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se publicó en la web el 30 de Enero del 2009

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  Categoría: terror > Terror General
  Titulo:

CAPITULO 1 Era un día caluroso de verano, un automóvil deportivo antiguo circulaba por una carretera casi desierta, “Even the nights are better” de Air Supply sonaba en el radio y dos amigos charlaban de cosas sin sentido disfrutando de la vida y de la brisa que entraba por las ventanillas del auto. — Como te decía…los problemas de los famosos son problemas comunes en el mundo, la diferencia es que son famosos y la gente cree que son cosas exclusivas de ellos —dijo Esteban y después le dio un trago a la lata de coca-cola que llevaba en la mano. Parecía como si el tiempo se hubiera detenido, no había nada que hacer y había tanto que decir, en las vacaciones de verano siempre es así, el cuerpo clama por descanso pero la mente sigue activa, le toma mas tiempo dejar de funcionar después de tenerla a mil por hora con la física y las matemáticas del instituto. — Ya lo creo —dijo Efren el amigo de Esteban que conducía el automóvil— además todos dicen haber salido de la miseria, o dicen haber sido huérfanos, cuando yo sea famoso diré que era pobre y huérfano y que eso me hizo superarme. — Pero tú nunca serás famoso viejo. — Tal vez no, eso sería mejor, no soportaría tener que responderle a los reporteros, no soporto las multitudes Mientras los amigos seguían hablando el automóvil continuaba moviéndose en línea recta por la carretera de asfalto rodeada de llanuras y enormes rocas llenas de verdes arbustos y arboles que aprecian ser parte de una distorsionada obra de arte. Esteban y efren habían sido amigos desde el principio del instituto y desde ese entonces habían formado un vinculo mas que especial, extraño. Esteban era un chico tímido que casi no hablaba con nadie y siempre se le veía caminar solo por la escuela, efren era todo lo contrario, parecía tener la necesidad de hacerse notar siempre haciendo cosas locas y estrafalarias, además siempre discutía y a todo le ponía pero. Esteban recordaba como una vez, efren, antes de ser su amigo había discutido casi media hora con el encargado de la cafetería porque no había pan integral. El día que Esteban y Efren comenzarían a andar el camino juntos fue un día lluvioso de agosto, Esteban estaba como siempre lejos de toda la gente, un grupo de chicas se sentaban a lado de el mientras la lluvia caía casi con constancia exacta. Efren que en ese entonces estaba solo, cosa rara en el ya que siempre atraía multitudes con sus irreverencias, para protegerse de la lluvia se sentó en la banca que ocupaba Esteban. - Lindo día ¿no? —dijo Efren. - No le veo nada de lindo, está gris y lluvioso— respondió Esteban y en su mente comenzó a formarse la idea de irse de ahí, si efren estaba ahí la gente no tardaría en llegar. - Me gusta la lluvia, hace que toda la gente se resguarde y dejen el patio cívico vacío, y en las calles casi nadie camina y son todas para mi. Y no hubo necesidad de decir nada más, Efren transmitió su mensaje de una forma en la que solo Esteban lo pudo entender, y el mensaje era claro…a efren le gustaba estar solo. - Si te gusta estar solo, ¿por qué te rodeas de tanta gente? - Supongo que es una enorme ironía, hago mil y un cosas raras y soy escandaloso para que la gente se aleje, pero eso los atrae más. Y Esteban descubrió otra gran verdad, a el le gustaba estar en compañía de la gente, y su aislamiento era con la intención de que la gente se acercara a el al verlo solo, pero esa era otra gran ironía ya que nadie se acercaba a el. Pero no había necesidad de decirlo, así como Esteban comprendio el mensaje de efren, efren ya sbaia lo que pasaba por la mente del primero, era como si fueran la misma mente vista desde diferente lado. A partir de ese momento ambos comenzaron su amistad, Esteban dejo de caminar solo ya que Efren siempre estaba a su lado, y Efren no tenía a nadie más que a Esteban para oír sus locuras. - Anoche soñé algo raro —dijo Esteban. Su mirada se perdió en el frente del paisaje, como si se hubiera extraviado en un bosque y no supiera a donde ir. — Soñé que estaba en un cuarto muy oscuro que tenia una cama y muebles de madera, era como un cuarto de hotel, no podía ver mucho estaba muy oscuro, pro vi que en la orilla de la cama había un espejo de mano de esos que usaban antes con un mango plateado y una especie de roseta gravada al reverso. De pronto se me aparecía una especie de fantasma o ente, era una mujer horrible pálida azul grisácea. sin ojos y llena de líneas en la cara, pensaba en que me asustaba y que era algo malo, era como si supiera lo que quería y que hacia ahí pero no hacia nada. Sabia que después de ella aparecerían mas y mas de esas cosas y que todo eso estaba relacionado con el espejo, después de eso desperté. - Una pesadilla —dijo efren— pero suena genial como para escribir un relato corto o incluso una novela. Mientras decía esto Efren comenzó a pensar que su amigo siempre le había dado demasiada importancia a sus sueños, cuando no soñaba con chicas a las que apenas conocía soñaba cosas raras y terroríficas a las que Esteban siempre les daba un significado especial. — ¿Qué crees que signifique ese sueño? —pregunto efren sabiendo que su amigo esperaba que se lo preguntara. — No lo se, tal vez es solo una idea de mi subconsciente, no creo que signifique nada. Si había algo que caracterizara a Efren era su poca capacidad de sorprenderse, no había cosa humana o no humana que lo hiciera tener duda o asombro, jamas se sorprendía de la actitud de la gente, ni de los fenómenos naturales, ni de las cosas sobre naturales, y mucho menos de los sueños de su amigo, pero esta vez si se sintió sorprendido de las respuesta de Esteban. Su amigo jamas había dejado de darle un significado o una razón a sus sueños. - Vamos hombre no juegues, algo debe de significar —efren estaba nervioso casi asustado. - Tranquilo viejo, tu siempre has dicho que los sueños no son más que eso...sueños. Efren siempre se lo había dicho , y no solo se lo decía a Esteban sino todo el mundo, su padre lo llamaba seguismundo cada vez que el repetía esa frase. Pero ahora sentía la necesidad de que el sueño fuera mas que eso, de que fuera algo especial que no fuera solo un recuerdo perdido visto por casualidad, quería que fuera un simbolismo oculto en una sutil frase de la mente de Esteban. Y mientras pensaba en eso efren quedo en silencio, el sol comenzaba a bajar para dormir y la luz que quedaba le daba a la llanura un aspecto acogedor, la sombra de las enormes rocas en el horizonte aprecian grandes charcos negros que se pedirán en la inmensidad de la tierra árida, y el color naranja de las montañas con sus pintas de verdes arbustos y helechos era casi somnífero. Mientras Esteban pensaba en estas cosas perdía su mirada en el frente donde aprecia terminar el camino y en su mente sonaba la voz de su conciencia casi adormecida , efren con la vista en el camino pensaba al mismo tiempo y mientras ambos pensaban en silencio el auto continuaba su camino. CAPÍTULO 2 El viejo mustang 88 se detuvo en un motel en la carretera, era un lugar pintoresco adornado con plantas trepadoras en sus paredes de piedra cubiertas con bordes de madera, un enorme letrero de neón de color lila se levantaba sobre un poste verde y Esteban recordó las imágenes de esos letreros en las películas de vampiros que le gustaba ver. - Bueno, parece ser un lugar decente, ¿qué opinas? — dijo Esteban que había sido el que propuso el lugar. — Me gusta se ve como los moteles de las películas de vampiros. Ambos caminaron hacia la entrada del lugar y mientras lo hacían miraban alrededor con risitas infantiles como si fueran cazadores de monstruos buscando posibles amenazas. El lugar era una especia de mezcla de moda hippie y new wave, efren lo hubiera definido como “una sex shop cualquiera” con esas luces azules y tenues y llena de cuenta que bajan desde el techo. — Pediremos habitaciones separadas — dijo Efren — no quiero que piensen que somos maricas en busca de refugio. — ¿Te importa lo que piense la gente? — preguntó Esteban. - Claro, la gente puede despedazarte solo con palabras viejo, no hay que dejar que la gente hable mal de ti, puede ser pero que cualquier otra cosa - Tú sí que hablas como toda una estrella de la farándula –dijo Esteban mientras comenzaba a reir. Pulso una especie de interruptor que tenia un letrero encima que decía “TIMBRE PARA SOLICITAR SERVICIO” de la cortina de cuentas detrás del mostrador salio un tipo que casi le arranca una carcajada a Esteban, era un tipo flaco con un arreglo que a Esteban le recordó a la pandilla de scooby-doo. - Bienvenidos a la tierra de oz mi nombre es jaime ¿en que puedo ayudarles? —y ambos amigos pensaron casi al mismo tiempo que ese saludo era tan automatico que casi podrian jurar que ese pseudo shaggy era un robot. - Queremos dos habitaciones por favor —dijo efren conteniendo las ganas de hablar como scooby-doo. La noche era fría y soplaba un viento recio, mientras el encargado hacia todo el papeleo y efren lo miraba como si fuera un personaje de la television, Esteban miraba por la puerta de vidrio el cielo estrellado, ya en muchas ocasiones había escuchado que se ven mas estrellas fuera de las ciudades pero nunca lo había constado por si mismo. Aprecia como si cientos de luces estuvieran adheridas a una mancha inmensa de crudo Esteban pensaba en esa frase que su madre le decía cuando era niño y que había sido la base de muchas de sus ideas para trabajos escolares. - Listo viejo, y ahora vayámonos antes de que el caballero negro se aparezca y nos aúllente de sus propiedades. - ¡Scooby-doo! ¿donde estas?— murmuró Esteban fuera de la recepción con una voz aguda y quebrada. Ambos amigos rieron mientras caminaba hacia las puertas de las habitaciones y revisaban los números de las puertas para encontrar sus habitaciones. — ¿Crees que en alguna de estas habitaciones haya gente teniendo sexo? —preguntó Efren con una mueca de fingido susto. - No lo sé, tendremos que tocar para preguntar —respondió Esteban imitando el gesto de su amigo. Efren golpeó una puerta con los nudillos y pegó la oreja a la puerta. — Hello... is someone out there? — Calma Pink Floyd, vas a despertar a la gente. Esteban conocía a Efren y sabia que el era así, si se trataba de hacer cosas irreverentes no importaba donde ni con quien el solo las hacia. Continuaron caminando por el pasillo que daba al estacionamiento hasta que llegaron a un punto donde los dos extremos del pasillo doblaban hacia dentro del edificio como si un hoyo negro se los tragara, asomaron para ver lo que había y vieron que el pasillo se extendia hacia dentro y que había mas puertas ahí. - Díme que nuestras habitaciones no está n ahí —dijo efren con cara inexpresiva y moviendo la cabeza en negación. - Nuestras habitaciones no están ahí — respondió Esteban dándole un palmada en el hombro a su amigo. Efren era como 40 cm más alto que Esteban y su sombra hecha por la tenue luz de las pocas lamparas del pasillo cubria a su amigo como una capa negra haciendolo desaparecer por completo. - Eso quiere decir que sí están. - Creo que sí. Ambos caminaron por ese pasillo a media penumbra buscando en ambos lados la puerta de sus habitaciones. — ¿No le dijiste a Shaggy que te mostrara dónde estaba la habitación? - preguntó Esteban. - Se ofreció a traernos, pero temía que si lo veía caminar medio jorobado y moviendo la cabeza hacia delante, me cagaría de risa, y por pensar en eso, se me olvidó preguntarle dónde quedaban. El rostro de Efren tenía más un gesto de emoción que de miedo, aprecia que al acordarse del aspecto del administrador y recorriendo ese pasillo casi oscuro se sentía dentro de un dibujo animado. — Parece que nosotros somos los detectives busca fantasmas —dijo Efren. Lo mismo pensaba yo viejo, solo nos faltan una chica rica y una nerd super buenas. Y con risas entrecortadas siguieron caminando, el pasillo no era muy largo pero lo recorrian con paso cortos y casi arrastrados, no por precausion ni por miedo sino porque, sin decirlo ambos jugaban a ser una empresa de detectives adolescentes buscando fantasmas involucrados en fraudes de bienes raíces. El pasillo cada vez era mas iluminado conforme se acercaban al final ya lacanzaban a ver fernte de ellos una puerta que hacia de ese pasillo un autentico callejon sin salida. - Déjame adivinar, esa es una de las habitaciones —dijo efren señalando la puerta frente a ellos. - Déjame ver —Esteban se acerco a mirar y entre cerro los ojos para enfocar. El número plateado de la puerta era 122, Esteban pidió las llaves a su amigo como si esperara encontrar coincidencias o marcas idénticos en la llave el numero de la puerta. - Son 122 y 124 —le dijo efren mientras le entregaba las laves. CAPÍTULO 3 Esteban volteó a mirar a su amigo queriendo hacer una mueca al estilo de las películas de terror en blanco y negro. - Esta es buajajaja —dijo Esteban retorciendo las manos para aparentar ser una especie de narrador demente. - Calma lonje moco, aquí está demasiado alumbrado como para que de miedo. La puerta de la habitación 122 estaba debajo de una lampara que iluminba casi la mitad del pasillo derecho y la 124 estaba a su lado izquierdo iluminada por la misma lampara y otra que estaba a 2 puertas hacia atrás. - Bueno, ahora sólo queda saber en que habitación queda cada quien — dijo Efren sosteniendo él las llaves por el llavero dejándoles colgando. - Me da igual, dáme la que sea — y Efren le arrojó la llave de su mano derecha. Esteban trató de atraparla, pero él se le escurrió de la mano el hilo entre la llave y el llavero. - Y Esteban dedos de mantequilla la deja ir y los medias rojas ganan la serie mundial. Esteban buscó por el suelo las llaves mientras reía, el cuelo del pasillo era de mosaicos negros y blancos lo que le daba un aspecto extraño como si fuera una especia de tablero de ajedrez mal hecho, la llave había caído en un mosaico negro y su llavero naranja se distinguia sobre de el, Esteban penso que esa era la razón del llavero colorido, que los huespedes dedos de mantequilla encontraran cuando se les cayera. - ¿Qué te pasa loco? los medias rojas son mi equipo favorito —dijo Esteban mientras se agachaba por la llave. - Pues contigo en el equipo ya habrían perdido —y Efren soltó una carcajada que sono como el rebuzne de un burro. Efren miró el llavero que tenía en su mano y vio que era el de la habitación 122. — No mames viejo, me tocó la 122, me jodió, porque de verdad que por la ubicación parece que está embrujada o algo así. - No inventes, es la habitación más iluminada de todo el lugar. - Sí, pero ¿qué tal que es porque está marcada por un asesino o algo así? A pesar de su gesto de desconfianza efren rió y Esteban le hizo segunda. — Vemos demasiadas películas de terror y ay desconfiamos de hasta nuestras madres —dijo Esteban—, pero a mi no me importa qué habitación sea, con tal de dormir, es más, te cambio la llave. Y Esteban lanzó el llavero dándole vueltas, esta vez el que lo dejo caer fue Efren. - Y Efren dedos de camarón la suelta y los medias rojas ganan la serie mundial. Ambos rieron un poco más y después Efren le dio a Esteban en la mano la llave que él tenía. La noche era cada vez más fría y el sueño los menguaba cada vez más, así que dejaron reír y cada uno se acercó a la puerta que les correspondía. - Ya sabes mañana temprano —dijo Esteban mientras introducía la llave en el pomo dorado. - Claro que sí, hasta la mañana. - Hasta la mañana —le respondió Esteban y entró en su habitación. Todo estaba oscuro, la luz del exterior no entraba ahí porque no había ventanas, Esteban quiso buscar un interruptor de luz a tientas pero no lo encontró entre abrió la puerta una vez mas para dejar entrar la luz de la lampara. — ¿Qué pasa viejo, te ha dado miedo? — No, sólo no puedo ver dónde está el interruptor de la luz, esto está tan oscuro como un camión de culos. Efren abrió la puerta y miró desde afuera, después la mitad de su cuerpo se perdió en el hoyo de la puerta y acto seguido una luz amarillenta llenó el espacio del marco y dejó salir un poco de luz como si se hubiera derramado, vino amarillento en el piso del pasillo. — Busca de lado derecho —dijo efren y Esteban lo imito para encontrar el interruptor. Busco a tientas con la mano sobre la pared fría y toco lo que aprecia ser un cuadro con marco grabado y a un lado sintió el metal de la placa del interruptor y lo activo. La luz ilumino la habitación, Esteban pudo ver que era de color blanco con muebles de color negro y tapices blancos, pensaba en la extraña obsesión que debía de tener quien decoró ese lugar o que tal vez era daltónico. - Qué lugar más monocromático -dijo Esteban asomándose a la puerta para hablar con Efren. — Si parece que el tipo que decoró esto era daltónico — y Efren sabía que su amigo pensó lo mismo. Y las puertas de las dos habitaciones se cerraron al mismo tiempo. Efren miró la habitación como si la escaneara, el acomodo de los muebles no le importó y se dirigió hacia la puerta que estaba enfrente, al abrirla vio que se trataba del cuarto de baño que estaba decorado con ese mismo mosaico de ajedrez que el pasillo de afuera. Salió de ahí y abrió la otra puerta que estaba a la derecha de la entrada y entro al dormitorio, era completamente blanco igual que la entrada pero este tenia muebles de madera, había una ventana con persianas cerradas y Efren se acerco para asomarse, la ventana daba a una piscina que para el tenia forma de riñón, aun había niños jugando en ella y un par de mujeres sentadas en una mesa, eso lo hizo preguntarse que hora era, el y Esteban llegaron cuando apenas oscurecía así que no pasarían de las 7 de la noche. Después de eso Efren solo apago las luces y se acostó en la cama, la habitación por completo oscura era fría y silenciosa, ni siquiera percibía el sonido de los niños en la piscina, miraba así arriba y mientras sus ojos se adaptaban a la falta e luz Efren pensaba en el viaje, como había comenzado su excursión para buscar universidades en estados vecinos y como se había transformado en ese viaje en carretera en el que se hablaba de gente famosa y obsesiones amorosas con las mujeres. Mientras el sueño comenzaba a adormecer a Efren un pensamiento ignoto atravesó su mente, mas dormido que despierto y pensando en lo que se decía en el auto durante el viaje, Efren relaciono el sueño de Esteban con el lugar en el que estaban, la habitación oscura con muebles de madera, pero antes de recordar a la mujer fantasmal Efren se quedo dormido. Esa noche Efren soñó, y en su sueño por primera vez sintió lo que para el debía de sentir Esteban cuando soñaba, se vio a el sentado en una banca de metal junto con una chica que no conocía, era una chica linda de cabello oscuro y ojos cafés, estaba sentada con una pierna sobre la otra y el pantalón pescador que usaba dejaba ver su pantorrilla, hermosa y de piel lisa, dentro de su sueño Esteban penso que la forma y el color de la pantorrilla le recordaba a la llanura cuando el sol se ocultaba, la chica lo miraba a los ojos y lo tomaba de la mano como si leyera su palma en una especie de sesión de astrología. Efren sentía que era feliz, se sentía enamorado, pero al mismo tiempo sentía miedo como si quisiera estar con esa chica pero algo dentro de el le dijera que no era posible, después de todo esa chica era un sueño. Y así paso toda la noche, entre sueños de continua metamorfosis que cambiaban de tema y motivo sin razón aparente, de pronto estaba en su casa con su familia y al otro estaba en un circo viendo como un payaso de traje plateado y pompones naranjas hacia cabriolas, para después, sin coherencia alguna, estar sentado una vez mas en la banca de metal frente a la chica de ojos cafés. — ¿Significaran algo estos sueños? —pensó dentro de su pensamiento. Y como si él mismo se respondiera, escuchó <>. Y escuchando esto Efren volvió a su psicodélico recorrido, ya no sabía lo que veía o soñaba, sólo se repetía a sí mismo dentro de su sueño <>. CAPÍTULO 4 Buenos días mundo, el noticiero que le informa primero que nadie lo que ocurrió mientras usted dormía. Buenos días soy Alfredo Bonaterra informandoles, anoche mientras usted dormia se dio un suceso raro en la carretera estatal 39, en el motel llamado “la tierra de oz” fue encontrado el cadaver de un hombre de aprozimadamente 20 años de edad en la habitación 122, al parecer el sujeto se suicido colgándose del techo con una sabana, la policía no ha dado mas detalles mas que este sujeto estuvo involucrado en los llamados “incidentes blancos” que se dieron durante toda la noche en los alrededores del motel. Los llamados “incidentes blancos” comenzaron a las 8 de la noche del día de ayer cuando un hombre en un automóvil mustang modelo 88 llego a un restaurante de paso ubicado a 10 kilómetros al norte del motel donde se encontró el cadáver, la empleada dijo que el sujeto solo se comporto descortés al decirle que era una “pendeja con iniciativa” cuando esta le ofreció servirle algo y derramo agua sobre el por accidente. Según la empleada el sujeto no fue agresivo y después de tomar café abandono el lugar y se dirigió de nuevo hacia el norte, 2 horas después una llamada a la policía los alerto de que un sujeto en un bar había comenzado una pelea y necesitaban la presencia de oficiales para calmar a la gente. Cuando la policía llego el sujeto que había comenzado el pleito ya se había ido, al interrogar a participantes de la pelea respondieron que todo comenzó cuando un hombre de aparentemente 20 años llego y pidió un trago y le dijo al cantinero que el lugar era un asco y que los que entraban ahí eran escoria y unos perdedores que se pudrirían en su miseria, lo cual molesto a los hombres que estaban cerca lo que comenzó la pelea. Según el cantinero del lugar el hombre subió en un mustang antiguo y tomo la autopista hacia el sur. Al comenzar la policía a rastrear al vehículo un hombre al cual se le había tenido problemas con su auto a medio camino les dijo que un auto con esas características se había parado y que al pedirle ayuda, el hombre que iba a bordo de el que tendría alrededor de 20 años le dijo que era un pobretón y que era suerte que la carcacha a la que le llamaba automóvil no se hubiera desecho de lo vieja que era y que después de eso acelero y continuo por un camino de tierra que estaba a unos metros de ahí. La policía sigo el rastro del auto hasta una pequeña gasolinera donde el empleado les dijo que el hombre había estado ahí y después de ofenderlo y cargar combustible se fue de regreso por el camino de tierra hacia el sur hacia menos de 15 minutos. Al salir de ahí un mendigo que estaba ahí sentado les dijo a los policías que se acerco a pedirle una moneda al hombre y este le dijo que se fuera al diablo, que se pusiera a trabajar y dejara de molestar a la gente. “no es la primera vez que alguien me dice eso” respondió el hombre al preguntarle lo que había pasado “no se veía peligroso yo creí que estaba borracho o algo así” La policía siguió siguiendo el rastro del misterioso hombre antes de que su mal humor y poca cortesía se convirtieran en un peligro, al pasar por el motel los oficiales se dieron cuenta de el automóvil estaba en el estacionamiento y se dirigieron hacia ahí. Al llegar y ver que el automóvil estaba vacío se dirigieron a la administración donde el encargado les dijo que el hombre que buscaban se hospedaba en la habitación 122 que acababa de hacerse de palabras con el y que solo no le negó el servicio por miedo de que se portara mas agresivo de lo que se veía. “me dijo que era un hippie soquete bueno para nada, cundo le pregunte cual era su problema me dijo que era la gente, toda la gente a su alrededor queriendo ser amable” El encargado le mostró a los oficiales donde era la habitación del hombre, tocaron a la puerta y nadie respondió, el encargado abrió la puerta y fue cuando encontraron al hombre colgado del techo de el dormitorio con una sabana blanca, en la mesa de noche e encontró una carta dirigida a un tal Efren. La carta solo decía “LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON” aun no se sabe el motivo de el que en vida se llamara Esteban casasola, pero se espera que al interrogar a su amigo Efren villanueva este sepa el porque de la decisión de Esteban. CAPÍTULO 5 Efren se sentía mal, sentía una nausea asesina y un dolor de cabeza zumbante que hacia que los ojos le lloraran y ya no sabia si lloraba d tristeza, de miedo o de dolor. - ¿Tenía Esteban alguna razón para quitarse la vida? —le preguntó un oficial de policía. — No. - ¿Sabes si consumía alguna droga o si era alcohólico? - No, Esteban no bebía ni se drogaba. — ¿La noche anterior discutieron o notaste algo raro en él? - No, maldita sea, él estaba bien, estaba feliz. Mientras decía eso, Efren rompió en llanto, esta vez sabía que sus lágrimas eran de tristeza y desesperación, sentía como su garganta se cerraba cuando intentaba sollozar, aun no podía comprender como Esteban, su mejor amigo había muerto, trataba de pensar que eso solo era un sueño, uno de esos malos sueños donde uno sueña que alguien muera y llora en el sueño para despertar llorando de verdad, pero Efren no despertó llorando, se vio sentado en la sala de espera de una estación de policía con dos agentes frente a él. - Sé que te sientes terrible pero necesitamos saber, hubo varios incidentes... de hecho, no sé si se pueden llamar así, pero tu amigo estuvo involucrado en ellos y necesitamos saber qué fue lo que pasó. — ¿Qué incidentes? —preguntó Esteban con voz ahogada. Cuando los oficiales le contaron a Efren lo que había pasado la noche anterior, este comenzó a llenarse de terror, no porque fuera terrible lo que había pasado, sino porque no era la primera vez que escuchaba algo parecido. Recordó entonces una de las platicas que había tenido con Esteban uno de esos días libres de instituto cuando ellos iban a casa de Efren a jugar videojuegos. — ¿Qué pasaría si de repente uno dejara de ser amable? —preguntó Efren. — ¿A qué te refieres? — Si de repente uno fuera descortés con la gente, si uno fuera grosero con quienes te ofrecen una muestra gratis en la calle, si uno fuera agresivo con los vendedores que tocan la puerta, o con los limosneros de la calle. - Explícate un poco mejor Efren. - Si se te acerca alguien en la calle y te pregunta algo y fueras lo más agresivo posible, lo ofendieras, le gritaras y fueras descortés. - Hay mucha gente descortés en el mundo, eso no es nada nuevo, lo único que puede hacer uno es tratar de ser cortés. Pero aprecia que Efren no hubiera escuchado lo que Esteban decía y siguió hablando. Si de repente uno rompiera con saña esos regalos a mano que la gente que te estima te da en cumpleaños, o el disco favorito de tu mamá, ese que ve con gran ilusión y hace que le brillen los ojos, ¿qué pasaría si de repente todo eso te valiera sombrilla y lo rompieras todo y gritaras y ofendieras a todo mundo, si comenzaras a echarles sus defectos en cara sin importar que sea alguien querido para ti? - Habría que estar loco para hacer eso —dijo Esteban haciendo un gesto de asombro. - Hay veces en que pienso que voy a enloquecer cuando pienso eso —dijo Efren y en sus ojos comenzaron a formarse lagrimas— pienso que en cualquier momento yo podría hacer cosas así y eso me aterra. Terminando de decir eso Efren comenzó a llorar, un llanto que solo pudo ser superado 1 años después al saber a su amigo muerto, Esteban lo miro y sintió que debía reconfortarlo, pero los amigos no se reconfortan ni se abrazan, tenia que hacerlo sentir mejor sin ser cursi. - Tú no estás loco, lo piensas y el loco no piensa, sólo actúa —dijo Esteban. - No lo estoy, pero podría llegar a estarlo. — Yo voy a estar ahí para no permitir que enloquezcas. El apoyo que le daba su amigo hizo que Efren dejara de pensar en la locura, era su peor temor pero en compañía de su amigo ese miedo se convertía en un sentimiento ignoto, dejo de pensar en ser agresivo y enloquecer y solo pensaba en que su amigo estaría ahí con el si necesitaba su ayuda. En la estación de policía el llanto de Efren lleno toda la sala de espera. - Yo no estuve ahí para evitar que enloqueciera. - ¿Qué razón tenía para enloquecer? — preguntó el segundo oficial. - Ninguna —dijo Esteban poniéndose las manos en la cara— ninguna. La razón de la muerte de Esteban nunca se esclareció, la versión de la policía fue que posiblemente consumía drogas o medicamentos que lo hicieron inestable. El funeral de Esteban fue 3 días después, solo asistieron sus padres y familiares y Efren, el motel “tierra de oz” cerro al poco tiempo de lo sucedido, después de que Esteban fue enterrado, Efren comenzó una terapia con un psicólogo, mas que pensar que lo necesitaba lo hacia porque recordaba que Esteban hablaba mucho sobre los psicólogos y sus frases clásicas, aunque no podía recordar ninguna. CAPÍTULO 6 Una vez más Efren estaba soñando, era la primeras vez que soñaba desde la noche en que murió Esteban, pero esta vez no soñaba con la chica de ojos cafés, ni con el payaso que hacia cabriolas, esta vez soñaba con la habitación del motel, pero no era exactamente como la recordaba, esta tenia algo diferente, estaba inversa, la cama en lugar de estar a la derecha estaba a la izquierda y la percepción de todo el dormitorio era como si lo viera en sentido contrario, como si se reflejara en un espejo. Efren caminó por esa habitación como si esperara encontrar algo o alguien, mirando hacia todos lados, la sensación de estar ahí era de no estar en ningún lugar, se movía pero no sentía su cuerpo y una somnolencia extraña lo hacia sentirse fuera de la realidad. Era como estar parado en un charco de agua, cada paso que Efren daba provocaba ondas en el piso blanco, se acerco a la pared para tocarla y fue como si pusiera la mano en una gelatina fría y aguada. De la puerta invertida de la habitación que se movía ondulante por el toque de Efren, apareció una figura, un hombre que Efren reconoció con lagrimas en los ojos y tratando de articular palabras las cuales se ahogaron en la angustia de su llanto. Era Esteban, igual que la ultima vez que Efren lo vio con el cabello revuelto y la ropa casual de ese día, una enorme sonrisa se dibujaba en la cara de Esteban y una alegría fantasmal se disparo por todo el cuerpo d Efren, no pensaba en si eso era un sueño o no, solo sabia que en esa ocasión, sin desearlo, sin quererlo y sin pedirlo se le había dado la gracia de volver a ver al que fue su mejor amigo. — ¿Qué pasa viejo? ¿cómo ha ido todo? –dijo Esteban y su voz se hizo miles de ecos en la habitación. Efren no podía hablar aún, la tristeza y al mismo tiempo su felicidad, formaban un nudo cruzado en su garganta que no podía deshacer ni aun intentando gritar. — No es necesario que digas nada, estoy en tu mente donde se forman tus ideas, se lo que vas a decir antes que lo digas. “¿Cómo es que puedes hacer eso?” —el pensamiento de Efren resonó en las paredes aguadas de la habitación y se maximizo por todo el lugar en un eco constante. — En mi condición puedo hacer muchas cosas, y la verdad no se ni como. Pero lo importante es que estoy aquí antes de que ellos lleguen. “¿Ellos? ¿Quiénes y que es lo que quieren o que es lo que tienen que ver conmigo?” —Efren comenzó a experimentar el cambio de sueño una vez mas, la habitación se convirtió en una enorme masa informe y dejo paso a u nuevo escenario, un lugar completamente adoquinado, pintado de color salmón, por todo el lugar había jardineras con arboles que daban la apariencia de ser artificiales por el brillo de sus hojas. Había bancas de metal a lado de cada jardinera y , al levantar la vista Efren vio un cielo azul cubierto de varias nubes grises que le daban la apariencia azul grisácea que Efren relacionaba con la lluvia. “Conozco este lugar” — dijo Efren sin mover la boca, aprecia una extraña telepatía en la que el podía escuchar sus propia voz— “es la plaza donde…” - Es la plaza donde sueñas con ella, o mas bien donde ella te hace que a sueñes. “Por favor Esteban no entiendo nada explícame” —un zumbido sordo sonó entre las palabras de Efren, comenzaba a dolerle la cabeza y ese ruido debía ser el sonido del dolor. — ¿Recuerdas lo que decías sobre los sueños? Pues creo que te equivocaste, no solo son sueños, tienen un porque y también una razón de ser. Los sueños son formas de comunicarnos con otros lugares, otras dimensiones si así quieres llamarlo, ña gente nunca lo nota porque siempre ve en sus sueños una relación con su vida, creen que si sueñan con brujas es porque vieron una película de terror, o creen que quiere decir que se quedaran sin trabajo, jamás piensan en que si sueñan con brujas es porque alguien así lo quiso. “¿Qué quieres decir con que alguien lo quiso?” Al ser la puerta a otros lugares los sueños no nos permiten ir a ellos, sino permite a quienes viven ahí venir a nosotros, los sueños siempre son formas de decirnos que debemos hacer algo, si soñamos con una bruja bien puede ser una señal de que debemos escribir un libro sobre brujas o que tenemos que ahorrar dinero, el significado del mensaje depende de quien lo envíe. “¿Quién envía los mensajes?” —mientras Efren preguntaba el lugar en el que estaban comenzaba a moverse como si se meciera, de un lado a otro las bancas y el piso adoquinado, y todo comenzó a llenarse de gente, aparecían poco a poco como si caminaran de un punto distante que se perdía en el espacio infinito donde se pierde la vista. - Ellos nos envían el mensaje, los que viven en otros lugares, para ellos nosotros somos niños a los que deben guiar, a los que s les debe decir que hacer porque por si mismos jamas lo harán, la inspiración viene de los sueños y las ideas también porque los nos las hacen llegar. Efren vio como la chica con la que había soñado antes se sentaba en la banca de siempre, cruzaba la pierna encima d a otra y su pantorrilla se dibujaba como la curva de una llanura en el ocaso. Lo miraba con sus enormes ojos cafés y le sonreía. “¿Qué es lo que ella quiere?” —preguntó Efren a Esteban. — Ella te quiere mostrar lo que será, ella es una imagen de lo que tú quieres y su mensaje es que lo tendrás pronto. Comprende Efren, ellos no siempre dan buenos mensajes como en el mundo humano en los mundos de ellos existe el bien y el mal, los buenos nos dan mensajes de sabiduría y felicidad, los malos nos transmiten odio y ganas de destruir. “Ellos te mataron, ellos te dieron el mensaje de que te mataras”. - No, ellos me dieron mensajes de miedo, el miedo que te pertenece a ti y que me compartiste, su mensaje fue que ese miedo se volvería realidad, su mensaje fue de odio y locura, pero yo sabia lo que querían, el morir no solo fue una forma de librarme de su influencia sino también de poder llegar a sus mundos para ser uno de ellos y no dejar que te pasara a ti. Ellos no pudieron influenciarme por completo porque yo sabia lo que querían, pero tu serias influenciado por ellos hasta la locura y perderías contacto con tu mente, te convertirías en un criminal con el único propósito de odiar y matar porque ese es el mensaje que ellos te darán a ti. La plaza donde estaban comenzó a perder su forma, Efren clavo la mirada en la chica que estaba sentada en la banca y se perdió en sus ojos, esos ojos que aprecian dos abismos sin fondo que lo tragaban por completo, una imagen borrosa se formo en ellos y ya no eran los ojos de la chica, sino el fondo de una enorme carpa de circo, y Efren y Esteban estaban parados en el centro de la pista. - Ahora es momento de enfrentarlos —dijo Esteban mientras daba la vuelta hacia la entrada de la carpa— te dije que yo estaría contigo si comenzabas a enloquecer y aquí estoy. “Como siempre debió haber sido” — Como siempre será. En la entrada de la carpa solo se veía una luz cegadora, pasados unos segundos dos figuras se formaron de la nada sobre esa luz, al principio eran formas vacuas, después tomaron forma definida pero aun así solo se veían dos sombras en contra de la luz. Esteban comenzó a avanzar por la pista hacia la entrada de la carpa, Efren lo siguió de cerca y mientras se acercaba comenzó a ver la forma de aquellas sombras. Una de ellas era delgada y alta, tenia rostro de mujer, pero era aterrador, era de un color azul grisáceo y estaba llena de líneas quebradas como si fuera de yeso resquebrajado, sin duda esa era la mujer del sueño de Esteban, el primer sueño al que no le dio significado. La segunda forma era mas alta, el rostro era de un hombre un hombre joven, en la mano derecha llevaba lo que aprecia un enorme cuchillo que con la luz de la entrada en su hoja de acero despedía un resplandor lastimero. El terror recorrió a Efren cuando vio la cara de aquel hombre. Era el. Un Efren mas viejo y con un gesto de locura en la cara caminaba encorvado como si fuera un animal en dos patas, sus ojos completamente negros vacíos y sin brillo le daban una apariencia aterradora, en las comisuras de la boca se formo una sonrisa macabra que aprecia mas una mueca perversa. “¡Oh, por dios! Esteban, soy yo”. — Son tus miedos, simbolizan tu miedo a perder la razón y tu miedo a la perdida, ellos entregan su mensaje en base el miedo, no dejes que eso te influencie. Ambas figuras comenzaron a acercarse a ellos y a medio camino hacia la pista ambos se deshicieron en una nube negra que voló por todo el lugar dando vueltas sobre las gradas y tocando el techo de la carpa, la nube dio una vuelta alrededor del poste del centro y rodeo a los dos amigos como un enjambre de abejas, Efren podía escuchar el subido de esa masa alrededor de ellos. — ¿Qué hacemos Esteban? — El único que puede hacer algo eres tú, yo sólo estaré aquí para no dejarte enloquecer. La nube negra dejó de rodear a Esteban, Efren quedo envuelto en esa extraña masa oscura y sintió su contacto en el brazo, se sentía como miles de semillas diminutas volando a su alrededor, cuando zumbido seso Efren pudo escuchar voces, voces que le hablaban de dentro de él. - Deja de sentir —dijeron las voces— deja de sentir, dejar de sentir es mejor, sin sentir culpa ni miedo, sin sentir pena ni dolor, sin sentir misericordia ni tristeza, solo deja de sentir entrégate a la locura. - Sí, la locura te hace dejar de sentir y dejar de sentir te hace dejar de sufrir —dijo una de las voces. — ¿Acaso quieres sufrir la perdida? —dijo una voz diferente— no ames y jamás sufrirás, deja de amar y entrégate a la locura. Efren dejó luchar con la nube, bajó los brazos y sintió la somnolencia al dejarse llevar por una corriente tibia, todo era silencio, sólo escuchaba su propia respiración. - Sí, es más fácil entregarse a la locura, es mejor dejarse llevar. ¿qué puede pasar? ¿Quién me puede decir que no? en la locura no existe el no, solo existo yo y lo que yo quiero hacer, no hay dolor ni amor, ni tristeza ni culpa, sólo yo —y ese pensamiento inundó la mente de Efren. — ¿Quieres una vida así? Una vida donde no eres nada más que un cascaron, si te dejas llevar por la locura solo serás un muñeco de ellos, ellos harán lo que quieran a través de ti, y tu nunca has dejado que nadie te diga que hacer —era la voz de Esteban que entraba a través de la nube negra. Efren vio a Esteban parado fuera de la maraña oscura que lo rodeaba, también vio a la mujer horrenda y a su versión bizarra mirándolo con gestos de odio. - Te dije que estaría ahí si empezaba a enloquecer, ahora todo depende de ti. Efren escuchó entonces otra voz, pero no era ninguna de las que escucho antes, tampoco era la de Esteban o a suya, era una voz de mujer, una voz aguda y tenue que hablaba casi susurrando. - Tendrás lo que quieres, y lo tendrás pronto, pero para ello tienes que ser libre. La voz desapareció con la misma celeridad con la que llego, Efren sintió como una brisa de aire iba desde donde estaba el hacia fuera de la nube, por un momento se vio a el mismo en una vida de locura, lleno de odio e infeliz, siempre hostil y sin nadie a su alrededor, por fin se había cumplido su sueño de que la gente se alejara de el, nadie se paraba cerca de el, ni su madre, ni su padre, ni la gente que amaba, todos estaban lejos, lo habían dejado solo y eso lo llenaba de mas odio y lo hacia mas hostil, no se sentía triste por estar solo i sentía culpa por haber alejado a la gente, su único sentir era el odio a la gente, el odio a si mismo. Y Efren comprendio por fin lo que era la locura a la que tanto le temía, era estar solo, y eso lo enloquecería, para o enloquecer tenia que estar cerca de la gente, de aquellos limosneros que le hacían sentir pena, de aquellos vendedores que lo hacían sentir amable, de aquellos desconocidos que lo hacían sentir humilde, de aquellas personas que lo amaban y le hacían sentir amor hacia ellos, sentir todo eso le impediría enloquecer porque jamas estaría solo si se permitía sentir. Como si hubiera hecho un esfuerzo sobre humano Efren lanzo un grito que disperso la nube negra que cayo en gotones que formaron charcos negros en el suelo, la carpa de circo desapareció y en su lugar estaba la llanura, el lugar que había recorrido con Esteban por ultima vez. - Lo lograste viejo —dijo Esteban con una sonrisa. - No lo hubiera hecho sin ti, cumpliste tu promesa y eso fue lo que hizo que lo lograra. - No, lo que hizo que lo lograras fuiste tú mismo, los que nos hablan en los sueños solo nos influencian, pero nosotros decidimos al final lo que queremos hacer. —¿qué pasara ahora Esteban? ¿regresaras? Esteban miro a Efren con un gesto inexpresivo. - No viejo, me temo que no. Cumplí mi propósito contigo y es tiempo de que me vaya, todas la personas que te rodean tienen una labor contigo, cuando esa labor termina pierdes contacto con ellos, así debe ser y no hay nada que hacer al respecto. Efren estaba triste, pero por primera vez en su vida la tristeza no le arranco lagrimas de los ojos ni le anudo la garganta. —habrá mucha gente que tomara el lugar de los que parten de tu lado, siempre será así. —adiós viejo —dijo Efren moviendo la mando en señal de despedida. - Adiós Efren, y recuerda que los sueños siempre pueden ser algo más. EPÍLOGO Sonó el despertador, la radio comenzó a sonar y Green Day tocaba whatsername mientras el locutor daba la hora, . Efren estaba acostado en la cama, despertó con la mirada fija en el techo, recordaba haber soñado algo pero no recordaba que era, solo recordaba que estaba Esteban, su viejo amigo que había fallecido, recordaba también todas las cosas que pasaron juntos y lagrimas de nostalgia se formaron en sus ojos. Esa mañana Efren salió temprano en la mañana cuando el sol apenas asomaba por el oriente, camino por las calles dando los buenos días a quien pasaba frente de el, había quienes devolvían el saludo y otros que solo pasaban a prisa, Efren pensaba en que la gente es así, hay quienes se permiten sentir y hay quienes no, ¿quién podía culpar a estos últimos? eran solo personas con miedo, miedo a sentir y con miedo a la gente. Se paró en una cafetería a comprar té y a lado de el estaba una chica, una linda chica pelirroja que buscaba en una bolsa pequeña con desesperación. - Creo que perdí mi monedero —dijo la chica con las manes dentro de a bolsa— me quedare con las ganas hoy. Efren la miró por un largo rato, el movimiento ondulado de su cabello rojizo era casi hipnótico. Tal vez él podría pagar por ella, eso sería perfecto para acercarse a ella. Pero al final Efren no hizo nada, miró cómo la chica caminaba por la calle aún rebuscando dentro de su pequeño bolso de mano, camino detrás de ella y ambos se detuvieron una parada de autobús. —¿lindo día no? —le pregunté Efren a la chica. - Para mi no ha sido lindo, he perdido mi monedero con todo mi dinero y voy a tener que caminar al trabajo —respondió a chica con la cara casi metida en el hueco del bolso. - Bueno, yo tampoco tengo dinero, pero puedo hacerte amena la caminata, si quieres. La chica dejó de mirar la bolsa y miro a Efren, sus ojos verdes se clavaron el los de Efren y el sintió que se perdía en ese brillo como si fuera un sueño, a chica le sonrío y asintió con la cabeza. - Es un lindo día porque la gente camina por todos lados —dijo Efren— me gusta estar rodeado de gente. - Pero la gente es ruidosa y desatenta algunos son agresivos y groseros —dijo la chica que caminaba al lado. - Tal vez, pero no todos son así, tal vez sean pocos los que son amables y atentos pero por eso mismo vale más encontrarse con ellos. Bueno, pues entonces tuve suerte de encontrarme contigo —dijo la chica. - Tal vez el de la suerte fui yo. Ambos caminaron por la calle como si fueran los únicos ahí, el ruido de los automóviles se perdía en el aire y Efren recordó una, frase que alguien le había dicho o que había leído, no recordaba exactamente como era pero la relacionaba con ese momento, y al mismo tiempo recordó a Esteban, el amigo que había perdido y que había conocido casi de la misma forma que esa chica. - Sabes... hace poco mi mejor amigo falleció. - Lo siento, ¿estás triste por eso? - Claro, es imposible no sentirse triste, pero se pasará siempre habrá quienes te ayuden a olvidar. Pues... si quieres yo puedo ser tu nueva amiga —dijo la chica con una sonrisa tímida. - Claro que sí. Y siguieron caminando, un junto al otro, hablando y contando sueños que habían tenido, y cómo esos sueños los habían influenciado.


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