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  eroticos > AnalesAsí me recibí de burro

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se publicó en la web el 18 de Febrero del 2009

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  Categoría: eroticos > Anales
  Titulo:

Mi primera vez… fue un poco triste porque ella se murió del dolor. Mi poronga descomunal la destrozó por atrás y ese fue el fin. Lo hice con una vecina que tenía 16 años, tres menos que yo, desde que había llegado al edificio que yo estaba loco por volteármela. Una tarde nos cruzamos en el palier y le salté encima para comerle la boca, se resistió y por la fuerza me la llevé a la rastra bajo el descanso de la escalera. Le metí mano por todos lados hasta que aflojó. No podía sacar mi mirada de sus tetotas, pesaban cinco kilos cada una y eran algo de no creer. Me miró con cara de viciosa y se levantó la remera, tenía un corpiño blanco enorme y precioso, cuando pude verlas en todo su esplendor se bambolearon dentro del corpiño de tan pesadas y movedizas, la sacudida me puso a mil. Ella se bajó la remera, se soltó el corpiño y se lo sacó por una manga de la remera, me derretí. Entonces ella pasó al frente, me puso contra la pared, se sacó la remera y empezó a asfixiarme con sus tetas, quería quedarme a vivir ahí para mandarme unas turcas infernales por el resto de la eternidad. Me saqué el pantalón, en mi boxer sobresalía un mástil que pedía entrar, nunca antes me la había visto tan erecta, en cualquier momento me caía de boca por el peso. Pelé la verga y ella retrocedió asustada, la agarré por la cintura y de un zarpazo la tiré boca abajo contra un escalón. Le levanté la pollera, sus piernas fuertes y su culo superpoderoso iban a ser míos, mi cabeza volaba. Sólo un culotte ceñido separaba su agujero de mi pedazo, se lo bajé de un manotazo y le entré de una. Ella pegó un rugido de dolor y de placer que debe haber retumbado en todo el edificio, todavía no se la había puesto toda. Terminé de meterla y entré a darle bomba sin piedad, quería perforarle un pulmón con mi pija, dejarla con dolor de costillas por una semana, mis manos no me alcanzaban para amasarle las tetas, eran terribles de grandes, quería llenar la escalera con su leche. La oía gemir y yo quería que no se terminara más, acabé con todo, dejé una laguna de leche en el piso, estaba por las nubes. –Fue como un choque de trenes, ¿no? –le pregunté. –Vos sí que podés dártelas de burro, me mataste, quiero más –dijo. Pero fueron sus últimas palabras, su corazón golpeaba agitado con fuerza, mi pija se había convertido en un árbol y la había destrozado por dentro. Intentó incorporarse como pudo pero cayó redonda, con el culotte enredado en sus tobillos. Me limpié con su pollera y sólo con el boxer puesto volví a mi departamento, tal vez por el camino me cruzaría con otra piba y tenía para dar más y más bomba. Antes de dejarla agarré su corpiño y me lo llevé de recuerdo de mi primera vez, mientras escribo esto lo tengo sobre mi escritorio, lo veo y me dan ganas de volver a repetir esa tarde…


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