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  terror > PesadillasEl sonido de la lluvia

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se publicó en la web el 28 de Julio del 2008

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  Categoría: terror > Pesadillas
  Titulo:

Estos son fragmentos, de un libro que aun no puedo terminar.Decidi cesar la escritura de esta historia porque literalmente me estaba volviendo loco.Luego lo terminare. CAPITULO 1 -Sus parpados comenzaban a sentirse cansados, el café parecía no haber hecho efecto, le había dicho al sujeto que lo quería bien cargado, imbécil. -Habían sido jornadas largas de trabajo y por momentos comenzaba a quedarse dormido. Apenas se distinguían algunos metros de carretera frente al coche, la lluvia parecía hacerse más intensa conforme se extendía la vieja y descompuesta carretera. -El locutor en la radio había dejado de hablar, lo que significaba que eran pasadas las 12:00 mientras algunos sucios letreros aparecían en la orilla del camino avisando la próxima desviación, y la cantidad de kilómetros que faltaban para el pueblo más próximo. -Quizás debería regresar, no había un clima propicio y después de todo, si volvía al día siguiente con más personas, podía levantar el reporte con mayor rapidez y dejar el asunto en manos del departamento de análisis. Sin embargo, podía pasar la noche ahí, adelantar la investigación, así al día siguiente solicitaría la presencia del equipo pericial, y afinaría los detalles faltantes. -Volvería a casa por su maleta, y tomaría el vuelo Phoenix para el anochecer. -Habían decidido ir a Europa, comprarían alguna finca o un rancho, y con algo de suerte compraría un caballo también. -El coche comenzó a vibrar de una manera extraña acompañado de un cascabeleo. Parecía que las llantas tenían un problema. Detuvo el auto y bajo a ver lo que sucedía. La tormenta parecía que no tenía intenciones de ceder. -La luz de la linterna dejo ver el origen del ruido. Se encontraban en una superficie de madera. Una serie de troncos y tablas unidas. -Camino un par de metros adelante, sin poder ver demasiado, más que la húmeda y podrida madera bajo sus pies. -Ahí la madera era más delgada, y crujía a cada paso que daba, estaba resbaloso, y podía percibir un aroma, que solo…. -El camino terminaba ahí de pronto, sin previa advertencia. -La parte en la que se encontraba se mecía agitadamente. Parecía ser una extensión del muelle. -Podía escuchar una especie de zumbido. Era aun perceptible entre el ruido de la tormenta. -Se acerco a la orilla lentamente, el muelle aun se movía. -Había un extraño bulto blanco, parecía una tela sobre de una roca. Pero se movía, parecía latir, mientras emitía ese zumbido constante. -El ruido ceso repentinamente. Apunto con su arma hacia el extraño bulto que dejo de latir. -Sus manos temblaban, podía sentir miradas detrás de él, al frente, en todos lados. Viro hacia su espalda y hacia el frente. El sonido de la radio estaba distante, su corazón se estremecía con violencia, entonces, el muelle dejo de moverse, como si hubiese topado con algo. -Disparos. Una serie de ruidos agudos se alzaron entre la tormenta. Llego al auto, e intento llamar a la base, a ciegas. Miraba frenéticamente a todas partes, pero solo veía la lluvia, las gotas de lluvia iluminadas por los faros del automóvil. -Base. Base.- Silencio. Nadie contestaba del otro lado. Cambio la frecuencia desesperadamente sin quitar la vista del exterior. -¿Puede escucharme? ¿Hay alguien ahí?-La madera crujía, una corriente de viento comenzaba a azotar el muelle con mayor fuerza. -Camino 54 ruta 3, necesito ayuda por favor. -Cerró la puerta del auto. Intento encenderlo, el motor parecía estar ahogado. -Vamos, vamos.-No sabía qué diablos había sido eso, pero debía salir de ahí, fuese lo que fuese. -Nada, el coche continuaba sin encender. -Aun tenia balas. Podía correr, internarse en la carretera, y no detenerse hasta la luz del sol. Pero le atraparía, no sabía dónde estaba. La desviación. -Si lograba llegar hasta la última desviación, podría buscar ayuda. Pero si se alejaba demasiado del auto…. -Abrió la portezuela lentamente y en silencio. Sin embargo había olvidado apagar el automóvil y este emitió un tintineo. Cerró la puerta de inmediato y echo a correr camino atrás. -No podía ver nada más allá de sus pies y la intensa lluvia. Escuchar solo su respiración y el impacto del agua al estrellarse en el suelo, en sus oídos. -Miraba a todos lados pero sin detenerse, corría lo más rápido que sus piernas y su condición física le permitían, impulsado por el pavor y la adrenalina. -Se detuvo después de una hora. No sabía dónde estaba, aun no lograba ver el letrero de la desviación. Ni si quiera alguna indicación, nada. Estaba solo en medio de aquel extraño lugar. Perdido. -Algo se movió dentro de su bolsillo. Paranoicamente dio un manotazo en su pierna, y la alumbro. No había nada. -Que idiota, se estaba dejándose llevar por el miedo. - Metió la mano en su bolsillo. La pantalla llevaba en letras grandes “Batería baja”. -La barra de señal se encontraba completamente ausente. No podía marcar. -Continúo caminando en la oscuridad durante 20 minutos. -Su bolsillo vibro de nuevo. El celular advertía una vez más la ausencia de batería. La barra de señal variaba. Aumentaba y de nuevo descendía. Debía intentar hacer una llamada, antes de que la pila se acabara. -Debía llamar a alguien que de verdad iría hasta ahí. El celular vibro una vez más. Había recibido un mensaje nuevo. -“Tengo todo listo, pasa mañana temprano. Así podremos divertirnos un poco antes del viaje. Besos. Angi.” Habia sido enviado a las 6:00 pm. -Marcar. El timbre de espera sonó un par de veces. -Contesto la operadora, indicando que mandaría a buzón la llamada. -Marco de nuevo. Esta vez sonó un par de veces, y entonces. -Si? -Angi. Por favor necesito que vengas por mí, estoy en el camino 54, toma la desviación a la izquierda, ruta 3. -No te escucho -Necesito tu ayuda. -¿Qué sucede, donde estas? -Camino 54, desviación -Estoy ocupada, además está lloviendo y tú sabes que no me gusta manejar así. -Por favor, estoy en medio de la carretera. -Deja el teléfono….-Interrumpió una voz masculina del otro lado. -Guardo silencio. Escuchaba algunas risas y la respiración de dos personas. -Espera… creo que es importante.-Dijo la voz femenina. -Colgó. Una corriente de ira inundo su cuerpo, ella siempre había sido así, nunca debió pensar que iba a ser diferente. -Marco el único teléfono que conocía de memoria. -El timbre del teléfono sonó de nuevo. Por favor contesta… -Una serie de escalofríos comenzaron a nacer de su espalda. La operadora de nuevo contesto enviándolo a buzón. -Por favor, necesito que me ayudes, estoy en medio de la carretera, en el camino 54 en la desviación a la ruta 3, algo está sucediendo. -Colgó, pero la pantalla ya estaba apagada. Se había acabado la batería del celular repentinamente. -Debía seguir caminando. No podía quedarse ahí, y arriesgarse a que lo atraparan, o lo que sea que pudiese suceder, no podía quedarse ahí. -Continúo caminando sin un rumbo marcado. Sin poder ver, o sentir algo, cada parte de su cuerpo estaba demasiado fría, el agua helada comenzaba a hacer que algunos miembros se volvieran insensibles. -Su desesperación crecía a cada minuto que pasaba, sin poder ver, o escuchar nada, gritar sería inútil, no sabía a dónde ir, ni que hacer. Despues de dos horas había dejado caer sus esperanzas de poder encontrar el camino a cualquier lugar, después de todo, se encontraba a kilómetros de la ciudad más próxima, de cualquier persona que pudiese ayudarle, incluso si Angélica o Lila fuesen en su ayuda, seguramente estaría muy alejado de la carretera. -Con dificultad logro ver las manecillas de su reloj. Marcaban las 2:47, la pesadilla estaba lejos de terminar. -Sus pies estaban helados, húmedos, adoloridos, sus nervios alterados a su mayor grado. Su paranoia se había vuelto permanente. La luz de la lámpara comenzó a parpadear. -No puede estar sucediendo. La golpeo y cerro sus ojos con toda la fe de que cuando los abriera la luz permanecería encendida. Repentinamente, vio una superficie casi lisa, en una oscuridad azulada. Tallo sus ojos para retirar el agua, inútilmente, puesto que la tormenta de nuevo le cubrió la cara. -Abrió los ojos. La luz de la linterna permanecía encendida. -Despues de al menos una hora, estaba más tranquilo y comenzaba a pensar con mayor frialdad. -Ahora que lo pensaba. No recordaba el reporte de aquel lugar. Pero debía concentrarse en cómo salir de ahí, encontrar la forma de regresar. Lo mejor que podía hacer, era intentar cortar camino hacia la ultima desviación, puesto era lo más cercano, intentar llegar de vuelta hasta la ciudad le tomaría al menos un día y medio. -Viro un poco a la izquierda y comenzó a trotar en línea recta. -A esa velocidad ni si quiera podía ver el suelo con claridad, solo la imagen distorsionada de la luz de la linterna agitándose, iluminando las gruesas y continuas gotas de agua. -Un par de minutos después, bajo la marcha y continuo caminando, estaba seguro que había tenido algún progreso, puesto que había ido a una buena velocidad, seguramente ahora estaba lejos de… -Intento enfocar bien la vista, y retiro el agua en sus ojos. Una especie de charco se extendía frente a él, a la derecha, y a la izquierda, y crecía conforme apuntaba a los lados y mas haya. -No era cierto, no podía ser. El agua ya agitada, comenzó a moverse aun mas a sus pies, varias ondas llegaban del centro y los costados con brusquedad y prominencia. ¿Cómo es que había regresado ahí? llevaba horas alejándose. -Varios ruidos comenzaron a crecer conforme las ondas indicaban que lo que fuese, se estaba acercando, en dirección hacia a él. -Aun tenía balas, podía permanecer ahí, después de todo era un oficial de policía. A pesar de su temperatura, su cuerpo se helo, su corazón latía en sus oídos. -El parpadeo de nuevo. La luz de la linterna se apago y encendió tres veces. La golpeo, con desesperación, los sonidos crecían. La luz se apago. -Una serie de gritos guturales y grotescos estallaron. Podía sentir que estaban frente a él. Eran muchos. -Echo a correr, con todas sus fuerzas, mirando la profunda oscuridad, disparo hacia atrás descontrolado. Sintiendo el agua golpear todo su cuerpo. Huyendo de los gritos, que se alejaban lentamente conforme escapaba de eso, ahora solo podía escuchar el agua en sus oídos, el latido de su corazón y su respiración exaltada. -Se había alejado. Aun no podía ver nada, y el miedo se había apoderado de su cuerpo y su alma. Solo sabía una cosa. Debía seguir adelante, no podía volver atrás, no podía encontrarse de nuevo con aquel lago, o mar lo que maldita sea fuese, tenía que alejarse. -Arranco de su cuello el crucifijo que llevaba y lo sujeto con fuerza mientras continuaba caminando. -Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga señor vuestro reino, hágase señor tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Dios mío, dios te salve maría…..-Se sentía tan desnudo e indefenso en la oscuridad. Como si cientos de miradas lo observaran burlonamente, con morbo, como un pequeño insecto al que puedes aplastar en el instante que desees, y lo ves, intentando desesperadamente escapar de ti, y pones el dedo frente a el, y corre hacia atrás, hacia un lado, y te causa placer, mirarlo sufrir, inferior. Entonces, arrancas una antena. Despues una pata. Lentamente, tortura. -Podía escuchar algo. Música, al frente, en alguna parte, estaba cerca. -Comenzó a correr como el insecto que ve por fin la salida, pero sabía que aun le observaban, en cualquier momento, podían ponerle fin. Pero no importaba, la música en el aire como la luz al final del túnel, sentía que su encuentro se hacía eterno, sus piernas estaban cansadas. Debía llegar. La música crecía, eran violines, por fin, estaba salvado. Sin embargo no veía luz alguna al frente, solo la música. -Llego. Camino más lento, la música estaba ahí cerca, solo tenía que encontrarlo. -Camino despacio con las manos al frente intentando tentalear algo, entonces, toco la húmeda y resbalosa superficie de lo que parecía ser una construcción. -Recorrió la construcción y continúo caminando hasta que el edificio se separo de sus manos. Se dirigió en línea recta, desesperado y temeroso de encontrar algo que no fuese una pared, o que pudiese tropezar, cualquier cosa. -La música estaba ahí frente a el. Una superficie de plástico mojado toco su mano. Lo recorrió, la música provenía de ahí dentro. Encontro la perilla. La puerta estaba abierta. -Entro y cerro la puerta. Entonces un nuevo miedo lo baño desde la punta de su cabeza hasta los pies. Se había encerrado así mismo en una caseta en la oscuridad, aun sin ver nada, ¿solo?. -Se replegó hacia la puerta y asi, recorría la pared intentando provocar el menor silencio posible. La pared no era muy larga, entonces, localizo el interruptor de la luz. -Lo presiono, pero no sucedió nada. Intento varias veces, desesperado pero nada. -¿Hola?.-Su voz no hizo eco, debía ser un lugar pequeño. -¿Hay alguien?.-Nada. Tenia que intentarlo, de todas formas, era su única opción. -Camino lentamente con la pistola apuntando al frente, como si caminara directamente hacia la boca de un animal gigante, que esperaba que entrarara por si mismo , y ser enguyido. -Su cintura choco con algo duro de pronto. Una bala escapo por instinto y estayo en la pared, que se encontraba justo frente a el. -Tentaleo en la mesa, y logro encontrar una vela, ya algo derretida. -Un aroma fétido golpeo como un látigo su nariz de repente seguido de varios zumbidos. Se alejo de inmediato con la pistola al frente de nuevo, ya estaba arto. Entonces piso algo, parecia ser una cajita. -Tomo los cerillos, estaban húmedos. Intento encenderlos, pero ninguno funcionaba. -Quedaban tres. Encendió uno, y una pequeña y amarillenta luz ilumino un pequeño radio de distancia. Encendió la vela con cuidado, y camino con la pistola en la otra mano. -Pudo ver en la mesa una botella vacía, una vieja radio, que tocaba música clásica, y un plato con comida echada a perder, habían algunas moscas sobre de ella. -Entonces, su cuerpo se relajo. Su cuello y su cabeza estaban muy adoloridos a causa del estrés, pero era un alivio por fin ver algo. Despues de un par de minutos sus ojos se acostumbraron. Se recargo en la pared y se escurrió por ella hasta quedar sentado en el suelo. Parecía ser una especie de caseta de vigilancia, estaba vieja, y por el aspecto de la comida, desde hacia días, quizás semanas nadie había estado ahí. -No quería pensar en nada, ni que haría para salir, o a donde iría, no quería imaginar o si quiera recordar si pudo ver algo de lo que se encontraba en el lago, o aquel lugar. Solo estaba a salvo por el momento. Ahora sabía que no estaba ciego, sin embargo, también supo que no estaba soñando. -Coloco la pequeña y amarillenta vela en la mesa, que iluminaba con una luz tenue la vieja caseta. -Sus ojos estaban cansados, pero no quería dormir. Duro un par de horas más, seguramente el amanecer no estaría lejos. Sus ojos se cerraron lentamente a pesar del arduo intento de mantenerse despierto. La caseta apenas iluminada se desvaneció lento con el eco de la música, se fueron en la lejanía.


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