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  fantasia > RolEteryum Capitulos 17 y 18

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se publicó en la web el 27 de Enero del 2006

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  Categoría: fantasia > Rol
  Titulo:

Capítulo 17: La solución. “¡Lo siento muchísimo!”- dijo dejándose caer de rodillas y rompiendo a llorar. “No pasa nada, Silvana”- dijo Ferethor posando su mano sobre el hombro de Silvana y ayudándola a ponerse de pie-. “Tú no tienes la culpa, no podías hacer nada. Si nosotros te hubiéramos protegido mejor no habría ocurrido esto.” Silvana todavía tenía el aspecto de un monstruo y el parásito en la cabeza, así que todavía no habían desaparecido los problemas. No tenían ni idea de cómo solucionar esto. Lilith fue la que propuso mirar las notas de Zelltion para buscar soluciones pero después de horas buscando no encontraron nada, llegaron a la conclusión de que si hubiera alguna posibilidad de quitárselo, Zelltion habría utilizado el parásito en sí mismo. “El parásito está en tu cerebro, Silvana. ¿No puedes hacer algo con tus poderes mentales?”- dijo Apys. “Lo intento, pero parece que bloquea todos mis ataques. En cuanto los uso, el parásito los absorbe. No puedo.” “Vamos, Silvana”- la animó Lilith- “Has demostrado un poder psíquico enorme hasta el momento. Hasta Efestion se sorprendió, y eso que él también los posee. Tienes que poder hacer algo.” “¿Y si intentas sobrecargarlo? Podría funcionar.”- sugirió Apys. “Quizás si...”- susurró Lilith. “¿Qué? Haré lo que sea, de verdad”- respondió la ansiosa y desesperanzada Silvana. “Una vez oí decir que Efestion podía absorber energía psíquica de otros para usarla en un ataque o defensa más poderoso. Si usas ese poder y luego combinas nuestro poder con el tuyo quizás logres librarte de él.” “Esta bien. ¡Allá voy!” “¡Intenta no matarnos! Si nos dejas sin energía suficiente para que nuestro cerebro siga funcionando, moriríamos.” Silvana se concentró. Primero localizó psíquicamente la posición exacta de cada uno y analizó la cantidad de energía psíquica de sus compañeros. Aquello le pareció muy interesante, pues descubrió que ella era la que más tenía, seguida de Lilith, después Apys, Ferethor y por último Timly, pero decidió no revelárselo a sus amigos porque seguro que el enano se ofendía. Cuando estuvo segura de la posición y de la cantidad, se concentró en absorber su energía. Se sorprendió de poder hacerlo a la primera, pero sin querer lo hizo muy deprisa y antes de poder rectificar, sus compañeros se tambalearon al notar el bajón de energía, se sentían aturdidos, como si no vieran con claridad. Silvana reunió toda la energía posible hasta que consideró que absorber más sería peligroso. Sin embargo, notó que seguía recibiendo energía. ¿quién se la estaba cediendo? Pensó en Lilith, quizás había notado que no tendría suficiente o que lo había hecho mal y le estaba ayudando, pero para su sorpresa descubrió que era Ferethor el que se la estaba cediendo. Alarmada por el bajo nivel de energía que le quedaba a Ferethor, Silvana creó una barrera entre sus mentes para protegerlo. Después realizó el ataque psíquico más poderoso que pudo. Los debilitados compañeros sólo notaron un ligero temblor de tierra, mientras que en el interior de Silvana se libraba una guerra. Cuando el temblor acabó, Silvana se desplomó semiinconsciente y solo logró escuchar a Ferethor decir: “Lo conseguiste, Silvana” antes de desmayarse. Capítulo 18: Profundidades marinas. Cuando Silvana despertó, se encontró en una tienda de campaña. No conseguía enfocar bien la vista, estaba aturdida y le dolía la cabeza una barbaridad. Cuando logró sentarse y permanecer así sin que le entraran ganas de vomitar, se asomó por la puerta de la tienda y vio a Timly haciendo guardia. En cuanto la vio, fue hacia ella y le recomendó que descansara un poco más, dentro de poco amanecería y podrían hablar los cinco tranquilamente de lo sucedido. Aunque lo de tranquilamente era un decir, porque todos se estremecían solo con pensar en eso, especialmente Silvana. A la mañana siguiente te reunieron todos y comentaron lo que había pasado, todos (excepto Silvana) estuvieron de acuerdo en que fue culpa de no vigilar a Silvana. Si hubieran montado guardias no hubieran capturado a Silvana, por lo menos no tan fácilmente. Si no fuese por Ferethor quién sabe que podría haber pasado, pues no se habrían percatado de que Silvana había sido capturada hasta por la mañana, y quizás el parásito se habría desarrollado lo suficiente como para resistir el ataque. Aunque nadie le preguntó a Ferethor por qué había ido a esas horas a la tienda de Silvana, todos se lo imaginaban, incluso la propia Silvana, que también había pensado en ir a hablar con Ferethor esa noche (y muchas de las anteriores). Así que decidieron que montarían guardias en la tienda de Silvana cada noche por si acaso. Pero la cabezota de ella seguía pensando que si supiera cuidar mejor no habría pasado nada y que con su nueva forma (aunque demoníaca) tendría más posibilidades de matar a Krytion, cosa que todos negaron. Además, Ferethor pensó que durante su próxima guardia podría hablar con Silvana. Esa noche acamparon cerca de la entrada de una cueva que los llevaría hasta la costa oeste del reino de Leana. La primera guardia la hizo Lilith, y acabo echándole la bronca a Silvana para que se fuera a dormir y no la interrumpiera cada dos por tres para decirle “No hace falta, de verdad. Aquí no me atacará nadie.” después la sustituyó, Timly, después le tocó a Apys y las últimas horas antes del amanecer le correspondieron a Ferethor. Pensó en despertar a Silvana, pero sabía que si la despertaba ya no se volvería a dormir y que estaría cansada el resto del día. Mientras, Silvana (también despierta) no sabía si salir y hablar con él, pero es que en realidad no se le ocurría que podía decirle. A los tres cuartos de hora de guardia, Ferethor se decidió a hablar con ella, pero cuando se dispuso a arañar la puerta de la tienda, casi se da de bruces con Silvana, que se disponía a salir para hablar con él. Y otra vez la misma situación. Los labios casi rozándose, una tensión enorme y las piernas no les temblaban porque estaban de rodillas. “¡Buenos días!”- dijo rápidamente Ferethor con torpeza. “¡Oh! ¡Buenos días! ¿Querías algo?” “¿Por qué lo preguntas?” “Es que... como... estabas a punto de entrar...” “¡Oh! Si... esto... solo quería... ver cómo estabas...” “Bien. Es un poco pronto todavía ¿no? ¿Has pensado que hoy saldríamos antes?” “Sí, sería lo mejor. Si te parece bien, por supuesto.” “Claro.” Se levantaron deprisa, Silvana casi se cae de bruces al tropezarse, y mientras ella preparaba la fogata y el desayuno, Ferethor se fue acercando a las demás tiendas para ir despertando a los demás. Cuando terminaron de desayunar, se dirigieron hacia la entrada de la cueva. Lilith invocó luz y Apys los guió a través de las galerías. No encontraron nada especial, solo algunos bichos. Cuando salieron de la montaña, distinguieron un paisaje distinto al que acostumbraban a ver. Había hierba, se distinguían bosques, algunas montañas, y el enorme mar interior del este. Parece todo normal, pero tenían la sensación de que no lo era. Iban todos alerta a cualquier cosa, pero parecía que no había ningún peligro. Aun así no podían quitarse de la cabeza la sensación extraña. Pronto comprobaron que no se veían aves ni insectos, y eso les puso más nerviosos. A veces se distinguía alguna mosca u otros pequeños insectos voladores, pero no demasiados. Apys les metió prisa para que llegaran a la orilla del mar lo antes posible, y nadie se quejó de la apresurada marcha. Cuando llegaron a la pequeña playa, tampoco vieron ningún pez en la superficie del mar. Cuando llevaban unos minutos sentados en un tronco caído cerca de la orilla, les llamó la atención el sonido de un aleteo ahogado por el agua que provenía del fondo del mar. Apys los calmó diciendo que eran los que los esperaban. Cuando la sirena y el tritón sacaron la cabeza fuera del agua, Apys se acercó y habló con ellos en una lengua desconocida hasta ahora por los cuatro compañeros, eran como unos pequeños chillidos y gorgoteos (un idioma bastante feo). Silvana observó a los extraños, que en ese momento se acercaban a Apys y se sentaban en la orilla, dejando ver todo su cuerpo. Eran hermosos, las criaturas más hermosas que había visto nunca, pero, a la vez, las más extrañas. Sus rostros eran finos y bien proporcionados, sus ojos eran completamente negros y sin parpados y tenían agallas en ambos lados del cuello aunque parecía que también podían respirar por la nariz gracias a sus pulmones. La sirena tenía el cuerpo de mujer (hasta la cintura) delgado y estilizado, pero se podía apreciar en ella una fuerza y una vigorosidad impresionante, su piel era (en apariencia) suave y tersa, y era de color rosado, como el cielo al atardecer, mientras que sus cabellos y cola marina eran de un color rosado profundo, más oscuro que su piel, sus escamas soltaban hermosos destellos del color del arco iris, parecían pequeños diamantes rosados. El tritón, era musculoso, pero delgado y grácil al igual que la sirena, su piel era igual que la de la sirena, pero de color azul agua y sus cabellos y su cola eran del color del agua de las profundidades del mar. Se asombró del aspecto de aquellos seres, pero más se asombró de que lo que parecían cabellos, eran en realidad una multitud de finas aletas que salía de sus cabezas hasta alcanzar una longitud considerable. Se dio cuenta de que eran las primeras cuatro personas (además de las dríadas) que los veían en cientos de años, quizá miles. Apys les explicó que eran dos enviados de la reina Leana. La sirena se presentó en el idioma común como Serena y el tritón se llamaba Dairon. Silvana se enteró más tarde de que eran marido y mujer (en realidad, entre las sirenas y los tritones no existía el matrimonio, sino que cada cual se juntaba con quien quería). Les dijeron que ellos eran los encargados de llevarlos frente a la reina Leana y al rey Cadixus. Todos se plantearon la misma duda, todos menos Apys. ¿Cómo llegarían al fondo del mar sin ahogarse en el intento? Pero ninguno lo preguntó y esperaron a ver que hacían. En ese momento, y para asombro de Silvana, Ferethor, Timly y Lilith, las colas de la sirena y el tritón empezaron a brillar de forma extraña. La luz cegó a los compañeros, y cuando pudieron enfocar de nuevo la vista, vieron a los dos personajes de pie frente a ellos. Silvana no salía de su asombro, esas criaturas eran fascinantes. Cuando se fijó en su nuevo aspecto, vio que todo seguía igual salvo la cola, que mantenía el mismo aspecto pero que se había separado en dos para formar dos piernas con escamas y una gran aleta en cada tobillo. Serena se acercó a Ferethor y Dairon a Silvana. Pusieron sus manos a cada lado de la cabeza de Silvana y Ferethor y susurraron algo en su idioma. Al momento, se creó una burbuja alrededor de sus cabezas, con la que según ellos podían respirar bajo el agua. Después hicieron lo mismo con Apys, Timly y Lilith. Serena y Dairon recuperaron su forma habitual y se sumergieron en el mar. Cuando Silvana los siguió junto con sus amigos, notó el agua fría y cuando se sumergió cerró la boca y dejó de respirar. Notó que no se mojaba la cabeza y miró alrededor y vio que Apys estaba junto con la sirena y el tritón, esperándolos. Cuando se quedó sin aire, emergió de nuevo y respiró, no se había atrevido a intentar respirar dentro del agua. Lo mismo les pasó a sus compañeros. Después de tres intentos lo consiguió junto con Lilith. A Ferethor le costó cuatro intentos, y a Timly unos cuantos más. Cuando ya estuvieron todos junto a Serena y Dairon, emprendieron el viaje hacia las profundidades marinas.


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