pero si ni siquiera sé como la he inventado, mucho menos arreglarla. - Pero tienes ideas, piensas en construirla, es tu sueño…- intervino Sonia. - ¿Cómo lo sabes, conoces mi vida?- preguntó Javi de nuevo. - Sí, te lo dije , eres muy famoso- dijo Sonia. - ¿Y por qué no la arregla mi yo de esta época, es decir mi futuro yo- dijo Javi. Sonia y Jonás se quedaron en silencio y triste, Sonia se arrancó a hablar. - Porque tú estás muerto. - ¿Yo?- quedó sorprendido Javi. - Sí- dijo Sonia tristemente. - ¿Cómo? - Contaminación, problemas pulmonares, sospechamos de que Conez te ha envenenado, pero nunca lo hemos demostrado- explicó Sonia. Javi se quedó tristemente. - ¿Y no puedo salvarme de mi muerte? - Sí, solo tienes que arreglar la máquina y así absorber la energía de los relojes.- explicó Jonás, que hasta hora pertenecía callado. - Así, podía regresar tú solo a la época donde moriste y curarte con adelantos traídos del futuro para tu enfermedad, y así evitar que Conez cree sus relojes.- explicó Sonia. - Ahora esto tiene más sentido- dijo Javi. Javi tenía a la vista, el reloj de Sonia, que yacía en su muñeca. - ¿Puedo verlo?- dijo Javi refiriéndose al reloj. - ¿Cómo podía impedírselo a un genio que ha hecho mucho para su funcionamiento- dijo Sonia, quitándoselo de la muñeca y entregándoselo a Javi. Javi tenía el reloj, había una fecha, el día, el mes y el año, y tres botones, uno era para el cambiar el día, otro cambiaba el mes, y el último el año. Javi podía volver a su época cambiando la fecha del reloj, pero abandonaría a Sonia y Jonás. Episodio 2 Javi le devolvió el reloj a Sonia, y le sonrió: - Bonito reloj, ¿quienes tiene los otros tres? - Dos hombres de Conez y el propio Conez.- contestó Sonia. - ¿Y cómo lo tienes tú? - Jonás fue un agente infiltrado en la empresa de Conez, logró “tomarlo prestado”- dijo Sonia con risas. - ¿Qué quieren de mí los hombres de Conez?- Javi. - Quería que estuvieses perdido en el tiempo, para que nosotros no te encontráramos- intervino Jonás. En ese momento se hoyó un extraño ruido. - ¡Nos atacan, los hombres de Conez!- exclamó Jonás. Un coche le perseguían, Javi podía ver rayos de luces de colores, rojas y azules, que cuando contactaba con algún objeto, lo destrozaba como si fueran balas de pistola. Sonia sacó una pistola y disparaba por la ventana hacia atrás, Jonás trataba de despistarlos, doblando en todas las calles y pasando entre medio de los otros coches. En ese instante, se oía la sirena de la policía. - ¡La policía!- dijo Javi. - Han debido de activarse los robots policía, debido a adelantamientos prohibidos.- dijo Sonia. - ¿Robots?- Javi. - Sí, estas líneas de láser de la carretera, detecta las infracciones de los conductores y dar la alarma a la policía, o algo peor, los robots de la policía.- explicó Sonia, que seguía disparando. Jonás logró despistarlos, gracias a un disparo de Sonia, que dio en los parabrisas, rompiéndolos y haciendo que sus enemigos perdieran la visión. La policía estaba detrás del coche de Jonás, y Jonás bajó hacia el suelo. Un robot vestido de policía se bajó del coche patrullar, que era como el resto, ovulado, cristales negros, decorado policialmente. - Hemos detectado una infracción- dijo el robot, asomándose por la ventanilla. - Lo sentimos- dijo Sonia dándole una tarjeta al robot. El robot la examinó con sus ojos láser. - Lo sentimos agentes Sendal y agente Villanet, puedes continuar- dijo el robot policía. Por el camino, Javi preguntaba sorprendido: - ¿Agentes, sois polis? - No, algo mejor, trabajamos para la organización, Futurescop- dijo Sonia. - ¿Futurescop? - Sí, agentes que vigilan el tiempo y ayuda a la mejora de los instrumentos de necesidad.- explicó Sonia. - Estarás cansado, será mejor que descanses hoy- dijo Jonás. Llegaron a un piso, curiosamente el piso tenía su espacio para que el coche aparcara, sin tener que bajar. El piso era fantástico, ventanas redondas, sofás- cama, neveras modernas, lavadoras que lavaban ropas y a la vez la secaban, lavabos con agua regulable a la temperatura deseada, la bañera también con temperatura regulable y con una especie de goma enchufada a un cepillo, que servía para lavar con agua y jabón; la habitaciones con camas de un material suave y con mucha comodidad, con un televisor que salía de sus cabezales. - Descansa, mañana será otro día.- dijo Sonia. - Una pregunta, ¿quién es el agente Sendal? Sonia reyó y le contestó simpáticamente. - Es Jonás, yo soy Villanet. - ¿Y de quien es este piso? - De la agente Villanet- dijo Sonia sonriente. Sonia se marchaba, pero antes le dio dos besos a Javi, era sorprendente, solo los familiares le había dado beso antes de dormir. - Sonia, ¿como se apaga el televisor…?- Sonia ya no estaba y Javi se quedó poco a poco dormido El televisor se apagaba solo, detectaba cuando le prestaba atención y cuando no, si no detectaba la mirada humana, se apagaba. Al día siguiente, llegó Sonia a la habitación y despertó a Javi. - No tenemos que ir- dijo la chica. - ¿A dónde?- preguntó Javi quitándose las legañas. - A ver la máquina del tiempo. - Pero si es muy temprano. - Sí viajaras más a menudo por el tiempo, no diría eso, pues nunca hay tiempo que perder- explicó Sonia. Javi, Jonás y Sonia, viajaron de nuevo en coche, está vez legaron a un edificio enorme plateado, de unos 20 pisos y 50 metros de altura. - ¿Qué es esto?- preguntó asombrado Javi. - Bienvenido a las instalaciones de Futurescop- contestó Jonás. Entraron en el edificio, la puerta se abría automáticamente a estar cerca, solo que a una velocidad increíble y para que pudieran pasar los tres enfilados, ya que la puerta se podía abrir más. Dentro del edificio, había muchas personas vestidas igual que Sonia y Jonás, trajes azules metálicos y gafas del mismo color. Había muchas puertas, para los despachos, para los servicios, etc. Los demás agentes saludaban a Sonia y Jonás por sus apellidos. Llegaron a una puerta redonda gigante y con un ordenador al lado. Sonia acercó el dedo al ordenador y éste reconoció sus huellas dactilares. La puerta se abrió de una manera asombrosa, de manera exótica, como si llevara muchos mecanismos. Allí dentro estaba, la máquina del tiempo. Javi nunca se la hubiese imaginado así, era una especie de puerta gigante abierta, hecha de nitrógeno, aluminio y aleación. Se podía observar que llevaba muchos cables y botones, con ordenadores. Y en el otro lado de la sala, había un hombre con bata blanca, pantalones y gafas azules metálicos. - ¿Tú debes ser Javier Trez?- preguntó el hombre. - Sí. - Eres tal y como me dijeron. - Él es Eduardo Pino, el mejor científico del mundo- dijo Sonia. - Mucho gusto- le dio la mano Eduardo a Javi. - ¿Esta debe ser la máquina del tiempo?- preguntó Javi. - Sí, ahora solo es una máquina sin funcionamiento.- explicó Pino. - ¿Cómo funcionaba?- preguntó de nuevo Javi. El científico empezó a reír y le dijo a Javi: - Raro es que su creador no sepa como. - Oye, no tengo ni idea como voy a inventar esto… - No te preocupes, te lo explicaré, al introducir los datos del día al que quieres viajar en el panel de control, pulsamos el botón de “Comienzo” y aparece en la puerta moléculas microscopia, que viajan a una velocidad superior a la luz, que podemos observar por su llamativo colores. Solo tienes que traspasar la puerta y las moléculas hacen que tu cuerpo se fragmente en millones de células, que al mezclarse con las moléculas, hacen moverte a una velocidad de luz, es decir, que tu cuerpo se tele transporta por el aire, hacia el momento de la fecha introducida, dando las vueltas suficiente al mundo, según el año, media vuelta la mitad del año, una vuelta un año, 10 vueltas 10 años, etc.- explicó Pino. - Es difícil de comprender- dijo Javi. - No para su creador- sonrió Pino. - No tengo ni idea como lo inventaré. - Todo a su tiempo, te hemos traído para que le eches un vistazo, para saber como arreglarla.- dijo Pino. Javi se acercó a la máquina, la miró de arriba a bajo, subiendo por las escaleras, viendo los botones, tocándoles, observando los cables, tanteando los materiales… pero no tenía ni idea de cómo arreglarlo, ni siquiera sabía como funcionaba. - Puedes retroceder en el tiempo- intervino Sonia. - ¿Cómo? - Usando mi reloj, puedes volver al tiempo que lo inventaste- explicó Sonia. - ¿Por qué no lo habéis hecho ustedes, me podía haber salvado?- preguntó Javi. - Lo hicimos, pero no pudimos, solo tú puedes hacerlo, viaja y lo comprenderás, pero recuerda al viajar, tú pasarás a ser tu propio yo en ese tiempo, lo vivirá todo en primera persona- explicó Sonia. - Lo intentaré. - Toma mi reloj, creo que eres de confiar, en el momento que te lo di para comprobarlo, pudiste regresar a tu época y no lo hiciste. Javi se puso el reloj, aun no lo había probado, sabía más o menos como funcionaba solo tenía que introducir la fecha. - ¿A qué fecha?- preguntó Javi. - 2- 02- 2068, el día que lo inventaste. Episodio 3 Javi viajó hacia el día de su invento. Se despertó como si de un nuevo día se tratase, estaba en una cama, no había nadie, solo él. Parecía que todo había sido un sueño, hasta que se dio cuenta de que en la habitación existía aparatos modernos exóticos. Recibió una videollamada por el móvil, era de sus padres. - Diga. - Hola hijo, como te va, hace tiempo que no hablamos. - Pero si ayer te visité. - ¿Ayer?, no te vi. - ¿Cómo? - Estaba discutiendo con papá. La madre se quedó en silencio. - No vuelvas a decir eso, ya se que lo quería, ojalá pudiese discutir con él de nuevo. - ¿Qué le ocurre? - ¿Por qué lo niega tanto?, papá murió y ya esta, lo querremos siempre, pero no podemos revivirlo. Javi se quedó paralizado, su padre había muerto, cuando tan solo un día lo había visto, no pudo evitar contener las lágrimas y empezó a llorar. - Lo siento, hijo, él siempre te querrá. - Era el mejor. - Sí. - Mamá, ¿en qué año estamos? - Que pregunta más tonta, debe de afectarte mucho, hoy es dos de febrero de 2068. - No puede ser. - ¿Qué te ocurre? - Me tengo que ir, nos veremos mañana mamá - Eso espero. De momento Javi se despertó en la realidad, realmente parecía estar en el futuro. Salió a la calle, de un piso que ni siquiera conocía la dirección. En mundo era distinto, muy parecido aquel donde venía con Sonia y Jonás, coches volando, pisos sorprendentes…, Javi caminaba por las calles, mirando a su alrededor, no sabía a donde ir, hasta que recibió una llamada, de nada más ni nada menos de, Mauricio Conez. - Diga- contestó Javi. - Hola, Javi, ya está todo listo- Conez le hablaba como si de un amigo se tratara. - ¿Listo? - Sí, tenemos los materiales que faltan, lo conseguí del laboratorio del doctor Pino. - ¿Qué faltaba? - Nitrógeno mezclado con electrón. - ¿Para qué? - Para que va a ser, Javi, para crear las moléculas de nuestro proyecto. - ¿Nuestro proyecto? - ¿Qué te ocurre hoy, Javi? Estas muy raro. Ven a verme y hablamos mejor. - ¿A dónde voy? - A nuestro local. - ¿Dónde esta? - No sé lo que te pasa, pero te lo recordaré, calle Logan, nº 8. - OK, voy hacia allí. Conez colgó, Javi siguió caminando y le preguntó a una muchacha que pasaba por la calle. - Disculpe, ¿la calle Logan? - Está a tres barrios de aquí, llama a un taxi y te llevará por nada y menos- dijo la chica. - Pero, ¿cómo llamo a un taxi? La chica se rió y le dijo. - Parece que no eres de esta época, levanta la mano y ya te verán. Javi seguía sin entender, la chica se alejaba y Javi levantó la mano, en apenas 5 segundos, un coche aterrizó delante de él. Era un coche ovulado amarillo, con luz verde libre y conducido por un robot vestido de azul con un gorro. - ¿Hacia dónde, señor?- preguntó el robot. - Hacia la calle Logan, nº 8 Javi subió en el taxi, que despegó y viajaba a gran velocidad. - Sírvase usted mismo- dijo el robot, cuando se abrió una bandeja llena de bombones, detrás del asiento del conductor, en frente de Javi, apareció como harte de magia. Javi cogió uno, pero no le dio más tiempo de otro, ya habían llegado. - ¿Cuánto te debo?- preguntó Javi al robot. - Nada, señor, recuerda es público. ¿Un taxi público?, Javi se quedó impresionado, pero ahora estaba en el futuro, todo era distinto. Allí estaba el local, era como la portada de una tienda, pero con los cristales tintados oscuros, que no permitir ver lo que había dentro desde fuera. Javi tocó, el posible timbre, ya que era más moderno, Javi pensó que podía ser el timbre. Al sonar, salió en la pantalla, la imagen de un hombre de unos 30 años de pelo rubio, ojos claros azules y que parecía ser amigo de Javi. - Adelante, pasa Javi.- invitó el hombre. La puerta se abrió y entró, allí estaba el chico rubio, que era de su misma estatura y también delgado, su ropa era poco más moderna que Javi. - T e esperaba, Javi. - ¿Tú eres Mauricio Conez?- preguntó Javi. - Sí- dijo el hombre riendo- No sé porque estás hoy tan bromista. - Quería asegurarme. - Jajaja, en fin, ya tenemos los instrumentos necesarios. - ¿Dónde? - Dentro de la máquina. Allí estaba, la máquina, tal y como Javi la había visto. Javi se acercó para examinarla bien, y así poder ver lo que le diferenciaba de la rota. Javi la miró de arriba a bajo, sin saber cual sería la futura avería, todo estaba igual. - Solo falta esto- dijo Conez, sosteniendo en su mano una probeta química, que contenía un líquido transparente. - ¿Qué es?- preguntó intrigado Javi. - Nitrógeno mezclado con electrón. Conez colocó la probeta en el suelo, sobre el centro de la puerta. - Recuerda, la probeta solo dura hasta un determinado tiempo, días, años, etc. Lo peor es, que como nosotros falleciéramos, nadie conocería el secreto del funcionamiento, aunque no se lo podíamos decir a cualquiera, es una acontecimiento histórico, hecho por nosotros, pasaremos a la historia… - ¿El funcionamiento?- interrumpió Javi. - ¡Hoy pareces que estás amnésico! Ya sebes al saltar una chispa electrónica de los controles de la máquina, la probeta explotará, dando acción a una reacción química, formando las moléculas que tienen mayor velocidad de movimiento que la luz. Tú lo descubriste. - Sí, solo quería ponerte a prueba. - Más te vale, ahora pulsaré el botón… - ¡No! - ¿Qué te ocurre, Javi? - No puede activarla, vengo del futuro y como está máquina ande, será un caos para la humanidad. - Jejeje, hoy estas muy bromista. - En serio, tú me asesinará por culpa de este experimento. - A veces me haces enfadar, pero de esto a matarte… - Solo debemos de olvidarnos de esto y todo cambiará, futurescop, los relojes…. - ¿Futurescop, relojes? - Sí, Sonia Villanet, Jonás Sendal, tus hombres… - Estás loco. - Te lo aseguro, yo lo he vivido todo en real, ni siquiera soy de esta época. - Ya lo entiendo, te debe afectar todo esto del viajar en el futuro, están confundido. - Yo no. - Sí funciona, podrás hablar con tu padre. - ¿Mi padre? - Podrás despedirte de él, ya que nunca pudiste, siempre has estada ocupado en el trabajo. - Ojalá lo volviera a ver, lo echo de menos. - Pues activa la máquina. - No podemos. - ¿Y qué hay de todo nuestro esfuerzo? Te recuerdo que tú decidiste inventar la máquina para volver a ver a tu padre. - ¿Quieres decir qué inventé la máquina para solo ver a mi padre? - Eso me has dicho siempre. - Un momento, ¿Tú y yo, de qué somos amigos? - Nos conocimos en la discoteca DGB, tú estabas bebiendo, yo te pedí fuego y así empezamos a dialogar, los dos congeniamos, teníamos los mismos sueños. Ahora Javi sabía de que iba todo esto, él podía hacer mucho por el futuro, más de lo que pensaba, tenía razón Sonia y Jonás. Solo tenía dos dudas, debía de viajar para volver con Sonia y Jonás, o debía vitar que se inventara la máquina, para que todo cambiara. Episodio 4 - ¡No permitiré qué una máquina tan peligrosa funcione! Javi se dirigió hacia una caja de emergencia que había en la pared, tomó un martillo extraño, que serviría para romper los cristales en caso de emergencia. Se dirigió hacia la máquina, alzó las manos con el martillo, se disponía a romper la máquina, pero Conez se puso delante, evitando que lo hiciera. - No quiero hacerte daño- dijo Javi. - No dejaré que eches a perder nuestro gran esfuerzo- le decía Conez a Javi, mirándole a los ojos. - No lo entiendes. Conez no se apartaba, Javi comprendió que Conez no se apartaría, se dirigió hacia el centro de la puerta, cogió el frasco de nitrógeno mezclado con electrón y lo tiró, rompiéndose el frasco en mil pedazos y remándose el líquido al suelo, mientras Conez gritaba “¡Noooo!” - ¡Javier Trez!- decía Conez enfadado- ¡De aquí adelante, no quiero verte más, te odio! Conez se fue de allí, Javi no sabía lo que decir, empezó a destrozar la máquina con el martillo. Ya todo estaba destrozado, la máquina quedó en mal estado, le dolía, pero sabía que tenía que hacerlo. Javi se refregó la mano en la frente, para limpiarse el sudor. Se acabó todo, solo tenía que regresar a su época, puso la fecha del día de donde procedía, antes de que aparecieran Sonia, Jonás, Conez y demás extraños personajes. Ahora quizás al estar rota la máquina, nadie podía viajar al pasado a molestarlo, y tampoco usar los relojes, ya que los relojes se inventaron a partir de la energía de la máquina. Solo tenía él el reloj. De nuevo se vio rodeado de luces de colores, estaba viajando por el tiempo, de repente un hombre extraño estaba a su lado, viajando al mismo tiempo con él. - Hola, Javi, volvemos a vernos- - Tú- era el hombre que lo dejó atrapado antes en la dimensión de colores. - Sí, ¿me echabas de menos? - ¿Qué quieres de mí? - Nada, como te dije antes, que no salgas de aquí. - Todo ha acabado. - No- el hombre extraño le quitó el reloj, y siguió dialogando- solo queda este reloj, el jefe se pondrá contento cuando se lo lleve, tú quedarás atrapado aquí y nadie podrá rescatarte. El hombre volvió a marcharse, como al principio, y otra vez estaba solo, solo que esta vez, nadie podría rescatarlo. Caminaba entre las luces de colores del pasillo del tiempo, pero no avanzaba, no llegaba a ningún lugar, todo era siempre igual. No sabía cuanto tiempo pasaba, pero la vida se le hacía eterna allí, tenía hambre, sed, no podía morir y dejar de sufrir. Solo, aburrido, perdido, Javi estaba desesperado. Finalmente cayó desmayado al “suelo”. Abrió los ojos y allí estaba otra vez, Sonia. Era más mayor, unos 30 años, tenía el rostro triste. - Has vuelto- dijo Javi débilmente. - Sí- dijo Sonia con lágrimas en los ojos. - ¿Qué pasa con tu cara, has envejecido?- preguntó Javi. - Han pasado 10 años, cuando viajaste al pasado, no regresaste. La máquina ha desaparecido misteriosamente, Conez es la única persona que puede viajar por el futuro. Todo el mundo ha cambiado, si lo vieras ahora te echarías a llorar, no hay vegetales, animales, se acaba la raza humana, solo estoy yo, no encuentro a nadie, todo es máquina y robots- decía Sonia llorando. - ¿Y Jonás?- preguntó Javi. Sonia se echó a llorar más fuerte. - Tranquila, sigue contando. - Jonás ha muerto, los robots están acabando con la vida de los seres humanos, son controlados por Conez. Por suerte, el profesor Pino, me dio unas pastillas que contiene el mismo material con el que está hecho los robots. Esto hace, que los robots a analizarme con los infrarrojos, detecte el metal y consideren que yo soy otro robot. - ¿Dónde han salido esos robot?- preguntó Javi de nuevo. - Los trae Conez del año 5000, donde simplemente es otra especie de seres terrestre que se relaciona con los humanos, él ha logrado cambiar el programa para matar a toda las especie viva. El profesor Pino confió en mí, para buscarte a ti, no sabía como podría hacerlo, no tenía reloj para viajar. Pasaban los años, éramos esclavos de Conez, trabajábamos para él, para construir máquinas, laboratorios, bases de guerra, armas… - Cálmate, aunque no te lo creas, lo solucionaremos.- intervino Javi a ver que a Sonia le costaba hablar. - Un día decidimos revelarnos, para ser libres, luchamos contra él y sus robots, pero ellos eran más fuerte, nada podíamos hacer, solo morir luchando. El profesor Pino confiaba en ti, nos mando a Jonás y a mí a buscar los relojes a la base central de Conez, fue cuando huíamos, fuimos detectados por el mismo Conez, y unos de su robot, disparó hacia mí, Jonás con gran valor, me protegió, dando su vida por mí. - Jonás te quería de verdad. - No sabes cuanto, nos casamos, mi sueño solo era tener un hijo con él y viví felices. - Lo siento. - Tú no tienes la culpa, solo confío en ti, tú eres el único que puede cambiarlo todo, tú viaje al futuro no es casualidad, como te dije eres más útil de lo que piensas. - Ya lo sé, nitrógeno con electrón. - ¿Qué dices? - Es por lo que no funcionaba la máquina, simplemente le faltaba la fuente de alimentación. - Ahora eso no importa ya, aunque como no pudimos caer. - Debemos detener a Conez, ¿tienes algún plan?- preguntó Javi. - Más o menos, debemos adentrarnos de nuevo a su base y conseguir destruir el sistema central que hace que funcione el resto de las máquinas y robots. - Pero nos descubrirá. - Tómate esta pastilla, los robot no te harán daño, pues creerá que eres uno de ellos- dijo Sonia, entregando a Javi una pastilla. Javi se la comió y Sonia le extendió la mano. - Amigo, dispuesto a enfrentarte a la gran verdad - Sí- dijo Javi dándole la mano a Sonia. Sonia empezó a tocar su reloj, era el momento de la verdad, solo él y Sonia podía cambiar el futuro. Ya estaban en el futuro, todo era distinto, una imagen pobre, un mundo sin arboles, ni animales, ni siquiera seres humanos. Era de noche, solo había maquinaria oscura y el cielo estaba nublado, Javi no podía respirar bien. Javi, caminaba lentamente, mirando hacia su alrededor, no daba crédito a lo que veía, un infierno, no podía dejar el mundo así. - Tenemos que ir a la base de Conez- dijo Sonia. - Vamos, tú me guías. Sonia caminaba delante, mientras Javi seguía mirando a su alrededor. Pasaban delante de robots, que medían unos 2 metros de alto por 1 metro de ancho, y estaba hechos de acero de color oscuro con un radar en lo ojos, que le hacía detectar los intrusos. Sonia y Javi estaban a salvo, debido a que los robots lo detectaban como si de otros robots se tratasen, gracias a las pastillas del profesor Pino. - Es hora de coger el sonic- esférico- dijo Sonia. - Será un esférico- bus- dijo Javi. - Es igual, solo que más mejorado, puede alcanzar una velocidad de 1000 kilómetros por hora. Llegaron a la estación del sonic- esférico, que estaba en el sótano de la ciudad, bajaron un ascensor veloz, y caminaron hacia un robot, que esperaba el sonic- esférico. El sonic- esférico transportaba los robot, por toda la cuidad, así que esperaron a la llegada del éste transporte, y se subieron juntos al robot. Dentro era muy espacioso, asientos comodísimos, las ventanas eran redondas y había más robots. Javi y Sonia se quedaron de pie, para no llamar la atención de los robot, el sonic- esférico empezó a funcionar. - ¿Cuál es vuestro número de serie?- preguntó un robot curioso. - CT32 y es PD46- dijo Sonia. El robot quedó en silencio, al igual que Javi, que miraba por la ventana como pasaba los objetos a gran velocidad, y no dejaba de pensar, como no le afectaba la gran velocidad del medio de transporte, ni siquiera se tambaleaban. - Estación A1- decía una voz, a través de los altavoces del transporte, que guiaban en que lugar había parado, para que los robot destinados a esa zona bajaran. - Estación B3- 1ª- seguía emitiendo el altavoz. - Estación B3- 2ª. - Estación C34. - Etc. Hasta que llegaron a la estación Z0, donde bajaron, junto a otro robot. - Aquí estamos cerca de la base de Conez- decía Sonia, caminaron por la calle. Javi podía ver de cerca fábricas ruidosas y contaminantes, junto a Sonia, caminaban por una calle llena de fábricas, a lo lejos se veía una fábrica gigantesca. - Es la base de Conez- dijo Sonia, que siguió hablando- estamos muy cerca. - Ya estoy deseando llegar- dijo Javi. - En 10 minutos, estaremos allí- finalizó Sonia. Javi y Sonia, llegaron a la puerta de la base, vigilada por dos robots. - Estos robots son más difíciles de engañar, entreteneros, para que yo pueda evitarlos- dijo Sonia. - ¿Cómo los entretengo? - No lo sé, inventa algo rápido. Javi se acercó a los robots, uno de ello le cortó el paso. - No estás autorizado para entrar en esta zona- dijo el robot. - Lo siento me he perdido. - ¿Perdido?, vuelva a tu lugar. - No sé cual es. - ¿No sabes cual es?, lo siento hay desconfianza en tu sistema, tengo que destruirte- dijo el robot, que se disponía a disparar con el arma. Javi se asustó, veía que el robot lo iba a matar, pero milagrosamente, dejó de funcionar. Sonia había desconectado los dos robots, ya tenían el paso libre. Entraron por la puerta principal y caminaban por el pasillo, los otros robot no lo detenían. Sonia se paró delante de una puerta metálica, que tenía un detector de huella humana, debía ser el despacho de Conez, posiblemente el único humano que habitaba allí. - ¿Cómo entremos?- preguntó Javi. - Usa tu dedo- dijo Sonia. - ¿Cómo?- preguntó de nuevo Javi. - Este detector lo ingenió el profesor Pino, que nos dio una ventaja, también te autorizó a ti, como te dije Javi, no te puedes ni imaginar lo importante que eres- sonreía Sonia. Javi pasó su pulgar por el detector y la puerta se abrió hacia arriba. Todo estaba oscuro y Sonia le dijo con voz baja a Javi: - Cuidado, ve despacito. De repente la luz se encendió, estaban en una sala gigantesca, con muchos ordenadores protegidos por pilares y un robot gigante, de forma humana. - ¡Os estaba esperando!- esa voz le sonaba a Javi, se trataba de su enemigo Mauricio Conez. EPISODIO FINAL, Allí se encontraba Javi y Sonia, en la sala misteriosa. El robot empezó a funcionar, al otro lado de la sala, el profesor Pino, atado a un pilar. Tenía aspecto envejecido, había pasado 10 años y él debía tener 60 años, aunque aparentaba 80 por lo menos. - ¡Socorro!- gritaba el profesor Pino. - ¡Profesor!- exclamó también sorprendida Sonia. - ¡Os estaba esperando!- se oía la voz de Conez. Javi y Sonia no sabía de donde venía la voz. - ¡Aquí arriba, en la cabeza del robot!- decía Conez. Mirando hacia arriba, se veía en la cabeza del robot, en uno de los ojos, la apariencia de Conez, la cabeza del robot debía ser la cabina del control. El aspecto de Conez era distinto, estaba rapado, con sarcillos azules metálicos del futuro y ropa del mismo color. Tenía el aspecto joven, ahora que solo él podía viajar por el tiempo, debía haber viajado al futuro, para conseguir algo para ser siempre joven. - ¡Ahora, tú Javier Trez, vas a ser la nueva victima de mi androide T27!- dijo Conez, tras unas risas. El androide empezó a mover la mano hacia Javi, intentaba agarrarlo con los puños, pero Sonia empujó a Javi, para protegerlo, aunque el robot agarró a Sonia. - ¿Por lo qué lo has hecho?- le dijo Javi a Sonia. - Tenía que hacerlo, solo tú nos puedes salvar- dijo Sonia, que estaba inmovilizada y atrapada ahora entre los puños del T27. - ¡Basta de charla!- gritó Conez. El otro puño del T27, se transformó en una especie de ametralladora y empezó a disparar hacia Javi. Javi corría para evitar se alcanzado por los veloces rayos rojos que lanzaba el T27. Javi no paraba, y se protegía en los pilares. Del pecho del T27, salió un misil teledirigido, que buscaba a Javi, que estaba escondido en un pilar. El misil era veloz y rompió el pilar. - ¡Estas perdido!- decía Conez. - ¡Lo siento Sonia, no era yo el salvador, solo uno más, qué desgraciadamente ha visto el horrible futuro de la Tierra!- dijo rendido Javi. - ¡Jamás, lo harás bien, escóndete en el siguiente pilar, confía en mí!- animaba Sonia. Así lo hizo, corrió al siguiente pilar y el robot de nuevo lanzó otro misil, de nuevo derribó el pilar. - ¡Antes de morir, Javi, te contaré todo lo que ha pasado a destruir la máquina del tiempo!- dijo Conez, que continuó- ¡Después de la destrucción, yo decido volver a poner de nuevo en marchar el proyecto. Me acordaba más o menos de los sistemas, aunque no sabía tanto como tú. Por eso cree mi propia organización, Futurescop, investigábamos máquinas e instrumentos del futuro, y sobre todo, la gran máquina que cambiaría todo, la tuya! - ¿Tú creaste Futurescop?- preguntó Javi. - ¡Cierto, pero todo es distinto ahora, no tenemos que ver nada con él!- gritaba Sonia. - ¡Yo lo cree, y fui traicionado por unos de mis mejores hombres, Miguel Villanet ahora es el jefe de la organización!- decía Conez. - ¿Miguel Villanet, quién es Sonia, tu padre?- preguntó Javi. - ¡Eso es, el padre de esta preciosidad!- dijo Conez- ¡Pensó qué mi proyecto era peligroso, con lo qué no contaba es qué yo tenía muchos amigos en la organización, ellos me ayudaron a conseguir el material imprescindible para mis relojes, las moléculas en funcionamiento! - Eso lo explica todo- se dio cuenta Javi. - ¡Ahora acabaré contigo, ya sabes te lo debo, tú fuiste culpable de la pérdida de mi gran proyecto, aunque gracias a tus enseñanza, logré fabrica esos relojes! El T27 comenzó a disparar velozmente y Javi corría de nuevo a otro pilar, aun no sabe como no logró alcanzarlo. Sonia empezó a dar voces: - ¡Javi, coge esto!- algo cayó al suelo, procedente de los bolsillos de Sonia. Era un objeto cilíndrico y del color negro, con un botón verde. - ¡Es una granada, cuando pulses el botón verde, estallará en 10 segundos, sé qué no destruirá al robot, o quizás sí, solo si tú lo utilizas bien!- explicó Sonia. Javi sabía que no podía hacer nada contra el T27, ni siquiera sabía hacia donde lanzar la granada para hacerle daño. No tenía mucho tiempo, pensaba lo más rápido que podía, aunque ya era tarde, el T27 abría las puertas de su pecho izquierdo para lanzar un misil. Allí decidió mandar la granada, al la puerta abierta del pecho del T27, era la única forma de que la granada hiciera daño, en el interior del robot, así destruiría todos los elementos del funcionamiento del T27. Así lo hizo, Javi activó la granada y la lanzó fuertemente a la compuerta abierta del pecho del T27, al mismo tiempo que salió el misil. Javi consiguió introducir la granada en el interior del robot, al pesar de todo, aun tendría que estallar y el misil se dirigía hacia él. Quedaba 5 segundos para la explosión de la granada y el misil estaba encima de Javi, a quien le dio tiempo para decirles unas palabras a Conez: - ¡Este es tu fin! - ¡No!- gritaba Conez, vio como la granada entró al interior. Javi logró de esquivar el misil milagrosamente, cuando estaba a punto de impactarle, saltó hacia el lado y el misil estalló en el suelo, Javi sintió el aire de la explosión. Javi cogió aire y se dirigió hacia Sonia, el robot estaba inmóvil, su interior había dejado de funcionar y Conez posiblemente había muerto en la explosión. - ¡Creo que todo ha acabado!- dijo Javi en voz alta para que Sonia oyera. - ¡Sí, salvo un inconveniente, yo estoy aun atrapada!- dijo Sonia. - ¡Podríais ayudarme a desatarme, yo salvaré a Sonia!- era el profesor Pino, estaba atado a uno de los pilares aun de pie. Javi lo desató y el profesor cogió un extraño aparato, en forma de pistola y disparó hacia ella unas hondas expansivas, que hizo desaparece a Sonia, y de nuevo disparó hacia el suelo, para que apareciera al lado de ellos. Es como si Sonia se hubiese tele transportado. Sonia se abrazó con Javi y el profesor y lloraba de alegría, todo había acabado. - Me alegro de verte de nuevo- le decía Sonia a Javi. - Y yo a ti- le dijo Javi. - Tú no lo entiendes, desde que tengo 10 años no te volví a ver, hasta que apareciste 15 años después, para de nuevo alejarte de mi vida- explicó Sonia. - ¿Quién eres realmente?- preguntó extraño Javi. - Pensé que te habías dado cuenta, mi nombre real es Sonia Trez. - ¿Cómo? - Soy yo, tu hija- dijo Sonia llorando y abrazándose a Javi. - Así es Javi, es tu hija- dijo el profesor Pino. - Moriste cuando tan solo tenía 10 años- dijo Sonia. - Pero, si tu nombre es Villanet, hija de Miguel Villanet- dijo Javi. - Tras la traición de Conez, él fue realmente quien te mató, Miguel Villanet, aceptó mi adopción, sin padres, solo me quedaba él. – Sonia seguía llorando abrazada a Javi- Si mamá pudiese ver este momento, en el que me abrazo de nuevo a mi padre. - ¿Cómo es tú madre, me gustaría saberlo?- preguntó Javi emocionado. - Era bellísima, murió cuando tenía 15 años, los médicos afirman que por una fuerte depresión, nunca te pudo olvidar, te quería muchísimo. La gente dice que yo me parezco, era la mejor, yo os quería de verdad, porque nunca pude estar con vosotros, su nombre es Gema Lozano, tu esposa. - ¿Qué puedo hacer para cambiar el futuro y no perdeos?- preguntó Javi. - No invente la máquina, a veces es mejor dejar la vida tal y como es, no podemos viajar al pasado para cambiar cosas ni salvar personas, ni siquiera un padre- interrumpió Pino. - ¿Quieres decir qué inventé la máquina para salvar la vida de mi padre? - Sí, así es, no debemos viajar ni al futuro ni al pasado, es mejor dejar las cosas tal y como estar, conocerás una chica, fallecerá tu padre, tendrá una hija maravillosa, tu madre caerá en un accidente de tráfico, pero no podemos evitarlo, solo tenemos que estar con nuestras personas queridas y disfrutar, el tiempo que al malgastado con la máquina, lo pudieras haber empleado en tu seres querido, Javier Trez- terminó el profesor Pino. - ¿Tanto conocéis mi vida?- preguntó Javi. - Sí, te estado siguiendo. Lo siento Sonia, pero os engañado. Mi verdadero nombre es Sergio Sendal Trez- sorprendió el profesor “Pino”. - ¿Cómo?- quedó impactada Sonia. - Así es, soy tu hijo Sonia y de Jonás. - ¿Pero…?- a Sonia no le salía las palabras. - Vengo de una época un poco más lejana a la vuestra, el año 3067. En mi mundo todo es muy triste, hay muchos robots, precisamente como lo que acabáis de ver. No hay árboles, ni animales, solo existimos humanos y mecanismos. Todo es horrible, la mitad de la gente muere asfixiados por la contaminación ambiental, y otra gran parte está amargada y depresivas, hay un gran número de suicidios. Todo es por culpa de las investigaciones y los inventos. Nuestro gran deseo es vivir como en el pasado, con las manos o con la cabeza, limpiar las casas, coger frutas, soldar hierros, hacer taladros, barnizar puertas de madera, etc.- explicó Sergio. Sonia y Javi seguía sin palabras, Sergio seguía hablando: - Conseguir viajar al pasado con la máquina de mi abuelo, así lo conocería y le haría ver los males que desataría a crear esta máquina monstruosa. Por eso, le seguí, vi cual era sus temores, le facilite los materiales para crear la máquina y conseguir que su mejor amigo, lo odiase, solo para que viera que a veces es mejor dejar la vida tal y como está. - ¿Quieres decir, qué tú me ayudaste a construir la máquina?- preguntó Javi. - No solo tú estaba destinado a crearla, solo hice que todo cambiara y adelantar el día de la invención, verás, a los 75 años es realmente cuando descubre el funcionamiento de la máquina y a los 76 es cuando realmente mueres. Sí tú no creas la máquina, la vida seguirá a un ritmo normal y nadie podrá cambiar lo que realmente tiene que pasar, por muy malo que sea- dijo Sergio. - Lo he decidido, nunca inventaré esa máquina, lo prometo- dijo Javi convencido. - Te creo, de hecho te conozco desde tu actualidad y sé que después de conocer todo esto, no lo harás, porque eres una gran persona y no soportaría que tu hija, tu esposa, tu yerno y tu nieto, sufriesen- dijo Sergio. Javi seguía emocionado, tenía adelante a su hija y a su nieto futuro, de repente notó como se alejaba de ellos. - Padre, vuelves a tu época, el tiempo de viaje se agotado, hasta pronto- decía Sonia llorando, mientras más se alejaba de Jav - Epilogo Javi se despertó de la cama. Todo era normal, estaba en su casa verdadera, todo parecía un sueño. Se levantó de la cama y miró su muñeca, donde tenía un reloj normal. La cama tenía sabanas, la ventana de cristal, en la calle los coches iban por el suelo, su móvil de siempre… Esta en su presente, y oía la voz de su padre, que charlaba con su madre. Javi bajó alegremente y se abrazó a sus padres, mientras le decía, que estaba loco, por abrazarlo de esa manera. Salió a la calle alegremente y paseaba por la calle, viendo lo bonita que era su ciudad. Aunque Javi quedó impactado, veía el rostro de Sonia, aunque vestía de una manera muy parecía a la de presente, Javi se dirigió hacia ella y le dijo con felicidad: - ¡Sonia! - Perdón, creo que te equivoca de persona- dijo la chica. - ¿No eres Sonia? - No, soy Gema- dijo la chica sonriendo. ¿Gema?, era su futura esposa. Sonia decía que era igual que su madre y el mismo nombre, estaba ante él, la mujer que amaría el resto de su vida. No podía dejarla escapar, no tuvo más remedio que decirle: - Perdón, me he confundido, ¿te importa qué te invite a un café? - Lo siento, no puedo, voy a la oficina- contestó Gema. - OK - Aunque salgo a las 7 de la tarde, ¿quedamos en el pub Vidaalegre, a las 7 y media?- preguntó la chica. - Sí- dijo Javi saltando de alegría. Los dos se despedían temporalmente, a Javi la intriga no le dejaba, así que acabó preguntando: - ¿Dónde trabajas? - Soy oficinista de una empresa de maquinaria agrícola. - Vale, gracias, nos vemos, no te olvides. Javi veía como Gema se alejaba y su corazón latía a mil por hora, por amor y felicidad. Que bella es la vida, como dijo su nieto, debía disfrutar la vida, y no malgastarla en inventos que la desgraciaría. Nunca inventaría la máquina. Javi pegó un grito de felicidad. FIN


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