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  ficcion > Futuristas0M1

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se publicó en la web el 13 de Abril del 2006

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  Categoría: ficcion > Futuristas
  Titulo:

I) Spleen en Metrópolis. La humanidad atravesaba una época de desperdicio y soledad. Las ciudades se peleaban unas con otras por el poder único, ya no existían países, solo ciudadelas metálicas amuralladas atestadas de gente enferma e indigente. El 80% de la población en “utopía” era de clase pobre, y tan solo la élite del partido único se repartía los bienes de todo el pueblo. Además, el desempleo alcanzaba alarmantes cifras del 68%, lo cual hubiera sumergido en la desaparición a cualquier país de la edad Capitalista (así llamaban ellos a la época comprendida entre 1789 donde se realizó la revolución industrial, hasta el año 2000 en el que la primera misiva de robots terroristas falló) pero había algo que hacía únicas a las ciudades metálicas: “los obreros mecánicos”, que no eran más que complejos autómatas férreos o piezas mecánicas que habían desarrollado inteligencia propia, por lo menos así parecía. Ellos generaron esa taza de desempleo: pues ocupaban todos los puestos, incluso se construían robots, para que estos construyeran a otros como ellos…. Había tantos obreros metálicos, que el precio de estos había bajado enormemente en el mercado. Al punto de que toda familia, por más pobre que fuera, tenía uno de estos aunque sea de los primeros modelos. El gran Hermano, gobernaba Utopía desde hace 300 años, nadie sabía si realmente existía, pero todos estaban seguros de que debían cerrar la boca, sino vendría la policía del partido único y encarcelaría a quien se atreviera a tener pensamientos revolucionarios. Pero poco le importaba a la gente la política y el trabajo, se conformaban con tener un robot que pidiera caridad por ellos… Zeto, un joven de 15 años, corría feliz por las calles… sus padres habían muerto años atrás pero ese no era el motivo, el joven había reunido tanto dinero de la caridad, que tenía dinero para comprar su primer sirviente metálico, pero no uno cualquiera, sino el nuevo modelo homo-cyborg 0M2. El 0M2 era el sueño de todo habitante de Utopía, era de apariencia hermosa, parecía hecho de mármol y tenía unos perdidos ojos azules que contrastaban con la capa ligeramente plateada de su cuerpo, no era tan bello su exterior si se comparaba con la parte interna del aparato: cordial, servicial, inteligente, rápido y astuto, la voz del 0M2, había sido mejorada hasta obtener textura humana, en fin el 0M2 que Zeto compraría, el día de su lanzamiento, sería genial. Por la mañana Zeto se había puesto sus mejores ropas, había peinado su roja cabellera lo mejor que pudo y salió de la posada que compartía con 5 viejos hombres y una mujer, que cuidaba que no abusen del pequeño. Al llegar a la plaza central, donde se lanzaría la venta del 0M2, Zeto encontró el lugar atestado de gente, no proletaria como la que él conocía, sino miembros del partido: aristócratas vestidos de ternos y con dos o más robots avanzados a su servicio. Artistas de moda cantarían al pedazo de metal por estrenar: “destructiv monkis”, “koyi k utho” y “Akira Fantasmagoría” eran nombres de algunas bandas lideradas, lógicamente, por robots que cantaban géneros programados por excéntricos creadores. Un enorme guardia se acercó a Zeto antes de ingresar, le dijo: -no, aquí no, pobres no, sal de aquí en nombre del partido-, a lo que Zeto asustado respondió: -No señor robot, aquí tengo dinero para comprar el 0M2, déjeme entrar-, hubo un largo contacto visual entre el robot y el joven, hasta que el guardia accedió e dejar entrar a Zeto, sin que este conozca la razón. Ya adentro, el adolescente rebelde y mugriento, disfrutaba del espectáculo visual: luces, figuras decorativas y rostros extraños de humanos y robots: ambos tipos de seres insólitos que hicieron que por ratos Zeto no pueda distinguir unos de otros. Hasta que llego el momento esperado por todos: la llegada del gran hermano para que inaugurase oficialmente la venta del robot. El anuncio causo comentarios en la mayoría de personas, frases como: -¿de verdad existe?- O – El líder, ahí está, aclamemos todos al líder con los puños alzados…. – se escuchaban por toda la plaza atestada de gente hasta en sus bordes sucios de los que habían sido despojados cientos de indigentes. Al escucharse el anuncio y las aclamaciones de júbilo y sorpresa de todos, llegó una limusina flot (aquellos automóviles voladores que contaminaban el planeta) y de esta bajó un hombre enorme acompañado de dos 0M2, y habló: -camaradas, todos estamos aquí por un mismo objetivo, ver al robot nuevo 0M2… pero, el gran hermano no pudo venir… lo siento…, pero no importa…- La gente se entristeció y se oyeron frases de angustia como: - siempre es lo mismo- y así… pero el hombre ahí en la tarima siguió hablando: -No importa porque inauguraremos el 0M2, la pieza de arte y servicio del tercer milenio…- Zeto no prestaba atención a las palabras del camarada parado ahí adelante… solo miraba a los robots 0M2, corpulentos y hermosos… estos ya no eran de piel parecida al mármol sino de una cubierta… de estética excéntrica… de color negro y con varias prolongaciones metálicas en las intersecciones de sus miembros que terminaban en afiladas puntas de color rojo, el rostro también era diferente al 0M2 anunciado pues este nuevo modelo, tenía la cara sombría y la mirada perdida de ojos rojos que parecían reales…. A Zeto le encantó ese modelo, y ahora pediría uno así. Después de las aburridas y frenéticas palabras del encargado, empezó la venta de tres modelos: el de piel marmórea, el 0M2 esmeralda (de color verde y parecido al primero), y el 0M2 embryo prottotipe (el de color negro), por supuesto el último se vendió más y Zeto golpeó varias cabezas para conseguir la caja con su modelo… lo tenía al fin, mientras el inquieto joven saboreaba su triunfo, escuchó la voz del orador a sus espaldas, que reía con otro miembro del partido, Voz clara, perfecta, varonil, y con ese tono que pudiera convencer a cualquiera… pero no le importó nada en ese momento a Zeto, que salió corriendo al acilo donde vivía. II) La madre de la tragedia Al llegar, lo recibió Shari Vegas, la mujer pálida y con horribles ojeras oscurecidas en su rostro de unos veinte años, que había servido de madre al pobre Zeto. Shari y cinco ancianos pobres compartían la posada con el joven y su madre adoptiva, los ancianos parecía gente mala aunque no habían hecho nada aún. Shari abrazó a Zeto, a quien le gustaba acariciar la corta cabellera de la madre, la joven era de un belleza extraña parecida a una orquídea negra rociada con sangre… Un viejo se acercó a la madre y dijo con un lenguaje vulgar y sucio: - nena, ven acá deja al niño con su robotcito.- y sacó un cuchillo, indudablemente había consumido crack, la madre gritó que no le hiciese nada al niño, mientras este fue a recoger sus cosas y las de Shari. Otro anciano salió de atrás con otro cuchillo y robó el 0M2 del brazo de Zeto, la madre salió corriendo con su delgado y pálido cuerpo, mientras Zeto miraba horrorizado a quien iría a asesinarlo. El primer hombre clavó su cuchillo ensangrentado en el vientre de Zeto, que no sintió dolor alguno. Solo sentía que se desvanecía, que cerraba los ojos… que se iba a un viaje del que no regresaría, adiós Shari… adiós mundo, adiós gran hermano, adiós 0M2… Pero algo extraño le sucedió, no se murió, ni viajó, ni nada, solo quedó una marca metálica en el lugar donde se clavó el cuchillo, cuya hoja yacía deformad a un lado de la escena, en la que los ancianos horrorizados salían corriendo. Pero la caja del robot cayó y se rompió violentamente, y de ella salió el enorme y potente 0M2, que de dos golpes mató los ancianos atacantes. Zeto, pensativo y preocupado corrió en busca de Shari, y la encontró en el aceitoso baño de la vieja de enfrente, Shari Vegas estaba inyectándose Heroína, sentada en la taza del mugriento baño. Zeto acompaño a la madre a la calle, mientras el 0M2 los seguía. Durmieron esa noche en el peligroso parque con el estómago vació. El 0M2 hizo guardia y no dejó que ningún maleante se acercará a la pareja que más que madre e hijo, parecían dos novios adolescentes después de una noche de decadencia y drogadicción. Al despertar, empezaron a buscar nueva vivienda, pero no logaron su objetivo en el primer día. Por la mañana sentados en la banca del parque conversaron ambos, con la mirada en el universo lleno de smog e inmundicia. -Madre, ¿qué hay arriba?- preguntaba Zeto, a lo que la joven no respondió nada… Después de largos segundos se oyó la dulce voz de la chica que parecía fantasma:- no se, el partido no quiere que hablemos de ello.- Y al escuchar eso el robot habló por primera vez: - El partido, debemos serle fiel, el nos libró del sistema capitalista…- La voz del 0M2 asustó a la pareja que no se había acordado del obrero metálico. -ja, ¿Capitalismo?, no se si algún día existió, pero el gran hermano nos enseñó que eso era malo, que todos morían en las calles, ahora todos somos iguales, excepto el partido claro, todos tenemos lo que nos merecemos, el sistema es perfecto es el neo socialismo del partido y tenemos que ser felices con ello- dijo la muchacha con tono convencido y continuó:- Por cierto que pasó en tu estómago…?-, y el joven Zeto se alzó la sudadera negra y dijo con tono divertido: -No se, de pequeño me debieron haber colocado un parche metálico justo aquí, por lo que técnicamente debería ser un hombre con partes metálicas, recién me doy por enterado de eso-, la mujer que seguía ligeramente bajo los efectos de la heroína, respondió con tono sarcástico, mientras sus ojos se nublaban de lágrimas: - Debe haber más, niño robot-, y zeto abrazó a la Joven, ese día con el estómago vacío en el parque del que el partido no se acordaba, en el parque donde dormía la sociedad, mientras el partido socialista, vivía feliz al otro lado de Utopía, donde los pobres no entraban. III.) La verdadera Utopía es el partido. (Ideal en Metrópolis) De pronto una voz femenina se oyó a las espaldas de la pareja: -¿Zeto?, ¿eres tú?- dijo una niña rubia de unos 10 años… y el joven regresó la vista y saludó a la chiquilla, que era su hermana… Zeto había sido separado de su hermana, al haber muerto sus padres y ella fue adoptada por una familia afiliada al partido. Los hermanos se encontraban asiduamente en las calles. –niña, mira lo que me compre…- dijo el joven señalando su juguete nuevo. -wow- dijo – puedes ir a jugar a mi casa, ya le pregunte a mamaíta-, y Zeto hizo una mueca parecida a sonrisa, mientras las lágrimas resbalaban su mugrosa y vulgar cara, -estoy con ella- dijo regresando la vista a Shari, y la niña respondió, -no importa que venga ella también-. Y Zeto llamó a Shari, quien decidió acompañar a su hijo adoptivo al otro barrio. La hermana de Zeto llevaba el nombre de: “azul” La madre adoptiva de la hermana, era muy buena persona, siempre de buena gana y con una sonrisa en el rostro, en cambio el padre era un furioso militar que siempre estaba en el campo de batalla, defendiendo a Utopía, de no se sabe que, pero él nunca estaba ahí y eso era bueno. Un chofer robot, manejaba el flot limosina, era la primera vez que Zeto y Shari iban al otro barrio, el del partido, grandes edificios, limpios, llenos de hombre y mujeres entrenados y aristócratas, con la estrella emblemática del partido dibujada en una banda colgada en el antebrazo de los partidarios. -¿Esto es el mundo?- preguntó el enigmático 0M2 de de Zeto. -No, esto es un sueño, un sueño dentro de la pesadilla de la vida…- -Siempre imaginé así al mundo, dentro de mi caja, fría sin deseos…- replicó el robot. -El mundo es una caja fría, pero en ella, los hombres nos llenamos de sentimientos, y reímos y lloramos hasta morir- Interrumpió Shari. Azul y su madre se miraban confundidos al escuchar la extraña conversación de sus invitados proletarios. -¿qué se siente no tener sentimientos embryo?- pregunto Zeto a 0M2, este respondió –siento miedo de la gente, me siento infeliz siendo diferente…- -el miedo y la infelicidad son sentimientos- respondió Shari. -¿qué hay dentro de ti Embryo, qué te hace único, que te hace un humano, mas humano que muchos humanos?- preguntó Zeto con su lenguaje en bruto. -Memoria de 87 terabytes... velocidad de…- -no, no, eso solo se inventó un científico partidista, ¿qué llevó a ese científico a crear la armonía perfecta de circuitos que creen un humano metálico?- Llegamos… dijo la madre de Azul, y Zeto y su joven protectora bajaron del flot, y se admiraron de todo lo que veían -ah, eso es el sol, brilla mucho…- dijo Shari -Aquí no hay gente durmiendo en la acera, Aquí todo es limpio y puro, todo es perfecto…- Dijo Zeto admirado. La madre de Azul, obligó a entrar a la casa rápido a los proletarios, pues ellos tenían prohibido entrar a la ciudadela del partido, pese a los temores, nadie vino a recatarlos. La cena maravilló igual a los proletarios, que nunca habían comido algo tan limpio, sano y puro, y sobre todo en tanta abundancia. La casa de la familia Zalodyek (la de Azul) era enorme, tenía tres pisos, y una planta baja, donde se quedarían los proletarios y su robot. A pesar de la comodidad del lugar, Shari se desesperó al no encontrar heroína, pero quedó dormida. Zeto, en cambio, quedó despierto hasta entrada la noche, escribía versos de la maravilla del mundo, y de lo oscuro del mundo. Escribía a una rapidez asombrosa, a pesar de que nunca antes había escrito, pues no conocía los extraños caracteres de la neolengua. A la madrugada, cuando Zeto dormía junto a su madre, Embryo despertó al joven, advirtiéndole de un ruido que se escuchaba tras un armario del sótano. AL principio Zeto no le dio importancia, pero después el sonido creció, hasta llegar a los oídos del humano, quien tomando valor, abandonó el lecho en el que reposaba su hermosa madre y se acercó, se acercó, se acercó y… una mano, Zeto no distinguió si humana o robótica, haló al joven a otro lado, más allá de la utopía conocida. IV) Distopía Los ojos de Zeto solo percibieron oscuridad, creada por la luz de una vela en el cuarto del armario. Poco a poco los ojos del joven volvieron a su modo normal… y este percibió algo raro ahí: la madre de Azul, acompañada de otros diez sujetos, entre hombres y mujeres, llevaba capuchas negras y una chompa de cuero, un par de botas y pantalones jeans ajustados. –Bienvenido a Distopía- dijo el más anciano de todos los presentes abrazando a la madre de Azul. El anciano tenía pelo blanco, y usaba gafas oscuras. La calvicie había conquistado el centro de su cráneo. –soy el presidente del movimiento revolucionario contra el partido, creo que debes morir por haberte entrometido en nuestros asuntos… -No, no lo maten es mi hijo…- dijo la madre de Azul. –Entonces porque viste como un proletario Kía- preguntó el presidente. –porque… porque…- quedó Kía pensativa. -Está bien, pero ¿te harás cargo de él si?- replicó el autoritario líder. -Sí padre, Sí Jeshua- Jeshua, el líder de la rebelión explicó a Zeto la teoría de Distopía, que trataba de mejorar al mundo, fuera del totalitarismo comunista del gran hermano, Jeshua aseguraba que después de Utopía, vivían civilizaciones mejores que la utópica, lo había leído en textos antiguos. El sistema revolucionario, existía en los subterráneos de Utopía, en el barrio del partido, Y en una parte se escondía la biblioteca, llena de libros de los que Zeto, a pesar de no entenderlos, disfrutaba… Edo, el inhumano imperio, Londres, el monstruo capitalista, París, donde habitaban los capitalistas y Nueva York, donde se daba cita la decadencia, eran nombre de ciudades antiguas retratadas en el Atlas, del que solo quedaban migajas y páginas desteñidas. Los capitalistas, habían sido monstruos que dominaron la Tierra hace varios años: ellos vivían bajo un régimen de igualdad. El partido de Utopía, había empezado como sociedad secreta de científicos y políticos, eso se cree, no se sabe su origen pero se conoce que el gran hermano existió desde aquellos día, y es más, él mismo lideró el primer ataque para conseguir el poder socialista: el Y2K, un virus informático que colapsaría los sistemas en el año 2000 antes de la era del partido. Doscientos años después, el gran hermano y su partido, después de la gran guerra, llegan al poder de una isla alejada, sobreviviente de la masacre comunista. El gobierno socialista del partido único, era de los tantos regímenes socialistas que tomaron el poder de las metrópolis sobrevivientes. Desde ese entonces el gran hermano mandaba, era el líder de la revolución socialista, de la sociedad comunista, donde todos los humanos eran iguales, excepto los del partido pero eso no importaba, todo era del estado y las vacas muertas sumisas, dormían y vivían de la pobre contribución que les daba el gran hermano: sin permitirles salud, educación, artes ni alimentos. Zeto asentía con ira a las aseveraciones de Jeshua, -Crees que la vida de los partidarios es mejor, pero no es así: ustedes en cierta forma son libres, nosotros no, somos aplastados por cámaras y espías... ohh! aleja ese robot. Extermínenlo, es un espía, no me había percatado de su presencia- grito asustado el líder señalando a la figura obscura de Embryo… V) La policía del pensamiento. -no, yo soy amigo…- contestó con voz asustada el Embryo, por las acusaciones de jeshua, quien continuó culpando al robot de espía: -extermínenlo, los robots son solo instrumentos del gran hermano…. -déjalo Jeshua, el nuevo modelo se especializa en que yo puedo programarlo como quisiera, yo controlo este 0M2, y podría controlar a cualquiera que me comprara, así que guarda tus palabras enfurecidas porque sino él y yo nos largamos de tu estúpido grupo esclavo…- contestó eufórico Zeto, protegiendo con su cuerpo al querido robot. -bien, puedes quedarte pero quiero que todos se enteren que no lo hago por ti, sino por Kía- terminó el líder con una mirada llena de rabia. Cuando Zeto miró a los horribles ojos del líder, se dio cuenta que este era alguien manipulador, su mirada era claramente la de un traidor que terminaría por hundir los ideales de libertad de la verdadera revolución. El joven se percató de eso pero no lo comunicó hasta que todos se dieron cuenta de ello…. Los días transcurrieron más tranquilos, entre clases de historia, clases de escritura y alimentos para Zeto y su madre que ahora vivían en los subterráneos del barrio fino de Utopía. Zeto y 0M2 se guardaban de la fría mirada de Jeshua, que de vez en cuando bajaba de su laboratorio de experimentos. El viejo líder ejercía el trabajo de científico para el gran hermano, un alto rango que le permitía conocer muchos secretos sobre la estructura del partido único. Kía se había hecho muy amiga de Zeto y Shari, pero Azul pasaba todo el tiempo con Embryo, que a ratos parecía que trataba de hacer una sonrisa en el metálico y artificial rostro, aunque esto sea teóricamente imposible. Pasaron dos semanas, hasta que llegó una visita a la casa de Azul. Zeto escuchó todo desde el armario del desván: era la policía del pensamiento que pidió permiso para inspeccionar la casa de los aristócratas, La policía del pensamiento, estaba conformada por espías del partido que buscaban disolver todos los planes de rebeldía, y lo hacía mediante violentas acciones que acababan en ejecuciones brutales que se llevaban a cabo de forma secreta. -Señora Zalodyek, no se preocupe, estamos revisando todas las casas del barrio, es que nos llegó un reporte que informaba sobre cierto grupo subversivo, aunque es poco convincente la aseveración de que exista un grupo aquí en el barrio, no creemos oportuno descartar esas amenazas que afectan la estabilidad del partido único, esperamos no le moleste que pasemos a revisar su hogar.- dijo el investigador de gafas oscuras y ropa totalmente negra. Mientras el agente acompañado de otros tres, revisaba la casa, Zeto recordó que alguna vez vio a estos temidos sirvientes del estado: eran sujetos altos y de cabellos rubios, que vestían pantalones jeans ajustados en la parte inferior de color negro y chompas de cuero también negras. Los cabellos de casi todos estos agentes eran rubios y siempre iban acompañados de un robot modelo 7D1, el robot policiaco por excelencia. La voz del agente principal le pareció reconocida a Zeto, era una voz clara, perfecta, varonil, y con ese tono que pudiera convencer a cualquiera… era… aquel hombre rubio del lanzamiento! aquel sujeto que habló en lugar del gran hermano!, Zeto lo reconoció al verlo por un hoyo en el suelo de la casa. También desde otro hoyo pudo ver la cara de espanto de Kía, cuando el agente pidió revisar el sótano, lo descubriría todo, y el mismo susto sintió Zeto, cuando la madre de Azul dijo entrecortadamente: -señor policía tengo… algo que confesarle… En ese momento Shari rompió en llanto, todo. Todo llegaba a su fin. VI) Sol de noche -tengo que confesarle…- dijo entre llantos Kía… -que como usted sabe mi marido emigro hace años…- le iba a decir, Kía contaría todo –y tengo allá abajo, ciertos objetos, para no sentirme sola…- Zeto y Shari entre lágrimas sonrieron mientras el agente puso una cara de asco. –Que asqueroso, no quiero verlos, queda detenida usted…- y se llevaron a la madre de azul, que sabía, se trataba de un delito menor, penado con varios días de cárcel. -¿Qué?, ¿que Kía está encarcelada?- expresó horrorizado el líder, mientras Zeto lo miraba con toda la repulsión del universo. Estaban reunidos todos los del movimiento “Distopía”, Caía ya el oscuro sol, y se avecinaba la noche. Jeshua había apresurado los planes por miedo a Kía, pues creía que la madre de Azul podría confesar todo el plan, y eso metería en problemas a los de la organización secreta “distopía”. La siguiente noche, las 100 personas que conformaban el movimiento, saldrían a las calles a protestar y llegarían hasta el palacio del gran hermano para derrocarlo, pero que equivocados estaban los revolucionarios planeando el caos, frente al enemigo… -Como saben, el gran hermano ha creado un robot llamado 0M2- decía Jeshua en uno de sus discursos, lanzando una amenazadora mirada al androide de Zeto. –pero antes de él, por simple lógica, existió un 0M1, un cyborg humano, con emociones y apariencias de hombre. El homo cyborg 0M1, fue el verdadero soldado de la revolución del gran hermano en el año 2000, nosotros creemos que el estado de Utopía esconde un ejército avanzado de 0M1, es más, tal vez esa policía del pensamiento está conformada por esos traidores del mundo racional, esas aberraciones a la naturaleza sin conciencia- Todos los revolucionarios reunidos en los subterráneos de Utopía aplaudían frenéticos a los discursos dictados por Jeshua, el líder. El cristianismo primitivo, se había generado y enriquecido en las catacumbas de Roma, pero tomó tal fuerza que las catacumbas de Roma pasaron a ser los subterráneos del mundo y ese movimiento logró crear la institución más poderosa sobre la Tierra, igual cosa había pasado con el movimiento del gran hermano creado antes del año 2000, y similares condiciones se daban en la ampliación de la escuela “Distopía”, eso mantenía seguro a Jeshua en su idea de llegar al poder y derrocar al socialismo Utópico que gobernaba personificado en el invisible gran hermano. Todo el día, Zeto y el movimiento Utopía, se prepararon para la misiva: armas, armaduras, discursos y planes para saltar por las tuberías del barrio aristócrata. Los tambores retumbaban bajo las alcantarillas de Utopía, pronto por ellas saltarían a la victoria los revolucionarios, pero había un inconveniente: a 2 horas del asalto de la ciudad, Zeto había desaparecido con su 0M2. VII) Revolución Pancartas y gritos contra el gran hermano, se alzaban en medio de las tinieblas de la gran ciudad, Jeshua al mando de las fuerzas, empuñaba un fusil, todos vestían con armaduras de cuero y metal, parecían una procesión de vampiros, llevaban encendidas antorchas, primer gran error de Jeshua: llamar la atención. Mientras tanto algo acontecía en el palacio presidencial. Zeto, Azul y Shari, escapaban de la revolución y se adentraban al centro mismo de Utopía: el gobierno socialista utópico. Poco a poco, después de la llegada al poder del gobierno socialista, la vida se había mecanizado en la gran ciudad, y en otras partes del mundo, el hombre se había vuelto una máquina como en una extraña metamorfosis psicológica, mientras que científicos buscaban humanizar a los robots, insertándoles sentimientos. Para cualquier mente racional, resultaba ilógico pensar que el gran hermano haya podido vivir desde tiempos de la revolución socialista, pues rebasaba los límites naturales del hombre, por lo que el movimiento “distopía” exigía primero ver en persona al tal gran hermano, que según Jeshua era inexistente. Las antorchas se acercaban al palacio. Segundo error de Jeshua: formar una sola alineación. Miles de 0M2, salieron de entre la maleza con una orden: matar a todo ser humano sobre utopía, excepto a Jeshua y a la cautiva Kía. Todo se basaba en una decisión apresurada del gran hermano, que temía la traición, creía que esta podía llegar desde cualquier ángulo. Así se hizo: la humanidad eliminada, pilas de cadáveres eran incineradas por 0M2, sin rostros. La célula desapareció esa noche de la faz del planeta, el gran hermano había sido dueño del mundo: el mismo gran emperador de la neo china, el mismo gran zar de Rusia, el mismo rey de nueva Inglaterra Jeshua en el palacio, ya en la mañana, conducido por dos corpulentos 0M2. La tierra se veía limpia y perfecta, como en la más irreal de las utopías, a las afueras del palacio, millones de robots de todas las especies, esperaban el discurso de triunfo del gran hermano, su creador. Esperando el final feliz, aparece en escena Kía conducida por otros dos 0M2. Una voz metálica sonó desde adentro del despacho del gran señor –lleven a los prisioneros fuera, con mis súbditos para que escuchen mi discurso- así se hizo, en medio de abucheos de los simétricos hombres de afuera. Sonaron las trompetas, aparece el hombre rubio de aquel día, aquel de Voz clara, perfecta, varonil, y con ese tono que pudiera convencer a cualquiera, el es el gran hermano pensaron todos, pero una ráfaga de fuego lo asesinó en el balcón del discurso, el verdadero gran hermano lo había matado. Luego en medio del regocijo metálico salió un robot metálico del color negro, solo que su rostro era humano, al igual que los otros 2 que lo acompañaban, había un cuarto pero se trataba de un 0M2. 0M1, 0M1, 0M1!!, aclamaron las voces robóticas, uno de los rostros en el balcón, era el de azul, sobre un cuerpo turquesa, sobre el cuerpo color esmeralda estaba el rostro de Shari, limpio ya, que abrazaba al 0M1, el gran hermano: Zeto. Las miradas de los líderes eran frías e inexistentes, la máquina triunfó sobre el creador. Abajo, Jeshua, el traidor, lloraba sin consuelo y Kía se había desmayado. Así comenzó el nuevo amanecer de la raza que poblaría el planeta por otros 1000 años, gobernaba por el gran hermano, el 0M1: Zeto.


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