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  fantasia > RolEteryum Capitulos 15 y 16

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se publicó en la web el 02 de Enero del 2006

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  Categoría: fantasia > Rol
  Titulo:

Capítulo 15: ¿Dónde se ha metido Silvana? Al internarse en la cueva, la oscuridad, los envolvió. Timly, Apys, Lilith y Silvana podían ver en la oscuridad, veían el frío contorno azulado de las paredes de la cueva y de vez en cuando manchas rosadas que correteaban por la cueva. Silvana estaba atenta a las manchas rosadas y de momento ninguna se parecía a una araña, esto la tranquilizó un poco. Cuanto más se adentraban en las galerías, más abundantes se hacían las manchas rosadas, más de una vez pisaron a lo que parecían pequeños lagartos o insectos. Ferethor no veía nada de nada y esperaba a que sus ojos se acostumbraran un poco a la oscuridad, pero no lo hicieron, así que, después de darse de morros dos veces contra la pared, tuvo que agarrarse a la cintura de Silvana. En algunas galerías se encontraban con bichos más grandes de lo normal (gusanos, arañas, Slynkers,...) pero Timly se deshacía de ellos de un simple hachazo. La primera vez que el enano vio una araña más grande de lo normal, lo dijo solo para informar, igual que con los demás bichos, pero las siguientes veces lo evitó porque Silvana se ponía a chillar y a temblar cada vez que oía esa palabra. Cruzaron la cueva con rapidez y sin problemas. Cuando llegaron al otro lado ya era de noche, así que acamparon para pasar la noche allí. Todavía no estaban en Ákare, si no que se encontraban entre dos montañas que hacían de frontera. Ferethor no podía dormir, todavía le daba vueltas a lo que había pasado la noche anterior. Además, durante todo el camino por las cuevas, fue cogido de la cintura de Silvana, había sentido el calor de la muchacha y sus temblores cuando pensaba en arañas. La situación entre los dos estaba interfiriendo en la misión, tendría que hablar con ella para aclarar todo, pero de solo pensar que debía estar a solas con ella le temblaban las piernas. Después de muchos intentos por salir de la tienda y dirigirse a la de Silvana, logró levantarse y hacerlo. Cuando llegó a la tienda de Silvana, arañó suavemente la tela de la puerta para llamar a Silvana. Como no recibía respuesta, arañó la tela haciendo más ruido. Nada. Pensó que sería porque Silvana tendría el sueño muy profundo. Se paró a escuchar, pero no oyó nada dentro de la tienda, ni siquiera su respiración, así que decidió abrir la puerta de la tienda para echar un vistazo, por si algo iba mal. Pero cuando la abrió se llevó una sorpresa. ¡La tienda estaba vacía! Podría haber pensado que Silvana quizás estuviera paseando, pero le extrañó que Silvana prefiriera rajar la pared del fondo en vez de salir por la puerta. A los pocos segundos estaban los cuatro despiertos y bastante nerviosos, así que empezaron a buscar a Silvana. Mientras, Silvana se despertaba en una oscura celda que, por lo que pudo apreciar, estaba bajo tierra. No recordaba nada excepto que habían rasgado su tienda y la habían noqueado con cloroformo. Echó un vistazo a su alrededor, pero solo vio fría piedra por todas partes, uno barrotes que la tenían prisionera y unas manchitas rosadas correteando por todos sitios. “¡Qué asco! Espero que no haya arañas.” pensó. Pero pronto dejó de preocuparse por las arañas al ver una forma de un rojo intenso que no pudo asociar a ninguna criatura que conociera. La criatura debía de estar ardiendo, no era normal que desprendiera tanto calor. Ver en la oscuridad era muy útil, pero no era igual que la vista normal, ahora solo podía ver el contorno de lo que se acercaba hacia ella. “¡Vaya! Veo que ya te has despertado.” “¡Mirad aquí!”- gritó Timly. Habían estado buscando a Silvana durante casi medio día. No habían visto nada de nada por los alrededores. Pensaron en la cueva por la que llegaron el día anterior, pero la descartaron porque Silvana nunca entraría allí por las arañas y si allí hubiera estado el que la había secuestrado lo habrían visto o descubierto el día anterior. Además, Apys dijo que las dríadas habían explorado hasta el último rincón de las galerías y no habían encontrado nunca nada fuera de lo normal. Pero parecía que Timly había encontrado por fin algo. “Es una simple madriguera, Timly. Ni siquiera cabemos por ese agujero.”- dijo Lilith. “¿Una madriguera? ¿Para quién? No veo muchos animales por aquí. ¿Tú si, Lilith?” “El enano tiene razón, esto no es una simple madriguera.”- dijo Ferethor echando un vistazo por dentro del agujero.- “Si miráis dentro, veréis que la entrada es más grande, lo que pasa es que esta piedra de aquí la tapa casi toda.” Tuvieron que empujar los cuatro juntos de lo que pesaba la roca. Una vez dentro, se dispusieron a seguir la única galería que existía. “No pienso ir otra vez a oscuras. Lilith, ¿no puedes hacer nada?” dijo Ferethor. Lilith realizó un hechizo para que apareciera una lucecita blanca que revoloteara entre ellos para alumbrar. Silvana abrió los ojos. “¿Dónde estoy?” entonces se acordó de todo. El que la había secuestrado se había acercado para golpearle la cabeza. Le dolía mucho, ya podía haberla dormido con cloroformo como la primera vez, por lo menos luego solo te sentías mareado y no con la cabeza apunto de estallar. Estaba tumbada boca arriba en una especie de camilla de metal con las manos y los pies atados a la fría superficie de acero y amordazada. Estaba medio cegada por una blanquecina luz muy potente, debía de ser un hechizo, así que el secuestrador debía de ser una persona con un mínimo de inteligencia. Con las manos atadas no podía usar magia, y sin poder ver al tipo que la había secuestrado no podía usar sus poderes psíquicos. “¿Dónde narices estará el subnormal que me ha secuestrado?”- dijo en voz alta. “Esa no es manera de tratar a una persona, jovencita.”- dijo una voz que provenía de la oscuridad, fuera del circulo de luz. Cuando el secuestrador salió a la luz contemplo su amorfa figura. Tenía los ojos totalmente negros, pústulas por toda la cara (si a eso se le podía llamar cara), su boca parecía una cicatriz torcida y estaba completamente calvo. Llevaba una túnica negra que tapaba su cuerpo pero que dejaba adivinar un cuerpo retorcido y con bultos que le hacían parecer un monstruo y que dejaba ver unas manos de uñas largas y negras muy nudosas. Nunca había visto nada parecido, pero supuso que eso había sido un humano o un elfo en tiempos anteriores. “¿¡Qué narices es eso?!- dijo aterrorizada refiriéndose a lo que el secuestrador llevaba en la mano. “Tranquila, no te dolerá... mucho- dijo con voz áspera. Capítulo 16: El parásito. Ferethor y los demás llevaban mucho rato vagando por las galerías de la cueva. Anduvieron en círculo, entraron en túneles que acababan bruscamente,... Ni si quiera el hechizo localizador de Lilith sirvió. Cuando ya estaban desesperados y suficientemente perdidos como para no saber el camino de vuelta, oyeron una voz rebotando por las paredes. La siguieron y cada vez se hacía más nítida hasta que supieron que era de Silvana y que los estaba llamando a ellos. Esperanzados se dieron prisa por ayudar a su amiga. La lucecita invocada por Lilith se adelantó y ascendió al techo de una estancia circular muy amplia iluminándola por completo. Lo que vieron al llegar los dejó atontados como si no pudieran creerlo. Vieron a Silvana (hasta ahí todo normal) pero de su espalda salían dos enormes alas de plumas negras, de sus tobillos y de su cabeza salían alas de murciélago a ambos lados de cada uno, sus ojos se habían enrojecido por completo, ni siquiera se veían sus pupilas, el cabello estaba negro azabache, de su boca salían dos colmillos y sus manos eran garras. Apys se percató de una presencia más en la sala y descubrió que provenía del extremo más alejado, casi en penumbras vio a un ser deforme tapado por una túnica negra. “¡Saluda a tus amigos, Silvana!” “¡¿Qué le has hecho, maldito cabrón!”- gritó Ferethor al deforme. “¡La he hecho más fuerte!” ¡¿Y se puede saber quién te crees que eres para hacerle esto a Silvana?! “Soy su abuelo, ¿te parece poco?” “¡¿Qué?! ¡¿Tú eres Zelltion?! ¡Pero si se suponía que estabas muerto!”- dijo la confusa Lilith. “Acertaste pequeña elfa. Pero solo en la primera parte porque, como veis, no estoy muerto.” “¿Y se puede saber qué le has hecho a Silvana? Suponiendo que esa sea de verdad nuestra Silvana.”- dijo Apys. “Como ya he dicho, la he hecho más fuerte.” “¡Vamos, no te hagas de rogar y suelta ya tu discursito de psicópata para contarnos tu plan para dominar el mundo!”- dijo Timly con sarcasmo. Y como ya sabemos, los malos nunca se resisten a alardear de su plan perfecto y malvado, así que Zelltion accedió a dar el discursito (el cual voy a resumiros para hacerlo menos aburrido). Zelltion es el padre nada menos que de Krytion y de Efestion y el antecesor del trono de Ákare. Según la historia, Zelltion consiguió dominar todo el mundo y esclavizar a toda criatura viva de Eteryum, pero Efestion y un grupo de rebeldes consiguieron derrotarlo y salvar una parte de Eteryum que poco a poco se fue extendiendo y purificando y pasó a ser conocida como Andalan. La otra parte Eteryum fue llamada Ákare y siguió siendo gobernada por Zelltion. Pero Krytion tenía muchísima ambición y ser de poder, y envidiaba en cierto modo a su hermano por poder gobernar su propia nación. Él era el primogénito y había estado destinado a gobernar el mundo, pero su hermano pequeño se lo había impedido, era hora de ajustar cuentas. Pero Zelltion no estaba dispuesto a dejar el poder, así que Krytion ideo un plan para sacarlo del trono a la fuerza, lo mató. O por lo menos eso se creía. Pero ya está visto que logró escapar, aunque no sin consecuencias. El plan maléfico de Zelltion era más o menos el siguiente: secuestrar a Silvana e introducirle un parásito en el cerebro, el parásito aumentaba muchísimo la fuerza del portador, agudizaba sus sentidos y cambiaba su forma física para darle más ventajas (casi siempre de forma mas bien macabra), el problema del parásito es que, como cualquier parásito, acaba matando al portador. Pero el parásito que tenía Silvana estaba modificado mágicamente para que matara más lentamente y para que Silvana obedeciera en todo a Zelltion, de esta forma, podría matar a su hijo y recuperar su trono para más tarde ir a por Efestion y volver a dominar el mundo. “Pero vosotros os habéis entrometido, así que acabaré con vosotros y no podréis hacer nada por evitarlo” “Nosotros sabemos defendernos abuelo” “Mide bien tus palabras enano, ¿estás seguro de que podrás matar a tu amiga llegado el momento? ¡Ya sabes lo que tienes que hacer, Silvana!” En ese momento, Silvana extendió sus nuevas alas y lanzó un rugido a sus compañeros, ya no le quedaba ni una pizca de humanidad. Un vacío oscuro apareció alrededor de Silvana y lanzó un poderoso hechizo sobre sus amigos. Lilith intentó pararlo con un escudo mágico, pero le fue imposible y cayeron todos aplastados por una fuerza invisible. Apys logró ponerse de pie antes que los demás y lanzó una flecha con su arco a Silvana, pero la flecha paró en seco justo delante de ella, se dio media vuelta y se clavó en el hombro de Apys. Con un chillido de dolor, Apys cayó al suelo en medio de un charco de sangre. Lilith lanzó un hechizo sobre Apys después de arrancarle la flecha y curó su hombro. Mientras, Timly se escurrió fuera del alcance de Silvana y de la vista de Zelltion. Cruzó la sala gracias a las sombras del lateral derecho y se fue acercando a Zelltion, que no se percató de nada porque estaba demasiado entusiasmado con su obra maestra. Ferethor salió corriendo hacia Silvana con la espada en alto, no pensaba hacerle daño, sino darle con el escudo para intentar aturdirla y, si era posible, dejarla inconsciente. Silvana le señaló con un dedo y de él salió un rayo negro y rojo que Ferethor esquivó con agilidad. Pero no tuvo tanta suerte con el segundo, que le alcanzó en pleno pecho y lo derribó. Cuando Silvana estaba apunto de rematarlo con sus garras, sucedieron dos cosas: la primera es que Lilith lanzó un hechizo curativo a Ferethor y la segunda, que Zelltion soltó un grito desgarrador en respuesta al hachazo de Timly. Zelltion estaba muerto y Silvana desorientada sin alguien a quien obedecer. Los cuatro se pusieron delante de Silvana esperando que hiciera algo. Ella estaba muy confundida, al haber muerto Zelltion, el parásito ya no recibía sus ondas psíquicas y ya no tenía que obedecerle así que Silvana volvió en si y comprendió lo que acababa de suceder.


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