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se publicó en la web el 27 de Octubre del 2008

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  Categoría: fantasia > Romantica
  Titulo:

Al principio todo era un paraíso: era la envidia de todas las chicas y encima de todo mi novio era muy guapo. Realmente yo lo quería, me trataba como una reina, me regalaba muchísimas cosas, me besaba con gran pasión. Durante nuestros momentos íntimos me hacía sentir como una reina. Aunque tuve que haber hecho caso a aquello que dicen de que todo lo bueno poco dura. Empecé a sospechar durante los días que yo me quedaba en la residencia para estudiar, preparándome para unos de los muchos exámenes de mi humilde carrera académica. En cambio él, salía con sus amigos de marcha, no pensé que hubiese nada que rompiera nuestro amor, pero nunca se me había ocurrido en la poca infidelidad de mi chico, mi primer amor verdadero. Ya me habían avisado varias personas, unas de ellas era una nueva amiga conocida en la época de mi noviazgo con Toni. Cristina vino durante una de nuestras fiestas de estudiantes, y al parecer había sido novia también de Toni, y al conocer la noticia de lo mío con él, me miró a los ojos, sin abrir la boca, enseguida apartó la mirada compadeciéndose de mí, era como si supiese todo lo que iba a ocurrir. Cristina nunca me había hablado. Al principio pensé que era porque yo era novia de su ex, no sabía lo que escondía aquella chica rubia, ojos azules, vestidos de los más caros que había y con un estilo fino de clase alta que nadie podía igualar. El alcohol a veces nos arruina la vida, pero en cambio otras veces nos hace comunicarnos con personas con las que jamás hablaríamos estando ebrios. - Así qué tú eres la nueva novia de Toni? - dijo una noche en una botellota, aprovechando la distracción de las otras chicas que se comunicaban entre ellas sin darse cuenta de lo que había a su alrededor. - Sí, lo siento. - No, siéntelo por ti. - ¿Por qué dices eso? - Yo también lo quería, pero no es unos de esos chicos de una sola mujer. No le hice mucho caso, estaba en eso momento convencida de que eran sus celos los que hablaban, Toni era sólo mío y de nadie más. El siguiente aviso fue más alto, esta vez uno de los grandes amigos de Toni, Carlos. Carlos y yo no habíamos hablado jamás, era un chico muy aislado y a la vez sincero. Un día sin saber por qué, llegamos a dirigir más de dos palabras, más del típico “Hola” y “adiós”. - ¿Sabes?, Toni es mi mejor amigo. No obstante, creo que te mereces más. No podía ni creerme sus palabras, ¿realmente era su mejor amigo? - ¿Qué quieres decir? - Mi novia ha tenido mucha suerte conmigo, créeme, ojos que no ven, corazón que no siente. No me volvió a decir nada, aunque otra vez, otra persona distinta ponía en duda mi noviazgo con Toni. La tercera y última persona que me avisó era Sara Leiva, ósea, yo misma. “Toni no es hombre de una sola mujer”, “ojos que no ven, corazón que no siente”. No podía olvidar esta dos palabras de Cristina y Carlos, respectivamente. Aunque el mejor aviso era la propia experiencia. Dos de febrero, sábado, no me apetecía salir de la residencia, me dolía la cabeza un poco y Toni estaba en una cena de familia. Una de mis amigas llegó a mi habitación y nos entretuvimos hablando un poco de todo, hasta que ella me dijo: - Vamos a salir a dar una vuelta. - No, me duela la cabeza. - Estudias demasiado, debes tomar el aire, así te despejarás la cabeza. - Está bien, solo un rato. Me vestí y me maquillé, no quería parecer una cateta y quería estar arreglada para dar buena imagen. Fuimos a un bar de copa, cerca de allí, a pesar de aquel tipo que me quiso ligar, no lo tuve en cuenta. De haber sabido lo que ocurriría después quizá lo hubiese escuchado por venganza. Pasamos en frente de la residencia de Toni y antes mis ojos... Ojos que vieron, corazón que sintió,... era cierto aquello de que Toni no era hombre de una sola mujer. Allí estaba el demonio disfrazado de infidelidad y comunicándose por medio de un boca a boca, en el momento de que la gente que pasaba por mi lado me miraba y se reía, y mi amiga me golpeaba con un látigo. Ojalá alguien me hubiese castigado por mi gran estupidez, querer a aquel capullo, y yo era imbécil y cornuda. - Toni, no quiero volverte a ver en mi vida, ¡cabrón! - me interpuse en el morreo de aquel inútil y aquella fulana desconocida. A Toni ni siquiera le dio tiempo de darme explicaciones, y la otra chica me miró asombrada. Nunca más volví a hablar con él, a pesar de los dos años que llevábamos juntos, y a pesar de las veces que él había intentado comunicarse conmigo. “Nunca te eches a perder, siempre habrá alguien que te va a querer”. Perdonad por esta historia si os ha aburrido, sólo quería enseñaros que a veces nos equivocamos, pero que también aprendemos de nuestros propios errores y, sin este error, jamás hubiese conocido la verdadera felicidad.


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