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  eroticos > DominaciónConfesiones de la puta de mi esposa

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se publicó en la web el 20 de Octubre del 2008

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  Categoría: eroticos > Dominación
  Titulo:

Hola todos. Espero que les guste el siguiente relato ya que todo su contenido es verdadero, o al menos así me lo ha contado mi esposa. Hace dos años, cuando mi esposa y yo todavía éramos novios, tuvimos un período en el que casi no podíamos vernos, ya que vivíamos cada quien en su respectiva casa y yo trabajaba y estudiaba, mientras que ella sólo estudiaba. Fue cuando en un fin de semana que por fin pude verla cuando noté cierto cambio en su actitud, como que se apartaba de mí cuando alguien le hablaba por el móvil y comencé a sospechar que tal vez me estaba engañando con alguien, lo cual luego confirmé cuando en un restaurante revisé su teléfono móvil y encontré un mensaje que decía: "¿Nos vamos a ver hoy? Tengo muchas ganas de cogerte". A lo que ella había respondido: "Voy a comer con Jorge por la tarde, pero si quieres nos vemos en la noche". Cuando regresó del baño del restaurante no pude disimular mi coraje y le reclamé enseñándole los mencionados mensajes, a lo que ella no pudo negar nada pero tampoco quiso decir nada al respecto, ni de quién se trataba ni desde cuándo me engañaban. Dejé en la mesa dinero para pagar la cuenta, le dije que era una puta y salí muy enojado de ahí, me subí a mi coche y me fuí a buscar a un amigo para ir a tomar algo. Dos días después, ella me llamó e insitió en que quería hablar conmigo. Accedí y nos vimos en mi casa, ya que ahí no había nadie y podíamos hablar sin contratiempos. Comenzó por confesarme que su psicóloga le había aconsejado contarme todo y pedirme una disculpa, que ya sería cuestión mía si la perdonaba y volvía con ella o no, pero que no quedara por ella. Entonces me dijo que cuando ella y yo estábamos distanciados, en una ocasión que salió a correr por la mañana se encontró a un vecino que le gustaba mucho desde hacía tiempo. Se llama Dónovan y estaba paseando a su perro. Platicaron y luego él la invitó a tomar un café en su casa, a lo cual la muy putita de Lizeth -mi ahora esposa- accedió sin muchos reparos. Total que en esa ocasión, según me contó ella, sólo se besaron y se manosearon mutuamente. Pero en las mañanas siguientes, ella estaba muy al pendiente de cuando Dónovan salía a pasear a su perro para fingir que ella salía a hacer ejercicio. Y esto ocurrió dos días después de ese primer encuentro. Ella lo vio por la ventana paseando a su perro y salió a su "casual" encuentro con unos shorts muy ajustaditos. Al enconrtrarse y luego de pasear un rato juntos, ella le dijo que quería corresponderle el café que él le había invitado el otro día pero ahora en su casa (de ella), ya que a esa hora nunca estaban ni su hermana ni sus padres. Obviamente él aceptó rápidamente. Aquí mi esposa hizo una pausa en su relato, suspiro y luego dijo: "Y pues, ya te imaginarás lo demás". Yo le pregunté: "¿Qué es "lo demás"?" - Pues lo hicimos -respondió ella. - Pero ¿cómo empezó todo? -Pregunté yo. - ¿Quieres saber los detalles? -Me advirtió ella. - Todos. -Le respondí. Al notar que había en mí cierta excitación, comenzó a narrarme detalladamente: Pues ni siquiera a tomarnos el café llegamos. La verdad es que apenas nos sentamos en la sala de mi casa comenzamos a besarnos y a manosearnos. Luego él me desabrochó la sudadera que traía y comenzó a acariciarme los senos suavemente mientras me besaba el cuello. Luego me quitó la sudadera y la playerita que traía debajo y comenzó a besarme y lamerme los senos, mientras me acariciaba la vagina por encima de mi short. - ¿Y tú qué hacías mientras? -La interrumpí. - Yo le acariciaba su pene por encima de su pants. - ¿Qué tal lo tiene? -Volví a interrumpir. - ¿De verdad quieres saber eso también? -Preguntó. - Ya te dije que quiero saber todos los detalles. -Respondí un poco alterado. - Pues la verdad es que la tiene muy grande y gorda, un poco curva hacia arriba. -Dijo ella. - ¿Qué tanto? -Pregunté. - Pues no sé. No se la medí. -Dijo ella en tono de reproche- Pero mucho más grande que la tuya, si eso es lo que quieres saber. - ¿Y luego qué más? -Dije yo confundido entre la excitación y el coraje. - Luego le metí la mano por debajo de su pants y comencé a acariciarle su verga, a lo que él correspondió acariciando mi vagina por debajo de mi short y mi tanguita. Hizo una pausa y luego prosiguió: - Después de un rato de estarnos masturbando mutuamente, él tomó mi cabeza y me la dirigió hacia su pene, por lo que comencé a chupárselo. Mientras, él por encima de mi espalda extendía su brazo para seguir acariciándome la vagina. - ¿Te gustó? -Le pregunté. - La verdad es que me encantó. -Respondió ella. - ¿Y luego qué más? -Dije yo. - Luego él me dijo que le tocaba a él hacer lo propio y me quitó mi pants con todo y mi tanga, me colocó en el sillón bocarriba, me abrió las piernas y comenzó a chuparme en la vagina. Luego me metió uno o dos dedos -ya no recuerdo- mientras me seguía chupando el clítoris. - ¿Y qué tal? -Volví a interrumpir. - Con decirte que hasta me vine en su boca. -Me respondió ella. Luego continuó: - Después de un rato que me estuvo haciendo así, aprovechó la posición en la que estaba para echárseme encima, me acarició un poco la vagina con su pene y poco a poco comenzó a penetrarme. Me estuvo bombeando así un buen rato y luego se sentó él a un lado acariciando su pene y me dijo que lo montara. Yo se lo monté poco a poco porque la verdad es que me lastimaba, al menos al principio. Luego ya no reparaba en nada. Ahí tuve otro orgasmo. Ya para finalizar, me colocó sobre el sillón en cuatro puntos y comenzó a penetarme por detrás. - ¿Anal? -Pregunté yo sorprendido. - No, anal no, al menos esa ocasión, sino por la vagina pero... bueno, de a perrito, para que me entiendas. - ¿O sea que en otra ocasión sí te penetró analmente? -La cuestioné. - Sí -aceptó ella-, pero quieres que termine de contarte o no esta ocasión? - Está bien, termina. -Dije yo resignado pero ya con una gran erección que apenas podía ocultar. - Pues luego, mientras me seguía haciendo de a perrito, como dices tú, Dónovan me preguntó que si podía terminar en mi boca. Le dije que sí. Continuó un rato y luego me sacó su pene, me senté en frente de él y terminó en mi boca. Luego nos tomamos el café que le había prometido. Me dijo que tenía que ir a no sé dónde, y que ya era tarde; que le había encantado y que esperaba que no fuera la única vez. Le respondí que a mi también me había encantado y que esperaba que se repitiera pronto. Se acabó su café, me besó muy apasionadamente y se fue. Yo ya no aguantaba el coraje pero tampoco la excitación. Le pregunté que si todavía salía con él y ella me dijo que cuando yo había descubierto su mensaje había hablado con él y había terminado porque quería seguir conmigo, si era posible. - ¿Pero fuiste con él esa noche que descubrí su mensaje o no? - Sí -respondió ella-. Esa vez hablamos. - ¿Y se volvieron a cojer? -Pregunté - Sí -respondió ella-. Me pidió que si íbamos a terminar, esa fuera nuestra última vez. - Yo le dí las gracias por su sinceridad y le pregunté que si él era el único con quien me había engañado o había otros y ella me respondió que, efectivamente, había otros tipos con los que también se había cogido, con unos y otros a los que sólo se la había mamado. Pero esas son otras historias que ya les iré contando una por una. Por el momento les platico que acepté regresar con ella con la condición de que me contara en otras ocasiones las otras infidelidades y si me volvía a ser infiel me lo dijera sin omitir detalles. Espero les haya gustado este relato que es completamente verdadero e incluso ella sabe de este escrito que ahora les comparto. Hasta la próxima.


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